La ética de Louis XVI

…Paloma Valencia, dice, pues, que es un conflicto de intereses. ¿Y quién no actúa de acuerdo a sus intereses? Una persona que sufre un hurto denuncia a un ladrón sin importar las razones de éste, y lo hace porque sus pertenencias fueron arrebatadas y merece reparación y verdad…

SIMON BLAIR (IZQ)Por: Simón Blair

¿Cuáles son las razones que alega el Consejo de Ética del Congreso de la República para impedirle a Iván Cepeda el pronunciamiento del apellido Uribe? Los apartados y comunicados de prensa no resuelven esta cuestión aún cuando es de vital importancia para reconocer las razones que llevaron a dicha entidad a prohibir tácitamente que se cite al, oh sorpresa, presunto acusado de nexos con el paramilitarismo. Es tan descabellado como decir que no se va a pronunciar el nombre de, digamos, cualquier acusado cuando aún su derecho de presunta inocencia esté vigente simplemente porque “no se ha comprobado” que ha cometido un determinado delito.

¿La dignidad? ¿El buen nombre? Son puras payadas para no desvelar los verdaderos temores de enfrentarse a un ex presidente que ahora se las da de senador. El mesías, Louis XVI, como lo llamé en pasadas columnas. ¿Prima aún ese absurdo derecho de investidura presidencial? ¿Por qué? ¿Qué hace que un (ex) presidente no sea tan culpable de cometer delitos como un simple mortal?

Y ahora la cosa está peor: el Centro Democrático dizque denunciará a Cepeda porque está actuando de acuerdo a sus intereses. ¿Pero cuál es la verdadera razón para que un hombre honorable tema a un debate de control político y de la envergadura de éste? ¿No es el momento, pues, de mostrarle al país que es un Gran Colombiano, pulcro, digno?

Paloma Valencia, dice, pues, que es un conflicto de intereses. ¿Y quién no actúa de acuerdo a sus intereses? Una persona que sufre un hurto denuncia a un ladrón sin importar las razones de éste, y lo hace porque sus pertenencias fueron arrebatadas y merece reparación y verdad. Pero es un ejemplo tonto para conflictos tan enormes como el del paramilitarismo que, en vez de afectar a una sola persona, ha ultrajado la vida de miles en el territorio colombiano. Iván Cepeda es incluso una víctima del paramilitarismo y sea esta la razón que lo ha llevado a estudiarlo ampliamente. Si las pruebas están deben revisarse y el acuso debe demostrar que es inocente. ¿Por qué huir, senador Uribe? ¿Por qué esconderse en la cohorte que lo blinda políticamente y lo defiende en los medios de comunicación?

Vemos, entonces, que el conflicto de intereses es algo inocuo, nulo. Los uribistas tienden a tergiversar la lógica. Dicen que Cepeda citó a debate a Uribe ya que éste lo tiene demandado y quiere algo así como una venganza. ¿De dónde la correlación? ¿No ha denunciado Cepeda a Uribe desde mucho tiempo antes de esa demanda? ¿No lo ha vinculado con grupos paramilitares en el pasado?, la lógica centrodemocrática es la de dispersar la opinión pública en puras falacias argumentativas.

Louis XVI alias “Álvaro Uribe” no tiene que temer, pues si es inocente…Pero que esto se demuestre ante el embate inquebrantable de las pruebas.

Septiembre, 2014