No hay mística, la pasión desaparece cuando el equipo más lo necesita. Así está el Deportivo Pereira que lleva media década en segunda división; la administración no parece ser la única salida que necesita el equipo, y las dudas sobre intereses de terceros persisten.

 

carlos marinPor: Carlos A. Marín

Fue necesario esperar el luto en la tragedia del Chapecoense para después entrar en detalles con el conjunto de la Perla del Otún. El no ascenso abre nuevamente las discusiones sobre lo que pasa puertas adentro moldeando nuevos cuestionamientos.

Está claro que la gestión de Jhon Ómar Candamil se ha hecho con lo necesario,  por lo menos en lo que refiere al manejo de nómina y contactos comerciales. El plantel, a diferencia de cuando coordinaba Álvaro López, pasó de menos a más; el área de mercadeo se metió de lleno en la tarea, en sintonía con el área comercial le ofrecieron un valor agregado a Corpereira; a lo anterior se suma la conveniente alianza con Telecafé, de la que se sacó ‘Tribuna Matecaña’, un ligero programa pregrabado para mantener enterada a la afición de lo que sucede con el plantel, esto gracias al esfuerzo de la oficina de prensa, que a ciegas debe navegar en un mar de responsabilidades, admirable.

Los pasillos del estadio Hernán Ramírez Villegas lucen diferentes, los rostros de jugadores como Leonardo Castro y Juan Camilo Hernández adornan las paredes para ofrecerles motivación a los que vienen atrás. Cuando López los caminaba, la sombra lo perseguía; el concepto motivación se desconocía por completo.

Las 27 marcas comerciales que en cuadrangulares se mostraron en el estadio, son la prueba de que las empresas están creyendo en el garante de la justicia, Candamil; sin embargo, a este personaje tampoco es que lo ilumine el sol, no le vamos a celebrar que esté cumpliendo con su labor para la que fue llamado.

Año a año el objetivo no se logra, en este que era el indicado para lograrlo, se falló nuevamente. El lunes 28 de noviembre, ante Leones, en el estadio Metropolitano Ciudad de Itagüí, cuando Pereira estaba arriba en el marcador 2-1 el poco amor por la camiseta de algunos jugadores se conjugó con el terrible aguacero para desnudar la falta de espíritu. Los más de mil hinchas que fueron al municipio antioqueño  y quienes tenían el tiquete de ascenso en el bolsillo,  debieron sacarlo después de presenciar un gol inolvidable. Ese 2-2 arruinó el tan anhelado sueño. Fue un despertar brusco para la hinchada.

El compromiso en suelo paisa, además de ser una final, fue la cita que resolvió la duda de cinco años. América de Cali y Deportivo Pereira en primera división, imposible, dos históricos que abandonarían la B para dejar ante los intereses televisivos a clásicos como Real Cartagena vs Unión Magdalena, de menor audiencia. Ya se había advertido por medio de los artículos de Tras la Cola: eso de que dos históricos asciendan al final de una misma temporada, no beneficia a muchos.

Desprenderse del tiquete a la máxima categoría en un momento confuso, sin fundamento, no se supera con los días. Más allá de todo, es necesario que en un plantel ya establecido, mejor consolidado, empiecen a rodar cabezas. ¿Qué tal Duván Vásquez? El asesor deportivo debe en primera sostener toda idea competitiva que se quiera, ilustrar con lujo de detalles esas necesidades físicas, sicológicas, socioemocionales que se deben plantear en un conjunto deportivo. ¿Cómo se llama el sicólogo del Deportivo Pereira? Aprendamos de los grandes, por favor. La asesoría de Vásquez se resume en los 70 puntos obtenidos en fase regular. La tarea se hace completa.

El gesto de para mí el mejor jugador del campeonato, Juan Camilo Hernández, una vez finalizado el partido, deja mucho qué pensar. Más cuando el enojo, la ira, la irreverencia e impotencia del deportista facilitó entender que en instancias definitivas la respuesta de algunos jugadores es incomprensible. Los atletas no estaban preparados para afrontar el momento decisivo, porque, lo queramos o no, no todos han tenido el mismo recorrido. O la hipótesis que siempre ha circulado: se le metió la mano al equipo.

De repente se me antoja explicar el no ascenso con la falta de mística del jugador. Sentir la camiseta es más que sudar, correr o driblar. El espíritu lo da esa pasión por volver de donde nunca se debió salir, si se está preparado para ello. El concepto de jugador integral debe primar, ahora que las afugias económicas se empiezan a resolver.

Finalmente, las respuestas de Candamil ante el futuro del equipo son respuestas de sbogado, por no decir ahogado. No nos tienen satisfechos. Hay que recordar que la marca Deportivo Pereira le pertenece a la ciudad, no a ustedes. Ustedes lo aceptan cada vez que solicitan ayuda  en la empresa privada. Hay que ser consecuentes.

@marin0319

El video de cierre: