Un huérfano, según las definiciones más comunes, es un niño cuyos padres están ausentes o muertos o lo abandonaron. En Trujillo no solo hay niños huérfanos, hay también madres huérfanas, aunque esa frase no tenga definición, pero es que el dolor de la ausencia de un ser querido tampoco busca ni le importa tener una definición.

Texto / Jhonwi Hurtado

Fotografías / Maria Camila López Villada*

¿Y qué escribir o decir sobre Trujillo, Valle, que ya no se haya escrito o dicho?

Podría empezar esta columna diciendo que Trujillo ha sido uno de los pueblos que más ha padecido la barbarie humana que se impregna en el asfalto con sangre y fuego.

También podría decir que el Gobierno colombiano pidió perdón por su omisión frente a una masacre que durante años dejó cientos de muertos y desaparecidos; el gobierno pidió perdón así como lo hizo Henry Loaiza, “El Alacrán”, Narcotraficante responsable de centenares de muertes en este pueblo. Ambas peticiones de perdón desde la lejanía del dolor y el respeto por las víctimas.

Sobre Trujillo  hay quienes han dicho que es sinónimo de resiliencia, han dicho que la Hermana Maritze Trigos se despojó de su zona de confort, de su hábito de monja y agarró mochila y levantó la voz y un día gritó y exigió perdón y exigió reparación, y los niños del pueblo le creyeron, aunque esto en ocasiones le ha generado amenazas.

En el 2018 El Muro a la Sombra del Amor, obra del artista kurdo Hoshayar Rasheed, fue vandalizado con mensajes amenazantes. Aún quedan rastros del mensaje.

He ido a Trujillo en diferentes ocasiones: he asistido a la peregrinación en la que se recuerda el inicio de la masacre, pero también he ido cuando el pueblo camina sin sentir que tiene la cámara encima. Esas dos miradas diferentes, tienen una cosa en común: en ninguno de los momentos he sentido que este pueblo se victimice. Por el contrario, levantan la mirada para decir que siguen vivos y que sus muertos viven en la memoria de cada uno y en el recuerdo de quienes escuchan la historia por primera vez.

Cada vez que se llega a este lugar, los nuevos visitantes se preguntan ¿y acá en serio pasó todo lo que dicen? Y también se preguntan qué hace que un ser humano haga daño a otro, y no obtienen respuesta. Se pregunta uno también si la sangre seca no deja recuerdos. Se pregunta uno, qué podrían decir las fotos de personas que jamás regresaron, fotos colgadas en la pared de una casa, junto a un comedor que jamás volvió a servir a la familia completa.

Un huérfano, según las definiciones más comunes, es un niño cuyos padres están ausentes o muertos o lo abandonaron. En Trujillo no solo hay niños huérfanos, hay también madres huérfanas, aunque esa frase no tenga definición, pero es que el dolor de la ausencia de un ser querido tampoco busca ni le importa tener una definición.

Es difícil decir —y escribir— cosas sobre Trujillo que ya no se sepan, pero es más difícil no hacerlo, porque así como el pueblo repite la historia cada día, la repite cada que llegan visitantes al Parque Monumento a la memoria y lo hacen para que se siga recordando que los ultrajaron y los mataron; que los bajaron de chivas y los señalaron; que durante años el gobierno los dejó a la intemperie, a la decisión de un hijo del pueblo que los quiso matar. Pero lo siguen contando para que, como dice una foto en la ermita que construyeron, “Si te obligan al olvido, devuélveles la memoria. Ellos no sabrán qué hacer”.

Eso es lo que han intentado hacer desde los jóvenes hasta los adultos mayores, devolver la memoria: vivir con ella, llorar con ella y reír con ella. Hoy por hoy, ellos sí tienen preguntas, y preguntas que el Estado tiene que responder. ¿Está Henry Loaiza “El Alacrán” en libertad? Por lo menos eso es lo que se dice en voz baja entre los habitantes del pueblo, aseguran que salió y que han visto a su hijo en el pueblo, lo preguntan pero nadie les da respuesta y hace ya varios años que no se leen noticias sobre esta persona.Entonces, ¿qué se hizo el aguijón del Alacrán?. ¿Y qué dice la Fiscalía?.

También se están preguntando ¿por qué la construcción de un Megacolegio, en un pueblo pequeño que ya tiene tres colegios? Serán respuestas que llegarán con el tiempo, mientras tanto, ellos seguirán recordando y contando. Porque Trujillo se resiste a olvidar.

*Estudiante de tercer semestre de psicología, integrante del semillero de investigación Figuraciones de la Violencia