Ustedes no fueron creadas para atacar al pueblo inerme, indefenso y vulnerable. La dignidad, la honra, la ética y la humanidad son los cimientos de las Fuerzas Armadas.

 

Por / Juan Mario Sánchez Cuervo

Soldados, nuestra patria atraviesa oscuros e inciertos momentos. Sin embargo, esta coyuntura también puede transformarse en una gran oportunidad si superamos la prueba. En este contexto, como humilde ciudadano acudo a una interpelación respetuosa: ¿las fuerzas del orden de nuestra amada patria van estar a la altura de este momento histórico? La patria es el pueblo y el pueblo somos todos. Si ustedes se dejan seducir por el dinero, la corrupción, la mentira y el crimen actuarán en contravía del noble y valeroso fin de tan patriótica institución.

Ustedes no fueron creadas para atacar al pueblo inerme, indefenso y vulnerable. La dignidad, la honra, la ética y la humanidad son los cimientos de las Fuerzas Armadas. Esa honra y dignidad han sido vulneradas cada vez que se han degradado con falsos positivos o dejado seducir por el dinero sucio y fácil. Un soldado debe ser valiente y digno, y, a la vez, muy espiritual y humano ante el oponente levantado en armas que amenaza la institución y las instituciones. Pero no puede ni debe combatir, o siquiera violentar de alguna forma al civil, al campesino, al ciudadano que marcha o protesta legal y pacíficamente, acudiendo, entre otras cosas, a un derecho constitucional.

Dios, la democracia, los principios del honor y la moral los invitan a que estén a la altura de las circunstancias. Así que no es coherente que ustedes actúen conforme a una falacia orquestada por un personaje que inyectó el veneno del odio en todos los sectores y estratos de nuestra sociedad.

Exigir equidad, justicia, democracia verdadera, respeto a la dignidad humana no es un delito, es una virtud. No es posible que ustedes caigan en la trampa de tragarse esa infamia pregonada sutilmente por Uribe y sus secuaces.  Ellos sugieren con sutil astucia que quienes no compartan sus ideas son terroristas. Ese mensaje malintencionado está en las raíces de crímenes y matanzas.

Hoy, aproximadamente, el 80 por ciento del pueblo colombiano no quiere saber más de esa ideología odiosa. Estudiantes, padres de familia, trabajadores, jóvenes y viejos, artistas, etc.  La mayoría queremos la oportunidad del cambio, cuyo primer paso es la reconciliación surgida de la tolerancia y el respeto a la vida.

Exigir la implementación de los Acuerdos de Paz avalados por la Comunidad Europea, por la ONU y la Comunidad Internacional no puede ser considerado un delito. Todo lo contrario, la paz es un derecho fundamental y constitucional. Con la paz ganamos todos, incluso ustedes y sus esposas, padres e hijos. Es la hora del perdón y la reconciliación, pero también la hora de la justicia y la verdad. Dios lo quiere, el pueblo lo exige, la situación regional y mundial lo reclama.

Tiene que haber una salida en medio de esta noche oscura de la patria. Creo que la concertación, la escucha, la empatía, y la negociación y la flexibilidad son las únicas alternativas en un tira y afloje entre odios, extremos y deseos de venganza.

Soldados, para que sigan contando con la protección Divina, y con el amparo de Nuestra Señora, dado que las Fuerzas Armadas están consagradas a ella, no se dejen tentar ni seducir por lo corrupto. La democracia, el pueblo colombiano y Dios se los reconocerán. Bendiciones.