Lo primero que debo decir es que esos helicópteros tienen todos unos modernos radares que les muestran a la tripulación todo el estado del tiempo con muchos kilómetros de anticipación.

 

alvaro ramirezPor: Álvaro Ramírez González 

Acabo de enterarme por las redes sociales sobre la desaparición de otro helicóptero del Ejército con 16 militares a bordo. Debe ser cierta, digo yo, la información porque es muy abundante la difusión de esa noticia en las redes. Hace unos meses cayó uno en Dabeiba, Antioquia, y el Ministerio estuvo enredado unos días hasta que anunció que “el mal tiempo en la zona, lo había derribado”. Casi de inmediato fue publicada en las redes un informe escrito y visual que mostraba unas condiciones meteorológicas normales y despejadas en la región. El Gobierno guardó silencio y no desmintió la especie. Hubo como 10 militares muertos en ese evento.

Hace muy poco cayó otro helicóptero en la vereda San Daniel, municipio de Pensilvania Caldas. Allí fallecieron otros efectivos de las fuerzas armadas y la explicación tiene que ver de nuevo con el mal tiempo. Parece que hubo un sobreviviente, pero no ha hablado.

Lo primero que debo decir es que esos helicópteros tienen todos unos modernos radares que les muestran a la tripulación todo el estado del tiempo con muchos kilómetros de anticipación. Con esa ayuda tecnológica, los tripulantes pueden alterar el rumbo de la nave con suficiente anticipación para evitar meterse en un “cúmulo nimbus” y además puede, a diferencia de un avión, aterrizar en cualquier lugar.

La otra noticia que el gobierno conoce es que las Farc, el ELN y de seguro algunas bacrim, que sembraron más de 70 mil hectáreas de coca, han ingresado miles de toneladas de moderno armamento al país con esos nuevos narco dólares. Tengo información de que en las zonas cocaleras, o de cultivos de amapola o de marihuana, han instalado unas bases con poderoso y efectivo armamento antiaéreo para evitar la incursión de naves aéreas en sus nuevos enclaves de droga. El Catatumbo, Cauca, el Urabá chocoano, el Paramillo, la Serranía de San Lucas, los Montes de María, el bajo Cauca Antioqueño, Putumayo, Caquetá, Guaviare y Arauca, son de nuevo y gracias a la tolerancia cómplice de Santos, verdaderos enclaves productores de drogas, generadores de enormes cantidades de dólares para las finanzas de terroristas y bandidos.

Es apenas lógico que hayan instalado esas poderosas baterías antiaéreas para evitar la incursión por aire de las Fuerzas Armadas. Con Santos, el gobierno también perdió la ventaja que tenía por el aire. Son muchos los que afirman que todos esos helicópteros no los derribó el mal tiempo; tecnológicamente es muy improbable. Afirman que fueron derribados por las baterías antiaéreas de los grupos terroristas. Yo solo pongo las dos opciones en perspectiva. ¿Ustedes que opinan?

alragonz@yahoo.es