MIGUEL ÁNGEL RUBIO OSPINAEs sano para la democracia que los candidatos, además de hacer proselitismo político, sean imágenes de productos para la presentación personal, como adelgazantes o cuchillas de afeitar.

Por: Miguel Ángel Rubio Ospina

Andrés Pastrana en días pasados lanzó su libro Memorias olvidadas. Este, titulado con un clásico oxímoron, figura retórica de uso frecuente en las lides del azul de metileno, ha caído como una bomba Molotov en medio del escenario político colombiano.

Coincidió este texto confesional y testimonial, con el congreso del partido Liberal, y en plenas reuniones de las otras colectividades que definen mecanismos “democráticos” para la elección de sus candidatos presidenciales y sus listas al Congreso de la República.

En el liberalismo, renovado, patrocinado por Gillette, pues esta industria filosa y cortante ha vuelto a elegir como su nominado a Horacio Serpa, candidato prestobarba,  1998- 2002; el cual ha perdido dos elecciones a la presidencia, la primera con el amnésico hipermemoristico de Pastrana (lo digo claro, tomando en cuenta el título de su libro) y en segunda ocasión con el ubérrimo candidato, cuyas autodefensas electoreras lo llevaron dos veces a meterle gol olímpico a Colombia. Decía, la renovación no puede estar en mejores bigotes, setenta años como imagen de Gillette dan fe de ello.

Pero admiro el tesón y la terquedad de Gillette, creer, al filo de la derrota es su propósito, su agudeza y cortante manera de pensar los ha llevado lejos. Además, ¿qué mejor que la galante y atractiva figura de Horacio Serpa para su imagen institucional? Del mismo modo que Jorge Hane viene pensando ya hace días en Ernesto Samper, para mejorar las ventas de ReduFast, pues si este producto adelgaza un elefante de 8000 kilos, imagínese lo que puede hacer por usted.

En fin, es sano para la democracia que los candidatos, además de hacer proselitismo político, sean imágenes de productos para la presentación personal, como adelgazantes o cuchillas de afeitar, es más, creo que Ego se ha demorado en contratar a Simoncito para difundir su gel, aunque creo que se debe a que el pequeño delfín de la perla del Otún aun no distingue la raíz etimológica latina, Ego= yo, puesto que apenas sí aprende las vocales; es de admirar esto, después de haber reconocido valientemente en Caracol Televisión que no entiende lo que lee.

Ahora bien, ¿y por el lado de los celestes como está la cosa? Allí sí que la renovación es una realidad irrebatible, pues desde la elección de su presidente, este viene mejorando ostensiblemente, ya por ejemplo, soportan con el estoicismo propio de esa doctrina laureanista, el olor excremental de Gerlein (¿o pensaban que me refería con celeste al Millonarios?) y sobre todo, sus últimos hitos de la moda, al usar más arriba de los hombros, no las tirantas si no su pantalón de prenses, y al escuchar con ojos cerrados, en un plano extremo de concentración los debates del Congreso, hasta el punto de parecer dormido. Sí, Gerlein es la renovación política del conservatismo colombiano, es decir, la renovación de otros cuarenta años en este estrado de poder; al igual que la del presidente de su colectividad. A todas estas, creo que la verdadera renovación azul vendrá siendo la del técnico del club los Millonarios (para los que se confundieron).

 Por otro flanco, un poco más zurdo, la tal “Alianza Verde” pide a Ingrid Betancourt ser precandidata a la presidencia en la consulta presidencial que este partido adelantara en marzo próximo. Ingrid, hasta ahora, nada ha dicho, pues “No hay silencio que no termine” ni partido que no lo resista, al punto de que Navarro, aquel candidato que habla con tanta claridad, la persiguió entre Paris  y Berlín, buscando llegar a acuerdos. Claro, al primero no se le entiende, y la segunda no habla español, ¿tocará enviar un mago de la claridad como Antanas para que resuelva tal dilema? Digo, por esto del argumento va, argumento viene

En la alianza Verde, hace unos meses, Jhon Sudarsky afirmó que al Partido Verde, con la entrada del progresismo, se lo tomó el M-19. Debería aprender a tragarse el sapo, pues a la U, el liberalismo y al Congreso, hace mucho tiempo se lo tomó Sábados felices. Al fin y al cabo, entre Gerlein, Serpa, y Uribe, jóvenes de la política colombiana, votar por Don Jediondo será hasta divertido, hace falta quien reemplace a Moreno de Caro en el Capitolio.

ENVIO: las FARC y los negociadores de La Habana han propuesto un picado por la paz. Quién va a cobrar los tiros libres por las FARC, ¿alias El Paisa, experto en tiros libres?, ¿van a jugar en un estadio minado y les van a despejar la cancha del gobierno cual zona de distensión, sin volantes de contención? Ahora, con quién van a reemplazar a Luis Carlos Villegas, digo, es un jugador muy parecido a Valenciano. Esperemos que pite el árbitro, y que el balón siempre esté en la cancha no del gobierno, no de las FARC, sino de la sociedad colombiana.