Se puede comenzar con los Monty Python, que de por sí son recomendables y en muchos casos ha sido catalogada esta como la serie más exitosa del humor británico.

monty

Por: Juan Moncada

El “God save the queen” y muchas otras convenciones de la Inglaterra seria, puritana, de Margaret Thatcher, cambian al momento en que la comedia, la estulticia y casi siempre el absurdo, hacen presencia en los guiones de los programas televisivos, en este caso, se pueden citar varias series, tomando como ejemplo The Blackadder, The Young Ones, A bit of Fry and Laurie o los inolvidables Monty Python.

Se puede comenzar con los Monty Python, que de por sí son recomendables y en muchos casos ha sido catalogada esta como la serie más exitosa del humor británico. Ambientada en los años 60 y 70 (¡vaya época!) este grupo conformado por Eric Idle, John Cleese, Terry Gilliam, Terry Jones, Graham Chapman y Michael Palin creó una serie de situaciones absurdas, que nunca dejaron de traer consigo la originalidad, el ingenio y humor negro de sus autores, además de un propósito satírico ante algunas convenciones políticas de la época.

Por su parte, A bit of Fry and Laurie tuvo la capacidad de burlarse de sí misma, de ser un constante chiste hacia la misma forma de hacer comedia por parte de ellos; este programa encabezado y protagonizado por Stephen Fry y Hugh Laurie (quien en otra ocasión interpretó al Dr. House), a través del humor recreó situaciones cotidianas como el trabajo de oficina, la educación o el pensar de los transeúntes.

The Young Ones fue particular en cuanto se trató de una serie realmente estridente, rayando en ocasiones con situaciones absurdas, surreales y violentas, todo en concordancia no solo con la época sino con la misma trama, la cual ponía en una misma casa de alquiler a cuatro estudiantes: un hippie (Nigel Planer) un estudiante convencional y mediocre, el más “normal” del equipo (Christopher Ryan), un estudiante de medicina aficionado al punk y a la sangre (Adrian Edmondson) y un estudiante de sociología, anarquista (Rik Mayall).

En cuanto a The Blackadder se puede catalogar como una serie ingeniosa en cuanto resume varios momentos de la historia inglesa, satirizando varias situaciones y épocas como la medieval, la era isabelina, la de los príncipes regentes y por último, la participación de Inglaterra en la primera guerra mundial, usando siempre dos personajes principales que se asumen como descendientes de los que van muriendo; el primero es Edmund Blackadder, interpretado por Rowan Atkinson. y quien conforme pasaba la serie fue bajando su rango social, así como aumentando su astucia y agudeza, algo de lo que no hacía gala su vasallo a lo largo de la serie, Baldrick (Tony Robinson), recordado por su frase de cajón “I have a cunning plan”. lo que siempre devenía en el fracaso de los concienzudos planes de “Mr. B”.

Son pues recomendadas en este pequeño y humilde texto dichas series, ingeniosas, divertidas e instructivas;  sin duda, una convención contra la Inglaterra convencional.