Nina y Alí

Giussepe Ramirez (col)Ambos lucharon por los derechos del grupo racial al que pertenecían, pero fueron consumidos de cierta manera por la lucha. Pareciera que la política es capaz de cubrir todo de mierda.

 

Por: Giussepe Ramírez

Sucede que en un momento histórico agitado la fuerza de atracción entre figuras mediáticas preponderantes es mayor que en tiempos de paz. Si no la atracción, entonces el desarrollo de una agenda común (debe existir alguna hipótesis en Teoría de Redes para explicarlo). Estados Unidos, década del sesenta, un par de negros inconformes con el statu quo. Una deslizaba los dedos por las teclas de un Bösendorfer. El otro bailaba con sus Adidas sobre la lona mientras tiraba golpes fantasmas.

Eunice Kathleen Waymon empezó a tocar el piano a los cuatro años. Una señora blanca le enseñaba Beethoven, Brahms, Bach… Cuando tuvo conciencia supo que se estaba preparando para ser la primera pianista clásica negra. La rechazaron en una escuela de música por ser negra. No teniendo un lugar para estudiar buscó trabajo. Dejó de tocar a los clásicos para tocar la música que le gustaba a la gente que frecuentaba el bar donde trabajaba. A su mamá no le iba a agradar que tocara esa música. Empezó a llamarse entonces Nina Simone para que no la descubriera.

Cassius Marcellus Clay Jr. entró por primera vez a un gimnasio a los doce años. Fue forjando su carrera amateur y su punto culminante fueron las olimpiadas de Roma 1960. Varios entrenadores de renombre querían trabajar con él. El escogido fue Angelo Dundee para llevarlo a ser el campeón más joven de los pesos pesados. Con su carrera profesional en ascenso desplegó todo el histrionismo del que fue capaz. Subió al ring con una corona y una capa de terciopelo. No solo hacía alarde de una victoria por K.O., sino también de la posibilidad de elegir en qué asalto lo haría. Llamaba a sus adversarios “Oso horrible”, “Tío Tom” (expresión despectiva para referirse a los negros serviles con los blancos). Después entró a hacer parte de la Nación musulmana y decidió cambiar su nombre de esclavo. Muchos contrincantes lo provocaban llamándolo por su antiguo nombre. Mientras Alí los zurraba arriba del ring, atrayéndolos hacia sí y conectándoles un gancho, les volvía a preguntar: “What’s my name?

Escribo sobre ellos porque vi documentales de ambos el mismo día: Facing Alí y What happened, Miss Simone? No esperaba encontrarme con tantas coincidencias. La principal, que la lucha política anuló sus carreras en algún momento. Frecuentaban el mismo círculo. Malcolm X fue amigo de Alí en algún momento, después hubo una ruptura por asuntos políticos. La esposa de Malcolm X era la madrina de la hija de Nina. A finales de los 60, con los principales líderes de la lucha por los derechos civiles asesinados, no parecía tener sentido seguirse arriesgando.

A Nina se le empezaron a cerrar las puertas de los espectáculos cuando cargó sus letras de alto contenido político y contestatario. Creía en la violencia. Creía que debía correr sangre suficiente para que los negros fundaran un Estado. Pero jamás disparó un arma. Quizá si no hubiera sido artista habría matado a algún blanco. Tras la lucha política Nina se volvió más introspectiva y mucho más violenta con la gente a su alrededor. Después del trance y tras una temporada en África, viajó a Europa buscando retomar su carrera.

No es común que un deportista se convierta en un activista político. Pero Alí fue objetor de conciencia y se negó a ir a la guerra de Vietnam. Le suspendieron su licencia para boxear por cerca de cuatro años. También lo amenazaron de muerte después del asesinato de Malcolm X.

Ambos lucharon por los derechos del grupo racial al que pertenecían, pero fueron consumidos de cierta manera por la lucha. Pareciera que la política es capaz de cubrir todo de mierda. Incluso si se lucha por causas éticamente deseables. Y si no lo cubre de mierda, entonces lo aniquila.