Por otra parte, se han abandonado sin ninguna justificación estrategias realmente importantes como el Marco Nacional de Cualificaciones (MNC) y el fortalecimiento de la educación técnica profesional y tecnológica (T y T) en tanto continúan en la sala de espera, la reforma al ICETEX, el programa de educación rural, ampliar los mecanismos democráticos y de rendición de cuentas en todo el sistema…

 

Por / Marco Fidel Zambrano*

Muchos han sido los anuncios de que finalmente la educación recibiría un tratamiento preferencial por parte del actual gobierno, para ser justos, todos los gobiernos en Colombia desde el inicio de su precaria vida democrática han jurado ante la bandera de esta prioridad, algunos han cumplido más que otros, pero en su mayoría el balance final es de incumplimiento.

Promesas al viento para engañar incautos. A lo lejos, aún destellan en el horizonte las magníficas realizaciones en el campo educativo del gobierno de Alfonso López Pumarejo con su Revolución en Marcha, la cual fue una política generosa y visionaria que rompió temporalmente con la fractura de una sociedad clasista, racista, ignorante y desigual.

Con el tiempo, el clasismo, el racismo, la ignorancia, la desigualdad y con ellas la violencia, terminaron por imponerse. Tiempo después llegaría la plaga del neoliberalismo para fortalecer la dominación y clausurar las posibilidades de pensar distinto.
Es en este escenario en donde se formula la política educativa del actual gobierno, una política que anuncia cambios importantes que al final no se ven por lado alguno. Presionado por el movimiento estudiantil, aceptó, sin comprender, exigencias por un mayor presupuesto para el sector, sin tener una visión de cambio que sustentara con criterios, estos recursos adicionales.

Con el paso del tiempo, se evidencia que no existe ningún planteamiento de fondo que sustente más recursos. Si bien es cierto que existen muchas necesidades que bien pueden ser atendidas, incluir más recursos sin una visión de fondo es una gota de agua en el desierto que no logrará cambiar un milímetro el confuso y complejo panorama educativo del país.
El panorama de la política educativa se mueve a tres bandas entre el raquitismo de la visión, los bajos niveles de integridad y transparencia, y la ausencia de consensos estratégicos con la sociedad y la comunidad educativa. A la fecha no existe una visión de los cambios estratégicos que se deben adelantar en el sector.

Predomina lo mismo de siempre: alimentación escolar, construcciones escolares, presupuesto para las Universidades y algún énfasis, que por sí sólo es insuficiente, en educación inicial. No existe una visión de conjunto de las transformaciones estructurales que necesita el sector.
Por otra parte, se han abandonado sin ninguna justificación estrategias realmente importantes como el Marco Nacional de Cualificaciones (MNC) y el fortalecimiento de la educación técnica profesional y tecnológica (T y T) en tanto continúan en la sala de espera, la reforma al ICETEX, el programa de educación rural, ampliar los mecanismos democráticos y de rendición de cuentas en todo el sistema, al igual que iniciativas serias y de amplio impacto en educación 4.0, sin pasar por alto una reforma estructural a los arreglos de gobierno de las universidades, las secretarías de educación y las instituciones educativas, minadas por una corrupción rampante e impune.
Para cerrar, se presenta como avances concretos lo que sólo son ideas, sustituyendo transformaciones serias con cartillas, seminarios o documentos CONPES que por sí solos no son garantía de avance alguno. Así pues, es mucho lo que han falta por discutir para avanzar de manera real en la educación que el país necesita con urgencia.
*Mg. en Sociología. Universidad Nacional de Colombia. marco.nostromo@hotmail.com