SIMON BLAIR (IZQ)Decía Isaac Asimov que lo único bueno que ha hecho la religión ha sido inventar un calendario certero; yo digo que tiene que agregarle a sus méritos la música y la pintura. Pare de contar.

Por: Simón Blair

Siempre hemos visto unas posturas muy precisas sobre occidente y oriente; hasta el punto en que hemos creado un enmarañamiento de relativismo cultural que escapa a todo sentido común. Ejemplos hay muchos: una mujer blanca desnuda europea o americana es una puta, pero una negra africana desnuda es cultura.

Creo que el problema también se ha visto azuzado por la ingente actividad intelectual de occidente; escritores aniquilados por el sufrimiento buscan algo nuevo y, casi siempre, lo hacen en oriente. André Malraux siempre estuvo involucrado con las causas anticolonialistas de Indochina; quedó impresionado por el arte hindú y su Psicologie d’Art está inspirado en aquellas visitas. Hermann Hesse, abrumado por los aconteceres europeos, huyó a la India donde vivió algunos años; tiempo en el que fecundó la idea de Siddartha. Incluso se podría decir que sus ideas venían de un tiempo atrás; recuerdo su novela Peter Camenzind. Creo que Hesse se imaginó ese mundo idealizado del campo, del hombre y la armonía con cada ser vivo, la “energía” de los cuerpos de agua tiempo atrás de la escritura de su novela inspirada en dioses hindúes. Por eso, seguramente, Peter Camenzind no me gustó. Me pareció demasiado ingenuo y lo dejé. Aldous Huxley también se emocionó con la idea del dios Buda.

En los libros de Mary Lutyens también se evidencia Krihnamurti. En Los años de plenitud hay un capítulo dedicado a Aldous Huxley y la relación con el discípulo Khrisnamurti, en el que se recuentan las aventuras religiosas del escritor británico y su conocimiento de la filosofía zen y el veda. Recuerdo que hace años leí Las puertas de la percepción, donde se refería a estados físicos o mentales utilizando palabras estrambóticas sacadas de un mantra. Creía, como la mayoría, que estos aspectos religiosos podían salvarnos de una destrucción impulsada por la propaganda avasalladora, las políticas del desenfreno -lo que sea que esto signifique- la vida material, etcétera.

Sin embargo, me parece un error. Es fácil deducir que estos cambios son producto de problemas existenciales, pero es difícil afirmarlo sin error alguno. Pero lo que sí puedo decir es que se han equivocado creyendo que estas religiones podrían salvarlos de una vida vacía (o bueno, sí podía pero en otro aspecto) totalmente diferente del cristianismo occidental que nos invade.

Es obvio que cualquier religión le da una sentido a lo que no tiene, que nos dan perspectivas de vida; horizontes inalcanzables. En la religión católica nos dan una vida después de la muerte, el budismo nos convierte en conejos, águilas o pumas después de “dejar este cuerpo material” y así. Lo que en últimas es prácticamente lo mismo.

Hace días conseguí un folleto en el que me explicaban los principios de un discípulo de Khrisna alrededor del sexo y mi decepción creció; como si todo lo que venía pensando de estas religiones aparentemente “pacíficas” se hubiera derrumbado. Incluso, Fernando Vallejo dice refiriéndose al cristianismo y el islam: “¡Qué religiones van a ser! ¡Qué civilizaciones! Civilizaciones la griega, y religiones el hinduismo, el budismo, el jainismo, que respetan a todos los seres vivos y no tratan de imponer verdades”. No puedo estar más en desacuerdo.

Primero, porque sí bien es cierto que no comen animales, ven a los demás seres humanos que sí lo hacen como demonios despiadados que están “equivocados” (lo mismo que dicen los Testigos de Jehová sobre la perdición infernal). Lo que ya supone que “no tratan de imponer verdades” es falso: como toda religión tienen unos “principios” claros de comportamiento que trataré de resumir aquí.

Creen que todo se basa por un “desconocimiento científico” alrededor del mundo que estamos como estamos. Claro, y el “problema científico” fue resuelto por B.Y. Swami Prabhupada cuando tradujo ochenta libros del sánscrito. No creo que haya mucho qué decir al respecto sobre un autor que propone que para viajar a otros mundos hay que salirse del cuerpo material, liberar la antimateria y voilá.

Ahora pasemos a la vida real: el hinduismo es altamente machista e irracional, como la religión cristiana. Con sus concepciones infalibles afirma lo mismo que el catolicismo: condena el uso de anticonceptivos, el derecho de la mujer de abortar si así lo desea, el movimiento de liberación de las mujeres; como al senador Gerlein el sexo entre homosexuales lo considera “excremental” . No asesinan animales, pero coartan la vida de los humanos. Eso sí que es amor.

Lo peor de todo el asunto es que parten de supuestos, no de hechos. Todas son opiniones basadas en nada. Veamos: “¿Qué deben pedir las mujeres entonces? Ellas deben buscar ser protegidas y no explotadas. La función natural de la mujer es ser mamá, cuidando las necesidades de la familia”. ¿Alguna diferencia con respecto a las declaraciones de los Píos y el Ratzinger?

Son inconsecuentes, si tanto creen en lo “natural” y tanto se preocupan por las enfermedades venéreas, ¿por qué condenan el uso de anticonceptivos que posiblemente reducirían el problema de contagios? Ah, claro, ellos tienen una solución: la abstinencia. Eso sí que es supernatural. Como lo dice su yogui Srila Prabhupada “(…) es mejor no casarse y dedicar toda la vida al servicio de Dios…”, pero después saben que esto es imposible “Pero, sin embargo, la mayor parte de las personas siempre se van a casar y necesitan una alternativa para mantenerse en la vida espiritual. Ellos van a traer niños de gran calidad para el futuro humano”.

Casi lo olvido, tienen también algo mucho más eficaz que los anticonceptivos: cantar el mantra durante cinco horas antes de la relación sexual.

No vale la pena transcribir todas las opiniones que el libro de principios sexuales plantea, ya las conocemos viviendo en una sociedad cristiana. Lo que sin embargo me molesta un poco es que utilizan posturas supuestamente científicas para cautivar; tienen algo llamado la ciencia de la reencarnación que tiene tanto de ciencia como el diseño inteligente: ni una sola prueba, ni un solo hecho, solo fe.

Estas religiones pacíficas y humanitarias han demostrado todo lo contrario y que siendo por esto un sistema incontrovertible están tan emparentadas con todas las demás de forma sorprendente. Decía Isaac Asimov que lo único bueno que ha hecho la religión ha sido inventar un calendario certero; yo digo que tienen que agregarle a sus méritos la música y la pintura. Pare de contar.

Me pregunto a dónde fueron a parar Huxley, Hesse, Malraux y compañía.