Los diálogos del Ubérrimo (I)

MIGUEL ÁNGEL RUBIO OSPINAEs la voz del poeta Roy Barreras, que sorprendió a la mesa con estos versos, de cuyo libro creímos sería un homenaje al novelista Truman Capote y se titularía a Sangre fría, no por la crudeza de sus versos, sino por la condición misma del senador vate 

Por: Miguel Ángel Rubio Ospina

 

Los negociadores

Al fondo, en la sala donde las delegaciones se reunirán, un cuadro de Mussolini franquea el centro de la inmensa pared central del recinto. En el flanco izquierdo, un altar de la virgen del perpetuo socorro, adobado de velones, cirios pascuales, camándulas, estampillas, una pequeña imagen del padre Marianito y García Herreros, próximo beato del santoral colombiano, además de una copia del petitorio de beatificación de la madre Laura, acompañada de una sandalia o manto de la santa, todo dispuesto con simetría y orden psicorrígido, y caldeado por una atmósfera entre mortuoria y solemne. Redondea este altar de la moral y la pulcritud, un ramo de hortensias con una esquela que dice: procuraduría General de la Nación.

La mesa donde se sentarán las delegaciones hace parte de un típico comedor de 20 puestos con mesa larga y sillas imperiales, con un  espaldar cuya longitud alcanza proporciones pantagruélicas. Debajo de las patas de la mesa, un tapete peludo de ovejo  demarca un área patriarcal que deja ver años y años de polvo, y decisiones allí tomadas, decisiones inimaginables. La cámara, ahora, pone su lente en el primer delegado de dichos diálogos.

Entra el doctor pulquérrimo, celebérrimo, intelectual de altos alcances cognitivos, doctor Fernando Londoño Hoyos, quien saluda a la audiencia; la que, por supuesto, siguiendo el ejemplo de las audiencias de la ley de justicia y paz, solo podrán verificar estos interesantes diálogos vía Skype, claro está, si este medio algún día funciona bien.

La cámara enfoca un libro que el doctor Londoño lleva en su mano, la derecha, ni más faltaba. Alcanzamos a ver el título en letras doradas y de estilo gótico, “Como ser un autor… intelectual” escrito por el también paraintelectual Carlos Castaño Gil;  quienes conocen este libro, dicen que es una joya lacerante de literatura posmoderna, lacerante porque sus palabras, según el prologuista, el filósofo y sapientísimo hombre de letras… de captura, José Obdulio Gaviria, “abren en el lector cual motosierra metafísica, la palabra que hiere lo más profundo del pensamiento contemporáneo, desangra en sí misma ideas que herederas de Goering, Stalin y Pablo Escobar, ponen en vilo sino la vida, por lo menos si la integridad del lector que enfrenta semejante portento de bárbara finura intelectual”.

El doctor Londoño, delegado, se sienta en un extremo lateral  derecho por supuesto, de la ya descrita mesa, pone sobre ella el libro, y espera con estoicismo la entrada del segundo delegado, esta vez del equipo contrario.

En efecto el segundo delegado, es nada más y nada menos que el doctor Angelino Garzón, vicepresidente de la república y hoy accionista de la sociedad de cardiología colombiana. Otrora hombre de anchas proporciones abdominales, de lo que solo conserva hoy una pronunciada cavidad maxilofacial, donde le cabe perfectamente el País, según algunos seguidores.  Vemos al doctor Angelino,  atravesar el marco de la puerta central en sudadera y chompa deportiva, en la cual si la vista se aguza un poco, deja notar un escapulario en el cual se exalta la imagen del señor de los milagros  de Buga.  El doctor Angelino se sienta en la mesa en todo el centro de la mitad del medio, que es como siempre lo hemos visto en la escena política colombiana.

El tercer delgado entra echando chispas. No precisamente de la ira. Vemos un ser pequeño en pantalones cortos, que se divierte con un desfibrilador, el cual al ponerlo sobre el pecho de un estudiante apresado por el Esmad hace que este último se encorve al encuentro de la masa corporal  con la energía eléctrica. El doctor Londoño regaña a Pachito, como le dicen de cariño,  pidiéndole que no torture más al pobre estudiante, para que la audiencia no piense que esto es una botadera de corriente. Que pesar, no han entendido que Pachito es un niño precoz, inventor temprano, a quien deberán ponerle una valla en la que al lado derecho esté la empresa de energía de Bogotá, y al otro la de él, con un enunciado que diga así. “Adivine quién ha botado más corriente en este país”

Dejemos por ahora a Pachito con su aparatico, y seamos testigos de la entrada del cuarto delegado.

«Que la paz sea contigo. Detrás de la puerta Cristo pequeño,

Ajeno a los fusiles que te destrozaron, ¿Qué ves? ¿Algo que salvar?, 79 murieron en tu Iglesia, ¿Podrá alguno resucitar al tercer día?

Sé que no alcanzaste a ver con tus ojos de yeso la bomba que caía, sé que no alcanzaste a preguntarte por qué tanta crueldad

Y por qué se matan los unos a los otros».

 

Es la voz del poeta Roy Barreras, que sorprendió a la mesa con estos versos, de cuyo libro creímos sería un homenaje al novelista Truman Capote y se titularía a Sangre fría, no por la crudeza de sus versos, sino por la condición misma del senador vate; quiero decir su condición de  lagarto, cuya cola, escamosa, ha llegado hasta los escritorios de la procuraduría general de la nación. Lo acompaña el poeta nadaísta Jota Mario Arbeláez.

El cuarto delegado entra precedido por una atmosfera clerical, acompasada de cantos gregorianos y salmodias en latín. Su figura enorme nos recuerda a Tomás de Torquemada, no tanto por su fisionomía, como por su afición de volver combustible toda publicación editorial que no es de su agrado; quiero decir, por quemar libros, cual respetado Nazi teutón.

El último integrante de la mesa de diálogos es hoy un reputado alcalde de la capital del País, cuyos combinados en su vestimenta dejan mucho qué desear de su sastre. Este alcalde, ciclotímico, según sus últimos comportamientos, ha hecho basura el negocio de las basuras, y el esquema de recolección de basuras, así como su gabinete y su muy bien lograda fama como congresista, no cabe duda que hoy es el más re-putado de todos los alcaldes del país.

De este modo ha quedado conformado el equipo negociador del Ubérrimo. Veremos en la próxima entrega cuáles serán los cinco puntos del acuerdo para la paz, estable y duradera, que se firmará en estos diálogos.