Perfil TLCDR Leandro Toro¿Cuándo esta empresa se adaptará al cambio y a las condiciones actuales del mercado para poder operar con total normalidad? Preguntas y más preguntas, pero ninguna solución a la vista, esperemos que no sean más falsas promesas.

Por: Leandro Toro Valencia

¿Puede haber una empresa que sea capaz de hacer entrar en caos a media ciudad? Aunque poco probable, pareciera que en Pereira así sucedió, esa empresa existe y en siete oportunidades desde que entró en funcionamiento en agosto del 2006 ha llevado a gran parte de la ciudad a entrar en caos de transporte. Promasivo nuevamente lleva a sus empleados a una huelga, la más larga en toda su historia y que ha afectado a cerca de 150.000 usuarios. Poco responsable y ético en esta empresa que tiene por objetivo, entre otros, “Prestar un servicio seguro y satisfactorio”.

Los conductores de rutas alimentadoras y articulados nuevamente se fueron a un paro indefinido hasta que Promasivo les cancele sus quincenas atrasadas y la prima de diciembre. Ante una obligación contractual de un servicio prestado lo más coherente es que se reciba un dinero, en términos simples se llama Trabajo y Salario. Trabajo que prestan los conductores diariamente con largas jornadas de trabajo y salario que la empresa no les paga, se atrasa en sus plazos o sobre el cual se hacen falsas promesas.

busPromasivo se defiende argumentando que los ingresos son muy pocos y que los pasajeros que se movilizan, alrededor de 90.000 diarios, están muy por debajo de los 230.000 que los estudios iniciales arrojaron. Se entiende que las condiciones cambien por muchos factores, pero entonces no adaptarse a ese cambio es una falta propia de la empresa en cuya visión reza: “…, siendo reconocido por la adaptación al cambio y la innovación tecnológica en el sector transporte…”.

Una empresa que no se adapta al cambio, que no le paga a sus trabajadores, el capital más importante en este tipo de organizaciones, que además incumple los pagos en más de 6 ocasiones y que paraliza media ciudad; requiere una especial vigilancia de los entes reguladores. La empresa no sólo le incumple a los trabajadores, a los ciudadanos, sino que también se incumple a ella misma al llevar a la práctica acciones que contradicen sus principios más básicos como objetivos, misión y visión.

¿Cuántas falsas promesas tendrán que aguantar los trabajadores de esta firma? ¿Cuántos paros se verán obligados a llevar a cabo los trabajadores para exigir que se cumplan los compromisos adquiridos? ¿Cuándo esta empresa se adaptará al cambio y a las condiciones actuales del mercado para poder operar con total normalidad? Preguntas y más preguntas, pero ninguna solución a la vista, esperemos que no sean más falsas promesas.