FABIÁN MORALESBajo esta lógica la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), crea en el año 2002 las jornadas especiales, en las que para poder adquirir conocimientos en alguna de las áreas, hay que pagar por semestre desde 2.5 salarios mínimos (SMLMV) hasta 6 (SMLMV), como  el caso de Medicina Veterinaria y Zootecnia.

  Por: Edison Fabián Osorio Morales

Está comprobado que la educación es un bien que genera producción y desarrollo en los países, construyendo sociedades más justas y democráticas. Sin embargo, en Colombia cada gobierno de turno se ha regido por los cánones del neoliberalismo promulgados por el Banco Mundial, los cuales orientan -en el caso de la educación superior- que funcione como un bien privado, con altos costos para los estudiantes y sus familias.

Bajo esta lógica la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), crea en el año 2002 las jornadas especiales, en las que para poder adquirir conocimientos en alguna de las áreas, hay que pagar por semestre desde 2.5 salarios mínimos (SMLMV) hasta 6 (SMLMV), como  el caso de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Para el presente año, existen alrededor de 2.670 estudiantes matriculados bajo esta modalidad.

Y a pesar de que la administración saca pecho por ser pionera en esta modalidad, y argumenta que son programas autosostenibles de calidad, que comparados con otros programas de universidades privadas resultan más baratos, en la realidad crece un inconformismo que está rebosando la paciencia en los estudiantes, debido a los altos costos y la cada vez más menguada calidad académica.

Frente a lo anterior sobresalen varios casos, entre ellos el del programa de Mecatrónica. Éste surge en el año 2007 bajo ciclos propedéuticos, con el que los estudiantes pueden alcanzar el título de  técnicos profesionales, tecnólogos o ingenieros, con un costo por semestre de alrededor de $1.600.000. La universidad supuestamente garantiza conocimientos en física, matemáticas, computación aplicada, circuitos eléctricos, electrónica, mecánica, instrumentación y control, además de capacidades  en el campo laboral en procesos industriales y agroindustriales en áreas de electromecánica, sistemas automatizados, instrumentación, etc. El paquete se ha vendido de diversas formas, destacándose un video institucional donde presentan  cualidades del programa que no se cumplen, es decir, fácilmente se puede pasar por publicidad engañosa debido a que induce al estudiante a pagar por un servicio que no recibirá (ver video).

El inconformismo y la preocupación que reina entre los estudiantes de Mecatrónica es producto de un sinnúmero de problemáticas que parecen una pésima tragicomedia y no salta solución a la vista. Entre las más alarmantes se encuentran: la infraestructura de la UTP no ofrece laboratorios, equipos, ni espacios suficientes para hacer prácticas adecuadas y decentes. Laboratorios que son para un reducido grupo de estudiantes, superan hasta cinco veces lo indicado; de uso simultáneo, dan clases distintas áreas al mismo tiempo. De igual forma, carecen de acceso a laboratorios y talleres de los que gozan estudiantes de programas públicos como mecánica y electrónica. Por si fuera poco, los escasos equipos que tiene el programa para sus prácticas son un adorno, pues no contratan personal con conocimientos idóneos para manipularlos y darles uso.

No es mejor el área curricular del programa. Varios docentes carecen de experiencia para enseñar su asignatura y los que sí la tienen, los ubican en asignaturas donde no son competentes. Los estudiantes también se quejan del desorden en el pensum, dado que en otras tecnologías e ingenierías es normal que unas materias sean requisito para ver otras posteriores, pero en Mecatrónica esto no ocurre. Todo esto ha llevado a la pérdida de tiempo, cuando comienzan semestre les toca ver temas de los cuales debían tener conocimientos previos.

En materia presupuestal, según la universidad, el programa en el año 2012 contó con $1.319 millones, 574 millones se invirtieron en docentes, monitores y personal administrativo. Para  materiales, compra de equipos, viáticos y capacitación se invirtieron 29 millones, y para funcionamiento e inversión se gastaron 716 millones de pesos. Aunque la mayoría de los recursos salen del bolsillo de las familias de los estudiantes, queda un mar de dudas sobre qué se está haciendo con la plata, específicamente en la parte de gastos y funcionamiento donde la información no es clara. Igualmente, es reprochable el carácter roñoso de la administración que con este presupuesto no es capaz de contratar por lo menos un docente de planta para el programa o brindar bienestar universitario.

Para completar, los estudiantes que desean pedir transferencia a otro programa son estigmatizados y  tienen más dificultad debido a la calidad que reciben. Por otro lado, los egresados comienzan a ver sus falencias en el campo laboral cuando observan que no cuentan con conocimientos básicos en labores que deberían tenerlos, incluso llegan a pensar que un técnico de otra institución los supera, como los del Sena, donde se imparten mejor calidad y los cursos son gratuitos.

Así como los estudiantes de Mecatrónica muchos han ingresado con un ideal de educación de calidad a la UTP, que se desvanece con el transcurso de los semestres. Con el agravante de que los alumnos de las jornadas especiales están pagando más por su matrícula, pero reciben menor calidad que los estudiantes que no están en programas autosotenibles.

Para la segunda parte,  detalles del programa de medicina veterinaria y zootecnia y conclusiones.