–A ver señores, dejémosle las teorías conspiratorias a Hollywood que allá no se ven tan ridículas y paremos de inventarnos tantas odiologías que ya tenemos más que suficientes-.

 

SEBASTIÁN AGUILAR 3Por: Sebastián Aguilar Betancurt

Los defensores del NO, una opción válida, no saben de qué otras artimañas valerse para manipular la siempre variable opinión pública colombiana. Es evidente la crisis de argumentos que sufren los detractores del proceso de paz con las Farc, tanto así que sus nuevas premisas, lejos de incentivar una crítica concienzuda de la situación actual, se limitan a causar pena y una profunda confusión en cuanto a si reír o llorar con la cantidad de barrabasadas que generan.

Primero que se le iba a entregar el país a la guerrilla, luego que se iba a implantar el socialismo y que los íbamos a mantener a todos, ahora que dizque las Farc quieren infiltrar la ideología de género en los acuerdos. -¡Esos de las Farc son todos unos loquillos!-.

Pues resulta que para los verdaderos pacientes psiquiátricos a los que les gusta manipular la opinión pública, la tal ideología de género que se pretendía implementar con los manuales de convivencia, no paró allí, sino que, por el contrario, hacía parte de un complot mucho más grande de adoctrinamiento por parte del gobierno y la guerrilla. Porque claro, dentro de su maléfico plan para convertir a Colombia en la república bolivariana hermana, se tenía que incluir el enfoque de género. ¿Y para qué? Pues para ‘homosexualizarnos’ a todos y extinguir a la población capitalista del país.  Obvio.  –A ver señores, dejémosle las teorías conspiratorias a Hollywood que allá no se ven tan ridículas y paremos de inventarnos tantas odiologías que ya tenemos más que suficientes-.

En todo caso, no, querido amigo capitalista, santista, uribista, chovinista, socialista, o cualquier otro -ista, déjeme decirle que nadie está tratando de promover el Castrochavismo-gay. Ni que se está llevando a cabo un terrorismo de género. La incorporación del enfoque de género en los acuerdos se debe esencialmente a que las mujeres han sido las principales víctimas de este conflicto y por ende a ellas, así como a las comunidades de diversidad sexual, a los y las campesinas, poblaciones indígenas, etc, se les debe garantizar igualdad de condiciones en todo el proceso que se viene con la disolución de esta guerra.

No se dejen comer más a cuento y, por favor, por lo que más quieran, edúquense; léanse los benditos acuerdos e investiguen. Apliquen un poquito de esa “malicia indígena” que tanto profesan cuando vean cualquier mensaje que pueda alterar su percepción de algo tan crucial como el futuro político y social de nuestro país.