MARGARITA CALLE-1Además de convocar, el arte nos debe sorprender y, sobre todo, provocar, sin importar la época en la cual se produzca.

Por: Margarita Calle

Desde hace rato ya el mundo del arte nos viene sorprendiendo con transformaciones radicales en los modos de hacer, comprender y visibilizar sus creaciones.

Sin embargo, cada vez que nos enfrentamos a un determinado tipo de arte, que no se enmarca dentro de los paradigmas mejor reconocidos por los públicos, se hace necesario recabar en estos planteamientos, para insistir, en que lo extraño no es encontrar propuestas nuevas en el mundo del arte, lo extraño es encontrar artistas que pasan toda la vida, repitiendo exactamente lo mismo, sin imprimirle ninguna novedad a lo que realizan.

A través de su historia el arte no ha parado de cambiar, porque más que un producto del intelecto, es un producto de la cultura, y como tal, está en permanente transformación. Además de convocar, el arte nos debe sorprender y, sobre todo, provocar, sin importar la época en la cual se produzca.

Al campo de la escultura ha sido, tal vez, uno de los que más le ha costado actualizar los modos de dialogar con su tiempo y su espacio. Esto se refleja en la merma que han tenido este tipo de creaciones, en contraste con un aumento significativo de la instalación, del video y de las artes de acción.

Sin embargo, como lo reconoce el crítico Eduardo Serrano, hay indicios significativos de que este panorama ha empezado a cambiar. Esto se percibe en la exposición que actualmente exhibe la Sala Carlos Drews Castro del Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo, en la que se recoge una importante selección de obras y objetos escultóricos de la artista Aira Henao. Una artista de Pereira, que alcanzó su formación como Maestra en Artes, con énfasis en escultura, en la ASAB en Bogotá, y sobre la cual tenemos noticias, a raíz de esta muestra preparada por la Maestría en Estética y Creación de la Universidad Tecnológica de Pereira y la representante de la artista, Luisa Fernanda Velásquez.

La obra de Aira Henao se configura desde recursos técnicos que nos conectan directamente con nuestro tiempo: fibras sintéticas, placas electrónicas, resinas y metales provenientes de un mundo industrializado y mediatizado, aparecen transfigurados estéticamente por una subjetividad femenina que quiere, justamente, exteriorizarse visualmente.

El afecto, el miedo, la relación con el mundo íntimo y la vivencia de un universo cargado de atavíos y formas particulares para moldear la identidad, afloran en cada una de las piezas elaboradas por esta escultora.

Gracias a esta facultad introspectiva, nos dice Eduardo Serrano, Aira pone al descubierto sus hallazgos con una total franqueza, dando cuenta de sus cavilaciones, de su ensimismamiento frente al espejo, o de sus interrogaciones ante su propio cuerpo.

Una manera de visibilizar el universo subjetivo, que nos ayuda a despejar aquellos prejuicios que nos impiden reconocernos en nuestra individualidad o en nuestra alteridad, para así poder transitar hacia la construcción de unas nociones más amplias sobre el sentido de lo humano, que nos ayuden a sobrellevar, de una mejor manera las contingencias de estos tiempos.

La exposición de Aira Henao estará abierta hasta el 9 de julio de 2013, en la Sala Carlos Drews Castro del Instituto Municipal de Cultura.