VICTOR ZULUAGAEnfurecidos vendedores informales y uno que otro desempleado y con cierta inclinación delincuencial, comenzaron a tirar piedras y cuanto objeto volador encontraron a la mano, creando un verdadero caos y vidrios dañados en los almacenes.

Por: Víctor Zuluaga Gómez

Por estos días se ha venido aplicando por parte de la administración municipal una norma llamada “Operación candado” que consiste impedir la entrada al centro de la ciudad las carretillas con vendedores que van y vienen ofertando productos o simplemente que se estacionan en las principales vías del centro.

El resultado de tal medida no se hizo esperar: enfurecidos vendedores informales y uno que otro desempleado y con cierta inclinación delincuencial, comenzaron a tirar piedras y cuanto objeto volador encontraron a la mano, creando un verdadero caos y vidrios dañados en los almacenes.

Oyendo por una emisora local al señor Secretario de Gobierno, todo indica que los generadores del conflicto son aquellos pocos personajes que son dueños de las carretillas y las alquilan por días. Lo mismo quienes proveen de frutas, verduras o cuanto producto esté de cosecha, a dichos vendedores. El asunto, mirado de esa manera tan simplista, podría también aplicarse a los dueños de los carritos que proveen tinto por las calles de la ciudad. Y la solución vendría a ser muy fácil: simplemente ir a los sitios en donde se encuentran los proveedores de carritos y termos y decomisarlos, lo mismo que las carretillas. Y listo, solucionado el problema.

Pero es que los problemas no se solucionan simplemente con prohibir. Por ejemplo, invito a cualquier ciudadano de Pereira para que recorra la carrera séptima desde la 10 hasta la 40  para que se dé cuenta cómo se ríen los dueños de vehículos con el famoso “Prohibido parquear” que se encuentra distribuido por toda la carrera en mención y por la Circunvalar y por todas partes. Los automovilistas simplemente se ríen de eso y no hay forma de que respeten la norma de no parqueo. Me pregunto entonces cuántos policías  serán necesarios para controlar todas las carretillas que circulan por el centro de la ciudad.

Y lo más grave: ¿Qué oficio tomarán todos aquellos vendedores ambulantes cuando Pereira tiene el porcentaje más alto de desempleo en Colombia? Porque igualmente se pueden decomisar los discos compactos que circulan ilegalmente porque también se sabe que quienes los producen son unas pocas personas. Pero vuelve la misma pregunta: ¿qué hacen los desempleados?, ¿qué hacen aquellas personas que en determinado momento han llegado a la ciudad desplazados por problemas de orden público o situaciones bien difíciles que se viven en el campo?

Pienso que si se aplica la misma lógica tendríamos que pensar en ampliar la “Operación candado” para que no entren más desplazados o desempleados a la ciudad. De esa manera tendremos también una ciudad con menos vendedores ambulantes, una ciudad más limpia, menos congestionada y en general mucho más bella. 

Mejor que la gente se quede en la periferia, aguantando hambre o que se vaya para el campo a hacer lo mismo: nada.