Latente inconformidad

Nos preguntamos: ¿de qué naturaleza está hablando? Está esencializando el género, desconociendo la tendencia al cambio del ser humano y la cultura; además, lo entiende como una característica biológica, cuando se trata de un constructo social. Sin mencionar que anula algunas identidades al decir “lo que no es”.

 

anonimaPor: Natalia Bustamante Castro y Nathaly Osorio Ríos*

El pasado 10 de agosto se realizaron en Colombia marchas en oposición a la decisión del Ministerio de Educación de dictar lineamientos para una educación que promueva el respeto por la diversidad sexual y de género. La iniciativa del Ministerio es necesaria y promueve la construcción de ambientes escolares saludables y aptos para el desarrollo del ser humano, pues la diversidad de manifestaciones afectivas, sexuales e identitarias es propia de la condición humana. Sin embargo, esta propuesta conmocionó a gran parte de la sociedad colombiana generando controversia y reacciones negativas.

El rector de la Universidad Católica de Pereira, padre Diego Augusto Arcila Vélez, fue una de las personas que tomó posición pública al respecto y escribió una columna de opinión el 12 de agosto en El Diario/La Tarde, firmada en representación de la comunidad universitaria. El título de la misma es ambiguo y puede tornarse ofensivo: “De Género”. Como si fuese una insinuación a la noción de anormalidad que el rector expone sobre la diversidad de género y sexual. Dicha noción se muestra concretamente en una de sus líneas: “lo que no es, incomoda a la naturaleza”, refiriéndose a las identidades de género.

Nos preguntamos: ¿de qué naturaleza está hablando? Está esencializando el género, desconociendo la tendencia al cambio del ser humano y la cultura; además, lo entiende como una característica biológica, cuando se trata de un constructo social. Sin mencionar que anula algunas identidades al decir “lo que no es”. Nos parece preocupante que el rector pierda de vista discusiones recientes de las ciencias sociales, más aún, procesos académicos de nuestra Universidad.

Reconocemos la filosofía religiosa de la institución y del rector, no obstante, creemos que no debe sobrepasar el propósito de la Universidad como espacio de formación destinado al debate crítico y la construcción de conocimiento. Adicionalmente, consideramos importante cuestionar discursos que puedan guiar hacia una dirección totalmente adversa para el escenario actual de construcción de paz en el que está inmerso el país. Es por esto que un grupo de estudiantes y  egresado(a)s de la Universidad Católica de Pereira decidimos expresar nuestro posicionamiento por medio de un acto simbólico y pacífico que tuvo lugar el viernes 26 de agosto al mediodía en las instalaciones de la institución.

Nuestra principal apuesta fue reescribir la columna de opinión del rector para exponer la debilidad de sus argumentos, para ello utilizamos la estructura de su texto aportando datos basados en los saberes de los estudios de género. La columna reescrita fue compartida con estudiantes, docentes, personal administrativo y el mismo rector, también fue difundida por Facebook. Paralelo a esto, nos tomamos uno de los muros de la Universidad para fijar mensajes alusivos a la educación incluyente y la construcción de paz desde la diversidad. El acto fue realizado en medio de música y colores para tener más impacto en la comunidad educativa. Finalmente, nos quedó el alivio de saber que manifestamos nuestro desacuerdo en medio de tanto silencio.

 

Columna de opinión reestructurada:

Algunos estudiantes y egresados de la Universidad Católica de Pereira no nos sentimos representados con la columna de opinión que el rector y sacerdote Diego Augusto Arcila Vélez escribió para El Diario del Otún el 12 de agosto de 2016, titulada De género. De hecho, nos sentimos violentados y por ello, quisimos reescribir la columna para expresarnos:

 

De géneros

Cada vez las discusiones semánticas y sintácticas se hacen más necesarias para entendernos en un mundo que avanza rápidamente y que de la misma manera puede propiciar malos entendidos, supuestos, conjeturas, apropiaciones o simplemente imposiciones. ¿A qué se le llama género?, ¿qué es diversidad de género?

Empecemos por lo primero, el término género usado en las discusiones contemporáneas sobre ser hombre, mujer u otro, viene del inglés gender, utilizado en los años cincuentas y sesentas por psiquiatras y psicoanalistas para diferenciar los genitales de los roles sociales asignados a hombres y mujeres. Es en los setentas cuando feministas resignifican el término para hacer énfasis en el carácter socialmente construido del género que no justifica la opresión de las mujeres. El género se define, entonces, como un constructo social e histórico, diferente al sexo, que es algo puramente biológico; y es lo que hace que un cuerpo sea lo que es por cómo lo interpretamos culturalmente. Los cuerpos interpretados como diferentes incomodan a quienes equiparan género con sexo.

Segundo, la diversidad de los géneros se enmarca en la cultura y es exclusiva a los seres humanos. Los animales y algunas plantas poseen sexo, una característica puramente biológica. El hombre y la mujer tienen características claras en razón de su humanidad, como son su sexualidad y lo más importante, su capacidad para amar y ser amado. Y dotados de razón y voluntad, pueden concebir la vida si así lo desean y, compartirla con los suyos a través de muchos sueños y realizaciones, dentro de una sociedad diversa en todas sus dimensiones, permitiéndole al ser tener una vida plena.

Tercero, la diversidad de los géneros es el reconocimiento de una de las dimensiones en las que se expresa la libertad del ser humano. No obstante, el género se inscribe en un contexto permeado por la cultura, la cual tiende a inhibir el libre desarrollo del ser en respuesta a intereses de poder. Dicha cultura quiere desconocer que nunca ha existido un orden recto y equilibrado, siendo la familia un ejemplo de ello, pues las familias son muy diferentes entre sí y lo único que las define son los lazos de amor que las unen y no las características de quienes las componen.

La diversidad de género ha sido una constante en la historia de la humanidad. Los activismos por la reivindicación de los derechos humanos de personas diversas sexualmente o por género nacieron a mediados del siglo XX en los Estados Unidos, se extendieron rápidamente a Europa y llegaron a América Latina, reconociendo la opresión histórica a ciertos sectores sociales y la vulneración de sus derechos en un atentado directo e indirecto a su sano desarrollo humano. Estas reivindicaciones han permitido comprender que ir al baño parados o sentados o llevar vestido corto o largo no son justificaciones para violentar a alguien, como lo permite reflexionar la famosa cartilla que en semanas pasadas fue motivo de muchas discusiones.

 

*Estudiantes de Psicología de la Universidad Católica de Pereira