SIMON BLAIR (IZQ)Sí es posible deducir que nuestro condicionamiento social está determinado -aunque no completamente- por ciertas referencias sociales que pueden entorpecer el resultado objetivo y real del postulado final. 

Por: Simón Blair

Creo, aunque mantengo ciertas dudas al respecto, que la verdad sí es independiente del observador, porque muchas veces sus premisas y conclusiones están manipuladas por el entorno en el que se encuentra. Es decir, los gustos, las preferencias, las inclinaciones sociales y los objetivos que se quieren conseguir (casi siempre previamente) valdrán más que la verdad misma e independiente del estudio que se realiza.

Por supuesto que negar esto es imposible, sin embargo considero que la ciencia busca (y buscará) métodos más satisfactorios para lograr un conocimiento más objetivo. Por ejemplo, el método de investigación “Doble ciego” permite que las pretensiones (inconscientes o no) del investigador y el estudiado no interfieran en el resultado final del estudio. ¿Cómo sabemos si el método “doble ciego” funciona? Es simple e incluso esta respuesta puede ser resuelta acudiendo a resultados propios de este método.

Hace poco se publicó un estudio en la Revista Naukas en el que se quería resolver si el precio de determinados vinos interfiere en la pregunta de qué vino es mejor. En el estudio “doble ciego” muchos de los estudiados prefirieron vinos baratos (no lo sabían) aludiendo que su sabor era más exquisito. En el segundo experimento se les permitió conocer el precio de ellos y finalmente se vio que el precio del vino (esto es, si es más caro) influye en el “sabor” (muchos de los que prefirieron vinos baratos sin saber que lo eran dieron una respuesta completamente distinta en este segundo experimento). Entonces, sí es posible deducir que nuestro condicionamiento social está determinado -aunque no completamente- por ciertas referencias sociales que pueden entorpecer el resultado objetivo y real del postulado final. 

Creo que el método científico nos ha permitido desembarazarnos de todos estas premisas de prejuicio adoptando reglas o normativas que nos permiten llegar  a través de una cadena lógica a las distintas posturas; acudiendo a las recomendaciones de comparación, análisis y cubrimiento de datos. Todo esto con el fin de quitarnos de encima pautas que entorpecerán el desarrollo de la experimentación u observación, en los que finalmente saldrán a flote datos muchísimos más lógicos y objetivos.

Por otra parte, creo que una “verdad enmascarada” -una mentira- puede ser “desenmascarada” si su exponente no adapta su “verdad” a los hechos, a las pruebas, a la opinión pública y/o al desarrollo del mismo problema por parte de investigadores imparciales o independientes. En este tipo de situaciones, las premisas y conclusiones del hecho pueden ser más veraces ya que no representan los gustos de sus investigadores, sino que se apropian de una verdad más, digámoslo así, universal.

Por supuesto todo esto está enmarcado en el contexto de los hechos, no de los gustos mismos. Pues, ¿cómo es posible verificar que cuando digo que mi música es mejor que la tuya sea cierto? Aquí jugarían un papel más importante los gustos subjetivos y no el sentido universal de qué música es mejor (aunque por supuesto, hay patrones para decidir esto) aunque lo veo más claro cuando lo que se pretende es evitar diferencias culturales que pongan en jaque la paz de ambas culturas. Sin duda, es un tema para largas conjeturas, pero mi posición al respecto, hasta ahora, está contemplada en estas palabras.