vladimir-putin-presidente-electoMás allá de la aprobación o desaprobación de sus políticas, algo parece estar claro: Vladimir Putin es uno de los líderes mundiales con mayor fuerza e influencia.

Por: Juan Francisco Molina

El territorio ruso se ha caracterizado, entre otras cosas, por ser el lugar de origen de renombrados ajedrecistas, estrategas quienes han deslumbrado por su habilidad al momento de mover sus fichas. Vladimir Putin, presidente de la Federación de Rusia, podría decirse, es uno de ellos; su tablero es el panorama geopolítico.

En tal orden de ideas, en una época caracterizada por el llamado “nuevo orden mundial”, forjado justamente a partir de la caída de la URSS y del simbólico muro de Berlín, una época histórica caracterizada por la globalización, el auge de las redes y las plataformas web, o bien, la tendencia hacia la integración, Putin se ha convertido en su tercer periodo como presidente ruso (iniciado en el año 2012) en el estratega geopolítico más influyente y audaz.

Putin ganó la partida a Barack Obama en el pulso diplomático correspondiente al conflicto emergente en Siria. Por otro lado, su acercamiento a Irán ha sido importante. En este caso, Putin aprovecha la posición geográfica de Rusia, un país tanto europeo como asiático, el cual por un lado tiene fronteras con Finlandia y por el otro con China, una de las economías proyectadas a ser la más fuerte, superando la de Estados Unidos y que, dicho sea de paso, es una potencia aliada a Rusia.

Ya en el contexto europeo, Rusia ha adquirido protagonismo en el conflicto ucraniano, anexándose a Crimea, al mismo tiempo que busca influir sobre su vecino bajo el motivo de proteger las minorías ruso-parlantes. Surge la inquietud con respecto a la influencia rusa en el área antes correspondiente a la URSS, donde países como Ucrania, Moldavia y Georgia buscan fortalecer lazos de unión con la Unión Europea, tal cual lo indicaba en una entrevista al diario “Le Monde” el presidente del parlamento georgiano Davit Oussoupachvili; se destaca el caso especial de Georgia -país con el que Rusia tuvo un conflicto en el 2008- y Moldavia donde se encuentra la República Independiente -aún no reconocida- de Transnistria, cuya población es en mayoría ruso-parlante.

Bien puede hablarse entonces de una nueva posición de Rusia con respecto al conocido “nuevo orden mundial”; el sitio web “The Moscow Times” reconoce que Putin pretende de nuevo el estatus de potencia para Rusia con base en una política opuesta a occidente y tendiente a resaltar los valores nacionales desde la educación y la cultura. Así lo indica a su vez Oussoupachvili en “Le Monde”, al hablar que la vieja Rusia se está despertando.

A pesar de su desliz internacional y la polémica generada con respecto a las leyes en contra de la homosexualidad, indica “The Moscow Times” que la popularidad de Putin en Rusia, de acuerdo a las encuestas hechas por “Levada”, es del 82%, su índice más alto desde finales del 2010. Se indica en tal encuesta que la población ve a Putin como un hombre inteligente, competente, experimentado, decisivo y atractivo.

Rusia está recuperando su protagonismo en el panorama internacional. Putin es un hábil ajedrecista de la geopolítica. Vale añadir un último punto: Rusia está desarrollando un programa de colonización de la luna proyectado hacia el año 2030, resaltando justamente la posible competencia geopolítica alrededor de los recursos de la luna en el actual siglo.