Aunque uno puede pensar que ellos ya están acostumbrados a la pobreza, da para suponer que están cansados, afligidos y maltratados por la economía, las pocas ofertas de empleo que brinda la India y las escasas oportunidades que les da el mundo por el solo hecho de vivir en un país marginado donde las diferencias son tan extremas.
Por: Ángela Morales Chica
En el documental “Entre la realidad y la ficción de una clase” –Tara school–, los realizadores nos adentran en la vida cotidiana de los habitantes de la India, pero desde la visión de unos niños sobre la educación, teniendo en cuenta sus ganas de ir al colegio a pesar de las dificultades económicas.
Marcos Borregón, el director, decide que la narración del documental sea en primera persona, para que, de esta manera, podamos conocer más a fondo el personaje, su voz, sus sentimientos, su familia, su vida cotidiana y, en especial, la rutina que debe cumplir para levantarse e ir al colegio.
El personaje habla de su vida, de lo que pasa en el barrio y de sus gustos. A partir de esta historia, el autor puede mostrar la ciudad y el estado de las calles sucias, llenas de basura. La casa de la pequeña Meera Malik, protagonista, es oscura, triste y sucia, profundizando la pobreza a la que están sometidos.
Es un documental que permite al espectador no solo conocer las difíciles condiciones de la vida de Meera, sino también, de forma educativa, enseña a reflexionar y a valorar las cosas que tenemos.
Se conocen lugares tristes donde simplemente el rostro de las personas es abrumador. Aunque uno puede pensar que ellos ya están acostumbrados a la pobreza, da para suponer que están cansados, afligidos y maltratados por la economía, las pocas ofertas de empleo que brinda la India y las escasas oportunidades que les da el mundo por el solo hecho de vivir en un país marginado donde las diferencias son tan extremas.
Los recursos audiovisuales usados por el autor generan mayor compenetración con el público. La escenografía, aun siendo triste, es hermosa. La luz, el rostro de los niños, los planos que utiliza una y otra vez para marcar y remarcar que existe una carencia económica muy grande. Los pies de los niños descalzos, el cabello, la cantidad de niños que hay en el salón, hacen pensar que la población no está bien.
Borregón se encarga no solo de mostrar lo feo de la ciudad y del barrio, también de darle cabida a los sueños que tienen los niños, independientemente de las circunstancias en las que viven. Es decir, todos sueñan estudiar y trabajar para salir adelante, admiran lo que sus profesores hacen por ellos y además piensan en ser médicos, con el único fin de ayudar a su gente.
Para concluir, es un documental muy bien trabajado. Sin saber el motivo por el cual realmente se hace, es recomendable para conocer el sufrimiento y, a pesar de todo esto, la esperanza de estas personas que simplemente sueñan con que puede existir la posibilidad de que las cosas cambien.


