El próximo domingo 11 de marzo se llevará a cabo la primera de las tres jornadas de votación de este intenso semestre electoral. Ese día, millones de colombianos, quizás no tantos como algunos desearíamos, acudiremos a las urnas para decidir quiénes serán nuestros senadores, quiénes nuestros representantes a la Cámara por departamento, y, aquellos que así lo deseen, podrán apoyar a Gustavo Petro o Carlos Caicedo en la única consulta de la izquierda o elegir entre Marta Lucía Ramírez, Iván Duque o Alejandro Ordóñez, en la única consulta de la derecha.

 

Por Edwin Hurtado*

Empecemos por las consultas: si nos atenemos a las encuestas, al nivel de reconocimiento y a la fuerza de los partidos o movimientos en pugna, los ganadores obvios serían Gustavo Petro por la izquierda e Iván Duque por la derecha.

Pero dado que falta aproximadamente un mes y medio para saberlo, no deberían cantar victoria. Caicedo es muy reconocido en la costa, tiene apoyos en algunas otras regiones y, además, podría tener el respaldo específicamente electoral de algunos votantes de derecha que quieran atajar a Petro.

Por el lado de la derecha, Marta Lucía supera a Duque en la más reciente encuesta, tuvo 2 millones de votos en 2014 y también puede ser apoyada por sectores de izquierda y centro que quieran detener a Duque, o a Uribe, mejor dicho, ya que todos sabemos quién es el que manda en ese barco.

Lo mismo podría pasar con Ordóñez, que con el apoyo de godos recalcitrantes y religiosos radicales, también podría dar una sorpresa.

Este tipo de “trampa” tiene un referente histórico en 2009, cuando Noemí Sanín venció a Andrés Felipe Arias en la consulta del Partido Conservador, con muchos, no sé cuántos, votos antiuribistas.

En cuanto al Congreso de la República los candidatos son muchos, 2.736 para ser exactos. 23 listas con 943 candidatos para el Senado y 362 listas con 1.793 aspirantes para la Cámara.

Teniendo en cuenta que el Senado está compuesto normalmente por 102 personas y la Cámara de representantes por 166 (iba a ser de 182 pero las 16 curules de las circunscripciones especiales de víctimas están embolatadas), es evidente que no hay cama para tanta gente y que el 12 de marzo amaneceremos en Colombia con más de 2.500 quemados.

Sin embargo, esta vez podrían ser hasta 12 más. Por un lado, porque los que queden de segundos en las elecciones presidenciales tendrán curul en Senado y Cámara para candidato a presidente y vicepresidente respectivamente, y por el otro porque por el atropellado proceso de paz con las FARC estas tendrán 10 curules fijas así no alcancen el umbral, es decir, el número de votos mínimo para que una lista tenga representación, que en esta ocasión estará alrededor de los 480000 votos.

Hay que recordar que los senadores se eligen para todo el país, mientras que los representantes son de circunscripción departamental. Además, hay un número de curules fijas para los indígenas (3 en total, 2 en Senado y uno en Cámara) y para los afrocolombianos (2 en Cámara).

Sabiendo que las funciones del Congreso son importantísimas: reformar la Constitución, hacer las leyes y realizar control político al ejecutivo, las personas que ocuparán estas curules son decisivas para lo que se viene.

Muchos seguirán diciendo que votar no sirve para nada, y menos en una institución tan desprestigiada, pero somos nosotros los que los elegimos (aunque con evidentes restricciones) y si escogemos los mejores, o al menos cambiamos un poco la proporción, los resultados serán positivos.

El Congreso actual aprobó la reforma tributaria, el nuevo código de policía, el fast track, a la vez que tumbó las circunscripciones especiales, eligió al temible Fiscal General y decidió muchos otros temas de gran importancia; si las personas que deciden estos temas fueran mejores, con intereses colectivos, con estudios, con representación de diferentes grupos de interés, étnicos, culturales, geográficos, las decisiones que tomarían serían también mejores.

Pero el hecho de que muchos de los 36 millones de colombianos habilitados para votar no lo hagan o lo hagan desinformados y/o comprados, contribuye a que se elijan siempre mayoritariamente “los mismos con las mismas” y que hagan de las suyas.

La invitación es entonces a participar de estas elecciones que serán cruciales en el futuro cercano, y que además darán pistas sobre las presidenciales. La tarea es informarnos bien sobre los candidatos, sus ideas, sus propuestas, sus estudios, sus partidos o movimientos, sus relaciones políticas y que elijamos los mejores para que así logremos renovar, así no sea totalmente, esta institución tan importante pero tan pordebajeada. Después de esto, también es importante participar en la veeduría ciudadana.

Yo ya he realizado una revisión de muchos de los candidatos y lo seguiré haciendo, en su mayoría a través de los perfiles e historias de La silla vacía. Por lo que he leído y me han comentado otras personas, en todos los partidos hay algunas buenas opciones. Pero para mi criterio las tres mejores listas son las del Polo, la Alianza Verde y la Decencia.

Invito a todos los sectores progresistas, democráticos, que quieran ayudar a mitigar las fuerzas oscuras de Germán Vargas Lleras y Álvaro Uribe Vélez, a apoyar candidatos de estas listas y así arrebatarles algo del poder que tanto han disfrutado y malgastado, para ponerlo al servicio de todos.

*Biólogo de la Universidad de Antioquia