Este es el espacio de la Red Nacional de Veedurías de Colombia REDVER y los Comités Cívicos contra la corrupción en todo el país. TRAS LA COLA DE LA RATA publica esta versión escrita enviada por el autor de la misma.

 

Por: William Restrepo

Es con profundo dolor que debo compartir con todos ustedes las demandas y tutelas del presidente de la Cámara de Comercio de Pereira, Mauricio Vega Lemus, por el supuesto delito de “injuria y calumnia” contra este periodista, debido a los cuestionamientos hechos por las sin respuesta dudas de la misma comunidad, en temas que son de interés público.

Y es más doloroso para este reportero que, en su propia tierra, traten de amordazar la voz y opinión de un reportero que se cuestiona lo mismo que la comunidad se guarda con el silencio temeroso de las consecuencias. Por ser la caja de resonancia de tantos labios apretados. Y ansias contenidas y de corazones arrugados y mentes limitadas.

Doloroso también porque “la autoridad es solo servicio” y no el resultado de las ambiciones personales de un dirigente que solo colabora consigo mismo.

Nunca en mi ejercicio profesional he tratado de estigmatizar a una persona, y mucho menos a una entidad, por las actitudes, muchas de ellas sin explicación aún, de quien dirige una empresa sea privada o del estado. Pero esa paranoia, común en quien trata de ocultar algo y ve muy cerca el final de sus secretos y actos dudosos que se niegan a explicar, permite medir realmente la estatura de sus ambiciones.

El dirigente ve, desde su perspectiva, una supuesta “persecución” inexistente, que no es más que un aviso de la comunidad que comienza a descubrir comportamientos desajustados con la dignidad del puesto que ocupan. Y el periodista siente que le acomodan la soga al cuello con la fuerza necesaria de apretarla hasta donde sea necesario.

Nunca, en más de 50 años de ejercicio profesional en muchos países del mundo, había sentido tan cerca el rudo proceder de la censura y el ahorcamiento de la libre expresión.

Y todo a nombre de la Cámara de Comercio de Pereira, porque aunque el señor Vega Lemus alega que es una entidad privada, recibe recursos públicos y se beneficia de la confianza estatal para recibir contratos para servicios que pueden prestar otras empresas que no están en las mismas condiciones.

Y uno se pregunta si para estas acciones de tipo legal el señor Vega Lemus utiliza recursos de la Cámara de Comercio, como él mismo admitió los utilizó para buscar el respaldo de los empresarios con el fin de disputar posiciones directivas en Comfamiliar, o paga los servicios legales para esta tutela de su propio bolsillo. Esta dualidad, de por sí, ya es sospechosa.

Siendo una entidad privada la que dirige el señor Vega Lemus, a quien ni siquiera conozco personalmente, porque no quise aceptar una invitación a su oficina, enviada con un compañero periodista que me aconsejó aceptarla porque, según el colega, es “un hombre bueno y tiene explicación para todos los cuestionamientos”, pregunto, ¿por qué le dan protagonismo y participación en asuntos que solo conciernen al Estado?

Y si es una entidad semiprivada, ¿por qué no soporta los cuestionamientos y responde públicamente a las dudas que  los ciudadanos tienen sobre sus actuaciones? No, señor Vega Lemus, este periodista no corrompe la democracia, ni sus criterios están ofertados para la venta.

Esta ofensiva tutela que intenta amordazar al periodismo libre e independiente, solo demuestra que usted es parte del mismo “combo” que por décadas ha sometido la voluntad de los colombianos a los abusos de poder y al interés individual, divorciado del deber de representar a la colectividad.

No podrá usted, se lo aseguro, vulnerar el derecho de la sociedad a la información veraz y objetiva, ni podrá impedir que los periodistas la comuniquen, distanciados de las versiones de la Cámara de Comercio, que perdurará aún después que usted se haya ido.

Y estoy también seguro que solo le servirá para torpedear sus ambiciones de ser alcalde de Pereira. Recuerde siempre, si su memoria le alcanza, que vivir por vivir no es tan importante, vivir para servir es lo ideal.

Esta es mi opinión. ¿Cuál es la suya?

Muchas gracias.