Medio ambiente y crecimiento económico: un mito

El crecimiento económico sostenible es solo un meta-relato político, ya que su agenda mundial solo roza un pequeño porcentaje de la situación actual del mundo. El que anexen la naturaleza a este orden económico mundial es una clara muestra de que, para lograr intereses de grupos, necesitan ideologizar, o des-mitologizar el estado actual y enfermo del planeta.

 

Por: Diego Firmiano

La globalización es una hegemonía de valores, bienes de consumo, ideas políticas y temas de interés de los gobiernos mundiales para converger en una idea de un mundo racional. Pero esto no es nada más que un discurso geopolítico que tiene de fondo intereses económicos revestidos de interés social. Así entonces, la inclusión del tema de la naturaleza y el respeto hacia la biodiversidad en estos programas generales no alcanza a vislumbrar resultados esperados. Y ello debido a las postulaciones de la mitad del siglo pasado hacia adelante del deterioro paulatino del planeta y que ahora, en el discurso neoliberal y económico se especifica una naturaleza al servicio del hombre a cualquier costo, negando los efectos adversos del trato de este con la naturaleza.

Por ello los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) promulgados recientemente por la ONU, enmarca el trato, explotación y beneficio de la naturaleza y la biodiversidad como una prioridad a salvaguardar.  Pero esto es solo un discurso, que poco o nada tiene que ver con las problemáticas reales como el aumento de millones de toneladas de CO2 arrojadas al medio ambiente, tierras estériles, aumento de abonos químicos, deforestación, mares ácidos, entre otras consecuencias irreversibles que la llamada globalización económica pretende ignorar. Efectivamente es un cambio de lenguaje para minimizar daños globales, aunque todo ello obedece a buscar resultados mundiales, que al final solo terminaran en estadísticas, que es lo que realmente importa a la burocracia que determina qué es nocivo y que no.

El colapso ecológico es una realidad. Los eventos naturales de Centro, El Caribe y Norteamérica, apenas es una señal, del uso y el trato del hombre con la naturaleza. Como afirma Enrique Leff en Globalización, racionalidad ambiental y desarrollo sustentable “hoy el discurso neoliberal afirma la desaparición de la contradicción entre ambiente y crecimiento”. Definiciones que hacen más daño que las estadísticas reales que muestra que el mundo va en un declive medio ambiental.

El crecimiento económico sostenible es solo un meta-relato político, ya que su agenda mundial solo roza un pequeño porcentaje de la situación actual del mundo. El que anexen la naturaleza a este orden económico mundial es una clara muestra de que, para lograr intereses de grupos, necesitan ideologizar, o des-mitologizar el estado actual y enfermo del planeta. El impacto de un beneficio social generalizado solo es posible en teoría.

La racionalización del tema, su aprovechamiento y negligencia a reparar, hace parte de la hegemonía mundial o geopolíticas, que no toman en cuenta que países del tercer mundo se encuentran en desventaja, aunque siempre hayan sido estos los primeros exportadores de la materia prima, con los que el primer mundo contamina el mundo y causa daños ambientales.

Este doble rasero no tiene razón de ser. Monetizar el medio ambiente, no es una opción para salvaguardar los bienes perecederos que nos ayudan a sobrevivir como raza. Esto no es nada más que la capitalización de la vida, si acaso no implica a futuro la muerte de los ecosistemas que hacen posible la existencia. Se trata de preservar, no de vender, de usar responsablemente los elementos que la tierra brinda, y no de convertir aquello en mercancía para el mercado global.