Desde mi punto de vista, prefiero reconocerme en la incertidumbre del desempleado, que en aquellos que trabajan en algo que lastimosamente no los satisface y eso, mis queridos lectores, pasa muy seguido, más de lo que ustedes se imaginan.

 milu-1Por: Maria Laura Idárraga Alzate

 Tengo 24 años y no me da pena decir que estoy desempleada. Comienzo principalmente este texto así porque a la mayoría de mis amigos les avergüenza asumirlo, como si se tratara de la peor de las designaciones o una marca que cargan y por la cual son mal vistos. También porque uno tiene que reconocerlo como una situación pasajera, ojo, nunca permanente y menos vergonzosa.

 La gente que me ha dicho que tengo que buscar algo “mientras tanto”, no sabe la frustración que causa en mí y en mi estado emocional, lo mismo la gente que insiste en que uno tiene que empezar haciendo cosas que no tienen nada que ver con mis pasiones, porque sencillamente no funciona.

 Eso tiene muchas razones de ser, la presión social y familiar, también la frustración de no mantener un empleo fijo que nos permita crecer profesionalmente y adquirir rápidamente independencia económica.

 Desde mi punto de vista, prefiero reconocerme en la incertidumbre del desempleado, que en aquellos que trabajan en algo que lastimosamente no los satisface y eso pasa muy seguido, más de lo que ustedes se imaginan.

 Muchas veces un manual carece de sensibilidad pero posee importantes instrucciones, pasos a seguir o recomendaciones. Si usted está desempleado o próximo a serlo, no se preocupe, respire hondo y comience a buscar alternativas para ocupar su tiempo sin dejar de mirar opciones de empleo en su campo laboral.

 No desfallezca

 Muchas personas se acercarán a darle ánimos pero también a criticarlo, especialmente aquellos a los que solo les sirve la plata (y bueno, ¿a quién no le sirve?) A lo que me refiero es que la gente busca el momento preciso de desesperación del otro para ofrecerle ideas que con el tiempo usted terminará por abandonar. No significa que la solución sea sentarse a esperar a que el empleo de su vida llegue caído del cielo, pero sí se debe tomar el tiempo justo y preciso para replantearse lo que quiere hacer con su vida o a qué se quiere dedicar los próximos meses y años.

Hable hasta por los codos

 Unirse a una asociación de desempleados “anónimos”, parece ser una importante y valiosa organización en la cual desahogarse y ayudarse mutuamente a pasar el guayabo del desempleo. Si usted tiene amigos que vivan su misma situación y asumen la designación con total frescura, llámelos, frecuéntelos, hábleles de las circunstancias evitando en mayor medida una actitud lastimera sino más bien desde una perspectiva de solidaridad. Nadie puede negar que las mejores ideas han nacido tras un par de cervezas o una taza de café, mientras uno busca en los clasificados del periódico o en bolsas de empleo por Internet.

 No envidie

 Lo sé, es humano y es difícil desapegarse a semejante vicio. La gente siempre se observa a un espejo y proyecta esa bella imagen de lo quiere ser, pero cuando mira al otro y no puede reflejar sus mismas expectativas o deseos, se aflige, se entristece y deprime. Cuando yo lo he hecho, siento tantas ganas de ser ese otro, que termino por desdibujar mis metas y pierdo algo de sentido. Entonces miren a los otros como un ejemplo, búsquelos y pregúnteles cómo lo hicieron, de pronto allí está la clave, en la actitud.

 Lea y mire mucha literatura, en cine, en libros

 Desempolve esa vieja lista de películas o documentales que pensaba verse en la universidad. Descárguelas y aliméntese del arte con las que están hechas, de la literatura de sus diálogos, esos planos que transforman vidas y detienen el tiempo a propósito. También lea mucho, cómase todos esos libros de su biblioteca, asista a clubes de lectura o cine para que sepa lo mucho que se crece con la cultura. Busque opciones más baratas si se le está acabando el dinero, ahora las mejores películas e incluso libros se encuentran en Internet. No le dé la espalda a esa posibilidad de seguir creciendo intelectualmente solo porque se siente sin hacer nada.

 Salga de la zona de confort

 Esta es una de las lecciones más importantes. A mis amigos que se han ido a vivir a otro país siempre les pregunto cómo lo hicieron porque es una decisión muy difícil. Se parte de un sueño y se realiza, pero en muchas ocasiones se queda corto y nos devuelve a la realidad o por el contrario nos muestra nuevos caminos que debemos recorrer.

 En este fragmento me detengo para insinuar que salir a la calle también es una manera de explorar nuevas sensaciones y conocer personas que puedan ayudarnos a trascender. Si usted es de los que tiene la posibilidad de estudiar otra carrera o un posgrado, ¿qué lo detiene? Por un lado lo mantendrá ocupado, aprendiendo y disfrutando de la universidad. Por otro, le dará mayores oportunidades de ubicarse en un empleo en el que requieran un poco más de experiencia académica, por ejemplo. Estudie también desde la casa, ahora existen muchos cursos que se imparten de manera virtual y certifican al igual que lo hace un seminario en la universidad.

Trabaje gratis pero póngase límites

 Mire, yo reconozco que hacerlo puede traer muchos beneficios, pero se convierte en un arma de doble filo. Las personas se aprovechan del buen corazón de un desempleado y muchas veces abusan de su confianza pidiéndoles favores o cosas que realmente tienen un costo; a los diseñadores o artistas les pasa frecuentemente, la gente les pide retratos, un boceto para una marca o hasta obras para darlos a conocer, pero esta no es la mejor salida, muchas veces termina por desvalorar la carrera estudiada y por ende las ganas de buscar algo mejor.

 Cabe aclarar que existen oportunidades que no se pueden desaprovechar y si no nos cuesta mucho hacerlo de manera gratuita por un tiempo, es mejor intentarlo y ver qué pasa.

 Este manual de supervivencia lo vengo pensando desde el momento en el que decidí que lo que hacía no me daba mayor felicidad. No busco clasificar como escritora de artículos de superación personal ni best sellers de supermercado, simplemente quiero hablar de una situación que es muy común en la gente joven que es catalogada como Ni-Ni, es decir, que ni estudia ni trabaja, pero también hablo por aquellos que llevan meses buscando algo que no parece resultarles todavía, porque finalmente uno tiene que desahogarse cuando siente –caprichosamente– que la vida es injusta. Es cuestión de tiempo y amor por  el oficio. Es cuestión de distensión.