Nuevo gran negocio patentado en Bogotá

 El botín está seguro, en el exterior, a nombre de Sociedades o de terceros, lejos del alcance de la Justicia. Esta exitosa y nueva modalidad está propiciando la generación espontánea de una “nueva clase política” que no le tiene ya miedo a la justicia; la desafía, se burla de ella, sabe que no tiene dientes.
alvaro ramirezPor: Alvaro Ramírez González 
La evolución, el desarrollo y la sofisticación de los negocios en un sistema capitalista, naturalmente han facilitado la evolución de toda una nueva y poderosa industria llamada Corrupción. Ese fenómeno fue evidente en Colombia con el escándalo de los Nule en Bogotá que resultó siendo un gigante concierto para delinquir del Alcalde Samuel Moreno, directores del IDU, Personero y Contralor de Bogotá y un equipo de abogados e intermediarios como Gómez, Dávila y Tapia que desde afuera y en concierto con los de adentro planearon y ejecutaron un saqueo billonario no solo en Bogotá sino en todo el país.
A este tándem de delincuentes, ya casi todos judicializados y algunos condenados, se le sumó otro equipo de poderosos e influyentes abogados que con jugosos honorarios se han encargado de enredar, presionar y fatigar al aparato judicial para conseguir en 2 o 3 años arreglos cómodos para los delincuentes de cuello blanco, aunque vergonzosos y ofensivos para la sociedad atracada y desmoralizada.
En ese concierto para delinquir, solo faltaba un poder judicial corrompido que resolvió no quedarse fuera y le puso precio millonario a sus fallos, peritazgos y arreglos. Se completó así un tenebroso negocio patentado en Bogotá. Hay que defraudar y robar al Estado en sumas multimillonarias que le permitan a los ladrones, contrataron par de abogados del jet set que a su vez corromperán, enredaran, fatigarán y finalmente compraran arreglos y fallos cómodos para los hampones de cuello blanco.
Y la sociedad colombiana ha visto toda suerte de mañas, simulaciones y trampas. Samuel Moreno, cambiando de abogado en cada audiencia en cuatro años no ha permitido ser enjuiciado. La Gata se enfermó y está en la Costa en casa por cárcel. Guido Nule ya se fue a casa dizque aquejado por una enfermedad. Tapias toma whisky y hace rumbas en un pabellón de la Modelo.Todos a su vez han pagado sumas ridículas frente a lo que se robaron y al Estado le ha tocado recibir de todo, desde ” locas preñadas hasta gatas ciegas”.
El botín está seguro, en el exterior, a nombre de Sociedades o de terceros, lejos del alcance de la Justicia. Esta exitosa y nueva modalidad está propiciando la generación espontánea de una “nueva clase política” que no le tiene ya miedo a la justicia; la desafía, se burla de ella, sabe que no tiene dientes. Me acuerdo de un gobernador del Valle, de apellido Abadía, que se burlaba de los periodistas, las investigaciones y las acusaciones. Terminó destituido y judicializado, pero hizo lo que le dio la gana tres años y dilapidó miles de millones de los vallunos.
Esa nueva y poderosa Industria de la corrupción en gran escala será otro gran dolor de cabeza para la sociedad colombiana; por su inmenso poder económico, está haciendo metástasis muy aceleradamente y derrotarla será uno de los más grandes desafíos para Colombia en el siglo XXI.