Carbón del que se produce en La Guajira y en el Cesar se está embarcando para un puerto asturiano en España, con el fin de almacenarlo para venderlo a futuro en donde el precio alcanzará cifras elevadísimas.

Por: Víctor Zuluaga Gómez

Bien curioso resulta que cuanto más se habla del peligro de la contaminación, más fiebre desata la búsqueda de estos y su explotación. Los hombres de negocio avizoran que en pocos años se tendrán unas condiciones más restrictivas en materia de explotación minera y eso lleva a que se busque un aprovisionamiento en unos momentos en que se habla de las “locomotoras de la minería”.

Y hablando de locomotoras, todo indica que gran cantidad de carbón del que se produce en La Guajira y en el Cesar, se está embarcando para un puerto asturiano en España, con el fin de almacenarlo para venderlo a futuro en donde el precio alcanzará cifras elevadísimas. Esta es la noticia que se publica en los diarios españoles y gentilmente enviada por José Izquierdo, siempre pendiente de la sintonía entre lo que ocurre en este pedazo de patria y España.

Pero al decir que por esos lados de España también ocurre algo parecido a lo que sucede en Colombia, no sólo me estoy refiriendo a la explotación minera, sino a otro fenómeno que está tocando también a España como es el de los capitales mal habidos, al cual nos referiremos a continuación. Pero en cuanto a la minería, todo indica que los mineros asturianos se encuentran en situación crítica debido a que los comerciantes del carbón vienen adquiriendo dicho producto en varios países, entre ellos Colombia, a unos precios relativamente bajos, en detrimento de la explotación de dicho mineral en Asturias. Fui testigo de una huelga de trabajadores en Asturias en alguna ocasión cuando me desplazaba de Madrid a Galicia. Hubo en ese caso un “corte” de la carretera o sea, una suspensión del paso de vehículos mientras unos trabajadores mineros hacían una manifestación de inconformidad.

En cuanto a las mafias que están incrustadas en el negocio de la minería, bien vale la pena citar la publicación de Publico.es: “La otra cara de esa moneda del ingente caudal de dinero que se mueve en la minería del carbón está en el empresariado. Y en este sentido hay que citar dos nombres: la sociedad anónima Hulleras del Norte (Hunosa, de capital público) y el ingeniero Victorino Alonso, presidente de la patronal Carbounión y propietario de la mayoría de las minas de España. ¿Cómo puede un solo señor de 59 años acumular tanto dinero como para ser, de lejos, el primer empresario de carbón del país cuando era insolvente hace tres décadas? Es una pregunta que nadie sabe responder. Ni siquiera la Justicia, que le ha investigado varias veces en las instancias más altas del país y de su tierra (incluidos, el Tribunal Superior de Castilla y León -Alonso es leonés- y el Tribunal Supremo).

El caso es que Victorino Alonso es propietario de una telaraña de empresas -los jueces han conseguido acreditar catorce, pero seguro que son más- entre las que figuran Unión Minera del Norte (UMINSA) y Coto Minero Cantábrico, las dos primeras compañías españolas del sector. Alonso tiene dos líneas argumentales que esgrime continuamente: por una parte, responde que no sabe cuando se le pregunta de dónde procede su dinero (y lo hace incluso en los tribunales) y retiene la nómina de sus trabajadores cuando el Estado le retrasa las ayudas que percibe.”

¿Será que por allá no se pierden todas las producciones de los capos criollos en donde en forma detallada muestran cómo llegaron a amasar esas grandes fortunas? Ahora con un nuevo producto, el carbón.