Lo cierto es que la Fiscalía también expuso en las audiencias, llevadas a cabo en el mes de diciembre, que el señor Johan Stiven no tiene el dinero recaudado a las víctimas…

 

Por Daniel Silva Orrego

En un artículo publicado en octubre del año anterior este columnista colocó en conocimiento de la opinión pública todas las pilatunas adelantadas por el señor Johan Stiven García Puerta, en relación con unos planes de vivienda piratas en los municipios de Pereira y Dosquebradas, los cuales nunca fueron ejecutados, pero los dineros de las víctimas sí fueron hábilmente recaudados.

Así mismo, se expresó que la ciudadanía estaba a la espera de resultados por parte de la Dirección Seccional de Fiscalías de Risaralda ante las múltiples denuncias en su contra, lo cual se vio días después, ya que el 04 de diciembre fue capturado el señor García junto a su núcleo familiar, y el 12 del mismo mes un juez de la República les dictó medida de aseguramiento en centro carcelario.

La Fiscalía destapó, entre varios elementos, materiales probatorios, interceptaciones, testimonios de personas que se sienten estafadas y documentos que dan cuenta de la captación masiva de dinero.

Si bien en principio la lógica enseña que hasta allí llegarían las non sanctas actuaciones del señor García Puerta, con sorpresa nos hemos enterado que desde su sitio de reclusión, el prenombrado se ha dado a la tarea de contactar vía WhatsApp a las víctimas que lo denunciaron, con el objetivo de que desistan de sus denuncias, bajo el argumento de devolverles sus dineros aportados a los famosos planes de vivienda.

Lo cierto es que la Fiscalía también expuso en las audiencias, llevadas a cabo en el mes de diciembre, que el señor Johan Stiven no tiene el dinero recaudado a las víctimas, por cuanto en las tareas de investigación adelantadas en su contra, le hicieron los seguimientos bancarios y estudios financieros, y la conclusión fue que aquel no cuenta con el dinero captado, pues se lo gastó.

Y lo más preocupante es que este personaje siga actuando desde su condición de reo, tratando de seguir enredando a quienes ya engañó, asegurándoles que iba a cumplir su sueño de tener un hogar propio.

Finalmente, solo queda esperar que el INPEC y el director de la cárcel La 40 de Pereira coloquen en orden la situación, pues como bien es sabido por ellos, está prohibido que los reclusos tengan en su poder aparatos de comunicación como está sucediendo en este caso. Y hasta el mismo Johan Stiven es consciente de la gravedad de lo que hace, pues en una de las grabaciones afirma:

(…) la verdad yo sé que el comunicarme con ustedes por este medio yo sé que a futuro me puede traer consecuencias negativas, pero la intención mía es solucionarles a ustedes (…) la fiscalía en su función de la fiscalía porque esa es la función de ellos, lo que les interesa es acusar, mostrar que la gente es delincuente y en últimas judicializar y darle a uno una pena (…) me puedes escribir por acá que yo en los ratos que puedo utilizar este aparato, te estoy respondiendo y estamos hablando, listo.

¿Qué dicen las autoridades? ¿Van a dejar seguir actuando desde la prisión a un sujeto que ya demostró sus alcances? La pelota está del lado de su cancha.