alvaro ramirezEl tema es ya demasiado pesado para mis lectores pero es imposible que haya otro más vigente e importante en la vida de los colombianos. 

Por: Álvaro Ramírez González

Faltan ya muy pocos días para salirnos de él, pero el tipo de Gobierno que vamos a tener en los próximos cuatro años es hoy el menú en la mesa de todas las familias en esta patria. Y no es para menos. Hay demasiadas cosas en juego que van a afectar de manera directa la vida de todos nosotros.

La llegada de un tipo como JJ Rendón, a tres semanas de la primera vuelta presidencial, no iba a pasar inadvertida. Hasta dónde yo estoy informado es uno de los hombres más expertos en publicidad negra y en tácticas bruscas de choque como estrategia política. Y llegó apuradamente por que las encuestas igualaron ya a Santos y a Zuluaga, su principal contradictor.

En la segunda vuelta sería derrotado el Presidente-candidato por una alianza de Zuluaga con los votos de Marta Lucía Ramírez y una porción muy grande de los votos de Peñalosa. Esto es una tendencia estadística clarísima y ha prendido todas las alarmas en la campaña de Santos que ha derrochado billones del presupuesto nacional, sin medida, en este propósito. Los mensajes de Sánchez Cristo sobre la paz en la W y que son pasados con una intensidad impresionante son una muestra de esa desesperada estrategia. Naturalmente son pagados y parece que es por el Gobierno Nacional, pero con la clara intención de motivar a los oyentes hacia el candidato Santos.

Es tan burda y atropellada esa estrategia con esos dulces mensajes que hay una masiva reacción de los oyentes que llaman y protestan airados por ese atropello radial. Los escándalos de JJ Rendón y Chica denunciados por Comba en Estados Unidos reclamando que se le quedaron con 12 millones de dólares y del presunto hacker que asesoraba en redes a Zuluaga no van a afectar ni la integridad de Santos ni la de su opositor. No hay prueba que demuestre que los dos candidatos se involucraron directamente en esos ilícitos. Pero sin duda han sacudido y de qué manera a la opinión pública degradando el nivel de la campaña.

Las últimas encuestas son fatales para Santos y su mal gobierno y muestran a las claras que va a ser derrotado. Yo voté por Santos y votaré contra él. Se va un Gobierno que ganó con el programa de su antecesor Álvaro Uribe y gobernó con otro bien distinto. Se va un gobierno excesivo en anuncios y raquítico en ejecución de obras. Se va un Gobierno que se empeñó en ensuciar a Uribe y no fue capaz de reformar ni cambiar nada. La salud está hoy peor. La justicia da vergüenza. Los bienes confiscados a la mafia siguen hoy manejados por testaferros de frente al gobierno con unos niveles de tolerancia vulgares. Las locomotoras de Santos se fundieron. La de la infraestructura ni siquiera arrancó. La de la minería se volvió ilegal y tampoco creció. La de la agricultura está sumida en un caos que se muestra en paros permanentes de los agricultores por el errático manejo del sector. La de la industria decreció. Fracaso rotundo es su estrategia de las locomotoras que jalonarían el progreso.

Su nuevo mejor amigo Hugo Chávez falleció y dejó a Venezuela arruinado económica y socialmente. Y la paz, que ante la pobreza de resultados se convirtió en la única bandera de Santos, lo acabó de enterrar porque los colombianos ni la entendemos ni le creemos mientras vemos angustiados que bajo el mandato Santos las FARC y el ELN se apoderaron del Cauca, del Putumayo, del Guaviare, del Chocó, del Caquetá, de Nariño. Se reinstalaron y hoy regresaron a los noticieros diarios los asesinatos de policías y soldados, la extorsión, el secuestro, la voladura de oleoductos y torres de energía, la destrucción de acueductos y distritos de riego, la toma de las carreteras y la quema masiva de vehículos. Este no fue un buen Gobierno.

Yo que voté por él y ayudé tanto en su campaña no salgo del asombro de ver lo ligero, lo cosmético, lo cínico y lo mentiroso que luce hoy Santos. Y es por eso que va a perder. El pueblo colombiano es ya más informado y culto y no está dispuesto a que este pésimo gobierno se repita en ese segundo tiempo que pide Santos. Como dice la ranchera mexicana: “te vas porque yo quiero que te vayas!!”