Plegarias para el Pereira

Por eso, el salvavidas a la mano es que Deportivo Pereira se someta ante la Superintendencia de Sociedades al procedimiento de recuperación económica o reorganización empresarial con el fin de congelar provisionalmente sus deudas y embargos, tomar un respiro y recuperar su reconocimiento deportivo para volver a competir. 

 

Por: Juan Manuel Toro Monsalve

El naufragio continúa. Son casi siete décadas sediento por dar una vuelta olímpica y, con un presente que lo agobia, esa posibilidad sigue tomando distancia. Ni siquiera la súplica de una ciudad alcanza para encontrar el rumbo de una institución que urge por una transformación en todos sus niveles.

No hay duda que la carta de presentación de Pereira ante el país es su equipo de fútbol. Sin embargo, las malas administraciones, sumadas al rendimiento deportivo terminaron con el descenso de una institución emblema de la ciudad. De igual forma, el incumplimiento de las obligaciones laborales permitió que a Pereira se le aplique con rigor la nueva ley 1445 del deporte que pone un precedente para aquellos clubes que por años se pasaron por la faja la ley en Colombia.

Tantos errores terminaron pasando factura; y en 2012, la suma de todas esas equivocaciones acabaron por rebosar la copa. Con la suspensión del reconocimiento deportivo, los matecañas quedaron imposibilitados para actuar en los torneos de Dimayor. Cinco partidos perdidos sin pisar el terreno de juego dan cuenta que lo sucedido con Pereira es grave. Y pareciera que lo peor aún no llega.

La impotencia en sus fervientes seguidores se refleja en la incapacidad por maniobrar y de hacer algo por el equipo de sus entrañas. Es claro, los equipos de fútbol funcionan a nombre de sus hinchas pero estos no les pertenecen. Los oídos de sus manejadores lucen sordos ante la súplica de una masa apasionada que siente como su patrimonio de ciudad se sentencia a la desaparición.

Por eso, el salvavidas a la mano es que Deportivo Pereira se someta ante la Superintendencia de Sociedades al procedimiento de recuperación económica o reorganización empresarial con el fin de congelar provisionalmente sus deudas y embargos, tomar un respiro y recuperar su reconocimiento deportivo para volver a competir. Una luz al final del túnel que se enciende ante la incertidumbre creada por la crisis actual.

De este modo, las cartas están echadas sobre la mesa. Se tocó fondo con esa realidad incómoda que los directivos intentan minimizar. “Deportivo Pereira está más organizado que nunca”, fue la frase usada por Francisco López, presidente del club, ante la Asamblea Departamental, recinto al que llegó pidiendo ayuda que difícilmente le será entregada.

Un panorama que vaticina dificultades a corto plazo. Un futuro incierto que solo el paso de los días y el cumplimiento de los compromisos podrán significar el resurgir del otrora llamado el grande matecaña. Sus hinchas, esos que se han aguantado desde 1944 la desazón por no conocer el sabor de disfrutar un título, quieren ver su divisa de nuevo pisando los campos de fútbol. No quieren otra vestimenta, otro club que reemplace el rojo y el amarillo de su divisa tal cual se ventila por estos días. La historia matecaña está escrita y se está partiendo en dos. Que las plegarias por su salvación sean escuchadas, así sean desde el más allá; el fútbol en Colombia necesita del Deportivo Pereira.

Nota del editor: luego de publicada esta columna se conoció la noticia según la cual Coldeportes le habría permitido al Deportivo Pereira acogerse a la Ley de insolvencia económica. En ese caso, el equipo tendría cuatro años para ponerse al día en sus deudas, superiores ellas a los 15 mil millones de pesos. Era factible que también pudiera jugar la siguiente fecha del llamado Torneo Postobón.

Foto: Diana Castaño (@d_pcas)