Te vas kike

 

UTP Por: Jorge E. Ossa S.

 

Hoy quiero hacer inventario de lo acaecido en cierto período que se cierra al olvido y es por eso que a estas alturas, quiero rememorar lo que una vez kike nos vino a dejar.

Autoritarismo al cien por ciento, descomedimiento y miedo, miedo a opinar, miedo a disentir, mordazas que de tanto aprisionar tienen las babas rancias de los que alguna vez quisieron hablar.

Cemento a dos manos y sin conciencia, edificios pensados para una arquitectura anacrónica y antiergonómica, porterías tan imponentes como estaciones de servicio y montallantas, muchísimos menos árboles (no sé si habrá inventario de árboles en la facultad del medio ambiente), más parqueaderos y menos escenarios deportivos, las mismas 6 mesas de ping-pong y el mismo gimnasio, los laboratorios con pocas actualizaciones en comparación con la cantidad de estudiantes y un sin fin de atropellos a la dignidad del ser humano relacionado en subordinación con la marca UTP, el culmen de la atrocidad mercantilista a la cual fue sometida la Universidad.

Nos dejas una universidad que reniega de su sustantivo sustancial, una universidad que no cuenta con universo de criterios, creencias u opiniones, una universidad basada en contradicciones, con facultad de administración ambiental y sin parqueaderos para bicicletas, con edificios para el paisaje mas no para estudiantes ni docentes, sin un plan de reforestación para siquiera sombrear los extensos parqueaderos que cual enfermedad van carcomiendo día a día los pocos espacios verdes que ahora quedan.

Una universidad que cuenta con toda una infraestructura multimillonaria para todas las personas y no tiene espacio suficiente para que, por la entrada peatonal, pase una persona en silla de ruedas, una UTP con 17.000 estudiantes de base y 1.000 profesores catedráticos sin espacio para atender estudiantes, una vicerrectoría de “bienestar” que lo único que ha hecho es tragar presupuesto y generar malestar, un jardín botánico que no se puede acceder sin diligenciar 30 permisos y autorizaciones, una división de talento humano que para el trámite más simple se toma dos días hábiles y un jefe de personal que considera las estructuras paquidérmicas más elegantes que la atención personalizada.

Nos entregas una UTP donde los funcionarios no hacen nada que no esté autorizado por el “sistema” y cuando el proceso es manual dicen que no se puede realizar porque no está en el “sistema”.

UTP para la gente, y cuando se realiza un proceso de construcción no se tiene en cuenta la opinión de las personas, UTP donde los edificios están ubicados para que se vean bonitos en una maqueta y no para que sean cómodos en el diario devenir de la comunidad académica.

UTP donde la estructura de coordinación y mando fue concebida para apoyar a kike y no a la comunidad, a la cual se debe.

UTP para la academia, y el consejo superior ignora al consejo académico.

UTP para los estudiantes, y el exrector nunca dio la cara para atenderlos, en lugar de ello reforzó las cerraduras y la puerta de su oficina.

UTP para los profesores y el exrector nunca se dio por enterado de su existencia.

Menos mal te vas, menos mal te caes del pedestal, para ver si te acuerdas como vemos los humanos el cielo nocturno del cual te creíste habitante alguna vez. Te dedico “Ojalá” de Silvio Rodríguez y ojalá también te llevés al secretario general, un triste personaje con las habilidades del calamar para confundirse con el trasfondo y aprovechar su posición para perjudicar progresivamente a los desdichados que gravitan en su esfera de influencia.

Muere tu período y con él, kike el exrector, nos dejas pesares…

y una nueva esperanza, un nuevo inicio, y en medio de estas reflexiones, mi alma se la entrego al nuevo día, tengo fe, inocente y tierna fe en la Universidad Tecnológica de Pereira, ahí pongo mi alma.

 

Pero tu alma kike, tu alma se la dejo al diablo.

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*Las minúsculas son intencionales