Logrando su cometido

Estamos cambiando, poco a poco, pero lo estamos haciendo. Hoy, en un momento tan crucial, debemos ser más conscientes que nunca, y eso nos debe llevar a pensar que diciéndole al otro ignorante no estamos logrando nada…

 

Por: Laura Henao Arias*

Nos insultamos, actuamos como si lo que quisiéramos en el país fuera más violencia. Nos decimos: “es que usted no sabe nada”, como si en Colombia todos fuéramos los señores ilustres y sabios.

Nos dividimos cuando deberíamos estar unidos, nos distraemos de lo que en verdad importa.

Para segunda vuelta quedaron Duque y Petro, y eso es algo que no podemos cambiar. Muchas veces las cosas son como deben ser o como se las ingenian para que sean.

Pero entonces nos centramos en cambiar a las personas a punta de insultos, a punta de intolerancia, como si así se lograra el cambio, como si eso ya no lo tuviéramos.

Después publicamos nuestras posiciones políticas en Facebook, pero de frente no somos capaces de defender ni media, porque no somos conscientes de lo que decimos, porque muchas veces no sabemos cómo o por qué actuamos, simplemente nos vamos por la corriente que más nos haga sentir cómodos.

Y mientras tanto, nuestros reales enemigos: la corrupción, la tradición que nos ha hecho pensar que no se puede cambiar nada porque sino todo se pone peor, el hecho de que nos maten por nada y no importe, esa cultura violenta que practicamos y practicamos por más daño que nos haga… todas esas cosas que sí son importantes no  las discutimos.

En cambio, luchamos por convencer al otro que vote por nuestro candidato de preferencia, y eso no está mal; mal está cuando lo hacemos a punta de madrazos, porque es de la única forma que nos enseñaron.

O cuando repartimos la información sin tener en cuenta que él también es un ser pensante por más arraigos que tenga, entonces ahí es donde de nuevo inicia el conflicto, porque debemos buscar más alternativas que hacer sentir a la gente estúpida.

Estamos cambiando, poco a poco, pero lo estamos haciendo. Hoy, en un momento tan crucial, debemos ser más conscientes que nunca, y eso nos debe llevar a pensar que diciéndole al otro ignorante no estamos logrando nada, porque de hecho nunca nos ha importado serlo, pero con nuestras acciones, lo único que estamos haciendo es permitir que ellos, que los de siempre, logren su cometido.

Su cometido ahora es ese, que nos peleemos, que demostremos lo que no somos o lo que no queremos ser. Mientras tanto ellos están tranquilos, porque se sienten ganadores, porque con nuestra misma actitud los estamos haciendo ganar y mucho más cuando perdemos la esperanza, cuando permitimos que nos roben lo que ellos nunca pensaron que podían.

Perdemos la esperanza por el cambio y también las ganas de realizarlo, las ganas de realizar cosas mucho más significativas para nosotros y no cosas como decir “no heterosexual”.

No lo permitamos más, vibremos y con esa vibra hagamos más que hablar, salgamos a las calles, hablemos en paz y de la paz, mostremos que nosotros mismos somos paz, ganémosles en la carrera ética, en esa carrera que ellos ni siquiera saben que existe porque nunca les ha interesado, no permitamos que logren su cometido con nosotros.

Porque nos podrán quitar nuestra educación pero no nuestras ganas de educarnos, de aprender, de transformarnos, de no comer entero; nos podrán quitar todo lo que ellos mismos han creado, pero no lo que nosotros hemos creado y, en este momento, es la esperanza de un cambio, no sabemos si hoy o mañana, pero lo iremos realizando, con ellos o sin ellos, pero lo haremos, siempre y cuando dejemos de permitir que nos roben lo único que nos queda.

Logremos nuestro cometido, tenemos más por hacer que ellos.

* l.henao@utp.edu.co