¿Por qué no se identificó? ¿Por qué se cubrió el rostro a la primera oportunidad? ¿Por qué reaccionó violentamente? Y lo más importante, ¿por qué la policía lo defendió y se negó a identificarlo? Preguntas que todos hacen y aún no tienen respuesta.

 

Por: Eduardo Valencia

Para nadie es un secreto que en las universidades públicas del país hay infiltrados. No solamente de entidades del estado, como la policía, sino también de grupos al margen de la ley como guerrillas y hasta “Bandas Criminales” cuya principal intención es el tráfico de estupefacientes.

En los casos de los grupos al margen de la ley, es difícil saber a ciencia cierta quiénes son realmente los presuntos infiltrados. Se sabe que existen, pero identificarlos es complicado, solo son rumores: “Fulano es del Movimiento xxxxxx, y eso es de la guerrilla”, “el que vende aquella en el aeropuerto es de tal grupo delincuencial”; sin embargo, si alguien le pidiera a uno de estos personajes que se identificara, probablemente se encontraría con que aquel personaje es un estudiante activo, con documentos que así lo acreditan.

Es por esto que resulta inverosímil el video que hace pocos días se viralizó donde un hombre, un infiltrado de la policía según quienes grabaron el video, se rehusó a ser identificado y reaccionó con violencia, para colmo fue defendido por miembros activos de la policía nacional, quienes además se negaron a identificarlo, lo que fortaleció la teoría de que este hombre hacía parte de sus filas.

¿Por qué no se identificó? ¿Por qué se cubrió el rostro a la primera oportunidad? ¿Por qué reaccionó violentamente? Y lo más importante, ¿por qué la policía lo defendió y se negó a identificarlo? Preguntas que todos hacen y aún no tienen respuesta.

Si el hombre del video es un verdadero infiltrado, no solo es indignante a la opinión pública, pues por fin se comprobaría la teoría de que la misma fuerza pública es la que envía a sus hombres a crear disturbios para así justificar el uso del Escuadrón Móvil Anti Disturbios, el infame ESMAD. Pero eso es el menor de los problemas, ya sabemos cómo es la justicia colombiana, no pasaría absolutamente nada.

Lo que realmente preocuparía es que quedaría en evidencia el actual nivel de los grupos de inteligencia de la policía, que anteriormente, al menos según la prensa, estaban entre los mejores, al menos de América Latina.

El video muestra una cadena de errores que fácilmente hubieran podido evitarse, donde lo que más sorprende es la poca preparación de los miembros de la policía, en especial del presunto infiltrado.

Este muchacho, cuyo rostro circula en redes sociales, “la sacó barata”. Afortunadamente eran estudiantes, pero ¿cómo hubiese sido si un grupo guerrillero o un clan de narcotraficantes lo hubieran identificado como infiltrado? Otra sería  la historia, una bastante trágica.

En cuanto al video que circula, eso es lo que tienen que hacer los estudiantes; aislar a quienes generan disturbios, rechazar tajantemente la violencia en las marchas. Defender la educación no requiere de vandalismo, de rayones en las paredes, ni de papas bomba; y quienes lo hagan que sean identificados en video, así los incompetentes infiltrados serán puestos en evidencia y agradecerán que al menos les apuntaron con una cámara. En otras condiciones, otra cosa les apuntaría, y no contarían el cuento.