La colección de arte como patrimonio

Para quienes hemos tenido la ocasión de participar de estos escenarios, resulta gratificante poder mirar, en contraste, un conjunto de obras como este, en el que se ponen en relación miradas de artistas locales, nacionales e internacionales en un período que cubre más de 30 años.

Por: Margarita Calle*

“¡Venga y conozca su patrimonio!” es el lema con el cual el Museo de Arte de Pereira ha querido llamar la atención al público de la región, para que revisite su “Colección Permanente”, conformada en más de 30 años de actividades artísticas y culturales, primero desde lo que fuera el Centro de Arte Actual y luego desde el mismo Museo, abierto al público hace ya 15 años.

Para quienes hemos tenido la ocasión de participar de estos escenarios, resulta gratificante poder mirar, en contraste, un conjunto de obras como este, en el que se ponen en relación miradas de artistas locales, nacionales e internacionales en un período que cubre más de 30 años. Como la gran mayoría de colecciones de arte, la colección del Museo de Arte de Pereira configura una sumatoria de subjetividades, en la que convergen piezas de diferente procedencia y cualidad plástica, que resaltan el carácter heterogéneo y hasta desigual del conjunto.

Es, entonces, lo diferente, lo plural y lo fragmentario, lo que le da valor a esta colección conformada, en su mayoría, por las donaciones de aquellos artistas que han tenido la oportunidad de exponer en este escenario o por el gesto generoso de particulares que han decidido entregar obras de su patrimonio personal a esta institución.

La posibilidad de organizar curadurías puntuales, como la que se exhibe en este momento en el Museo, permite que se articulen lecturas al interior de la colección, en las que se privilegien unas categorías o unos valores estéticos puntuales, que bien contribuyen a comunicar una determinada orientación de gusto –la de la institución o la de la curadora–, o que bien sirven de referente para dar cuenta del desenvolvimiento expresivo del arte en una determinada época. Estos dos factores se constituyen, a su vez, en raseros, que al lado de otros, se convierten en criterios para que la institución decida qué piezas entran o no en la colección, cuáles son deseables para engrosarla y a través de qué estrategias se puede llegar a ellas.


No todo lo que los artistas o particulares quieran donar llega a ser aceptado en la colección de arte. La mirada de la institución incluye y excluye, en aras de intentar otorgarle la mayor estabilidad y coherencia posible a las creaciones que la conforman. De esta manera se van configurando patrimonios que, a su vez, se convierten en herencias culturales, a través de los cuales hablan las épocas y se transmiten los valores y las ideas que han servido de referente y anclaje a los grupos humanos a través del tiempo. En este sentido, la exposición se constituye en uno de los principales dispositivos de visibilización y memoriación especializados por la institución artística para mantener vivos estos patrimonios y generar identidad frente a ellos.

Así que vale la pena visitar el Museo para apreciar las exposiciones abiertas hasta el mes de julio de 2012 y, de paso, empecemos a reconocer la magnitud de este patrimonio nuestro y a valorarlo en su justa dimensión.

* Directora Maestría en Estética y Creación, Universidad Tecnológica de Pereira