SÍ sensato: entre amarillismo y oportunismo

Por otro lado está el presidente Santos y su equipo (el peor gobierno de la historia) -exministro de César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, y exministro de defensa de Álvaro Uribe-. En su pésima gestión sólo ha tenido un punto destacable: adelantar gestiones para acabar un conflicto de más de 50 años…

 

FABIAN MORALES X 300Por: Fabián Morales  O.

El 2016 debe pasar a la historia por ser el año en que las FARC y el gobierno dejaron de resolver sus diferencias con las armas. Las FARC pasarán a una nueva  etapa –aunque tarde- dado que todo este tiempo su estrategia fue errada. Sumado a esto, las formas que utilizó el gobierno para enfrentarlos  hizo todo más lamentable para la población directa e indirectamente afectada por el conflicto. Grandes cicatrices y heridas abiertas aun tiene el país, lo cual es aprovechado por algunos sectores para ganar opinión mediante el amarillismo y el oportunismo. Sin embargo, dentro de todo este acaparamiento mediático hay posturas sensatas sobre el tema.

En este debate los grandes medios le han dado más tiempo en su programas a la postura del no liderada por Álvaro Uribe y la del sí del gobierno de Juan Manuel Santos, las dos bastante tendenciosas y polarizantes. El Centro Democrático, para ganar opinión, ha emprendido una campaña venenosa promocionando el no a través de comerciales donde exhiben situaciones dolorosas marcadas por el conflicto, despertando la sensibilidad, el dolor y la ira para luego embutir toda una recua de mentiras que no aplican para este acuerdo. Disparates como entregar el país a las FARC y convertir a Colombia en otra Venezuela son algunos de ellas; su especialidad es la población popular, mediante videos cortos en internet y propagandas en emisoras y televisión envían su tóxico mensaje envuelto en el amarillismo.

Por otro lado está el presidente Santos y su equipo (el peor gobierno de la historia) -exministro de César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, y exministro de defensa de Álvaro Uribe-. En su pésima gestión sólo ha tenido un punto destacable: adelantar gestiones para acabar un conflicto de más de 50 años; sin embargo, al ser un gobierno de engaños, utiliza el cese de hostilidades para  tender toda una cortina que oculte la descomposición social que vive el país y así  aprovechar la situación para volver santistas a los críticos de sus gobierno. Además, al igual que el Centro Democrático, apela a la publicidad engañosa mediante anuncios que hablan de transformaciones  y un nuevo rumbo hacia una supuesta prosperidad que alcanzará el país con los acuerdos; ojalá fuera así.

Desde el comienzo de los diálogos la delegación del gobierno dejó claro que el modelo económico y político no se modificaría. Precisamente de allí nacen todas las lacras que aporrean a la población: desempleo, mala educación, abandono en el campo, un macabro sistema de salud, tratados de libre comercio que remplazan la producción y el empleo nacional o la deuda externa que escurre a los colombianos, son la muestra de un país liderado por sus clases más  reaccionarias. Se ve muy mal que ante esto  algunos grupos críticos y  académicos comparen a Santos con personajes como Nelson Mandela.

Lo curioso es que tanto el santismo como el Centro Democrático en el Congreso votan en bloque las políticas que afectan la calidad de vida de millones de colombianos, pero en el debate del plebiscito se quieren mostrar distintos, cuando en la práctica manejan los mismos intereses.

Dentro de esta melcocha mediática que han armado los sectores mencionados, aparece la postura democrática de sectores como el del senador Jorge Enrique Robledo, del Polo Democrático Alternativo, el cual es preciso en señalar que en el plebiscito se vota para aprobar el fin de la lucha armada,  la destrucción de las armas de las FARC con la garantía de la ONU y el reintegro a la vida civil de los excombatientes, hechos de  vital importancia para facilitar la civilidad que transforme de verdad al país. Esta es la posición más sensata que han venido ocultando pero que poco a poco toma más protagonismo. Ojalá el dos de octubre gane el SÍ del desarme de las FARC y continuemos diciéndole NO al gobierno de Juan Manuel Santos.