No hace falta ser negro para darse cuenta de la segregación a la que estamos expuestos los negros. Basta ser un poco curioso y leer alguna investigación sobre segregación espacial en alguna ciudad de Colombia, Latinoamérica o Estados Unidos.

 

GIUSSEPE RAMÍREZPor Giussepe Ramírez

Siendo maximalista uno esperaría que no existieran clusters residenciales (la gente con rasgos comunes se agrupa y aísla a otros grupos), que la población según la raza esté distribuida de manera no sistemática en la ciudad y que las interacciones sociales entre distintos grupos raciales se den de manera fluida.

Pero no es así. Según una investigación realizada por el profesor Harvy Vivas, en Cali, la ciudad colombiana con mayor número de población afrodescendiente, “La evidencia sugiere la existencia de dos clusters: las personas con elevada educación se localizan en el eje longitudinal central de la ciudad, mientras que la población afrocolombiana se localiza en la periferia de la ciudad”, generalmente en zonas de ladera y en la ribera de los ríos. Y no es porque, como algunos dicen, a los negros nos guste vivir en las riberas de los ríos, sino que es la consecuencia de políticas mal diseñadas y no incluyentes, también de los imaginarios y el desdén que parte de la población siente por nosotros. Es un fenómeno que además se perpetúa en el tiempo y le impide a la gente acumular capital humano e insertarse en el mercado laboral.

La investigación es la parte estilizada y científica sobre la discriminación y la segregación. Pero también existe el lado mediático del asunto. A un mes de la entrega de los premios Oscar, varios actores y gente de la industria cinematográfica se han propuesto boicotearlos no asistiendo a ellos. Hay indignación porque por segundo año consecutivo ningún actor afroamericano es nominado. El rumor que corre sobre lo que hizo estallar el descontento fue la no nominación de Straight Outta Compton a mejor película. La vi, y no me parece que merezca ser nominada, su valor reside en ser un documento histórico sobre el ascenso de unos músicos (Dr. Dre, Ice Cibe, Eazy-E, Mc Ren y Dj Yella) en medio de la segregación, la pobreza y el racismo. La película que sí creo debería estar nominada es Beasts of No Nation (con la delirante actuación de Idris Elba), una cinta cruda sobre los niños en la guerra, pero su no nominación parece estar más ligada a quien la produjo (Netflix) que a una cuestión de discriminación racial (casi todos los actores son negros).

En el arte, las cuotas para entrega de premios a las minorías carecen de sentido, porque lo que se debe premiar allí es el talento, no pertenecer a cierta raza o género. En su reciente columna La retórica del perdedor, Héctor Abad F. aborda el tema a propósito del Premio de biblioteca narrativa. Por supuesto que si menos mujeres o afrodescendientes envían libros al concurso, menos probabilidades habrá de que gane una mujer o un afrodescendiente. Para el concurso está bien el argumento. Pero la siguiente pregunta que uno debería hacerse es por qué las mujeres o los afrodescendientes publican menos.  Y es allí donde los datos y la ciencia dan luz sobre las causas: discriminación, segregación, menos acceso a la educación, privaciones básicas, precaria cobertura de servicios públicos. Pero algunos siguen creyendo que querer es poder, y que solo pensando en la superación se sale de la pobreza.

Los que no padecen la segregación, tal vez no entiendan el interés intrínseco en evitarla: los sufrimientos de las personas que están expuestas a ella. Lo que quizás sí puedan entender, es el impacto funcional que tiene sobre toda la economía, porque una población ignorada sistemáticamente afecta los niveles de ingresos de una nación, dado que no tienen las herramientas para crear empresa o aportar a la sociedad desde el trabajo formal, desde las ciencias y las artes. Pueden ver también los beneficios de la educación para reducir los índices de delincuencia.

Lo de Hollywood es un tema banal respecto a las carencias y dificultades de las minorías raciales. Pero ellos cuentan con la atención del mundo y han puesto de nuevo el tema de la discriminación en la palestra.