A Gallo la orfandad del poder lo condujo a desatinos. Si se está negando a reconocer la realidad que le rodea, tiene una actitud enfermiza. Pero si sus actuaciones recurren a una argucia construida para mantener su imagen pública y continuar su carrera política en el imaginario social, es aún mas enfermizo, yo diría pervertido.

 

Por / Adriana González Correa*

En la historia es bien conocida la locura por el poder, ejemplos hay de sobra que nos demuestran las alucinantes situaciones a las que pueden llevar los extravíos del mismo. Comenzando por Nerón, capaz de incendiar Roma, o Napoleón, que se autoproclamó emperador; Hitler, capaz de asesinar más de seis millones de judíos. Sin duda que son casos patológicos y extremos, pero en Pereira –y guardando las proporciones– ya vamos conociendo los desvaríos causados en Juan Pablo Gallo.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El 23 de octubre, por tres meses, fue suspendido en funciones de alcalde Juan Pablo Gallo por cuenta del Procurador Delegado para la Moralidad Pública, debido al escándalo conocido por la aplicación Kontacto en la que se demostró que Gallo constreñía a contratistas del Municipio para que votaran por Maya a la alcaldía, Jaime Esteban Duque a la Asamblea y Joan Manuel Ríos al Concejo Municipal.

Un gobernante en su sano juicio acataría la decisión de un organismo de control. Un gobernante serio y verdaderamente democrático respetaría las instituciones constitucionalmente creadas para controlar los desafueros del poder público, cosa que no parece conocer Gallo.

Muy al contrario de lo que un hombre probo y sensato hubiera hecho, el exalcalde Juan Pablo Gallo ha acudido a desafiar sin miedo las decisiones de la Procuraduría General de la Nación.

De una manera temeraria ha continuado realizando actos de gobierno como si no estuviera suspendido, una afrenta a la institucionalidad que toma decisiones en derecho y en derecho deben controvertirse.

Hemos visto a un Gallo en los grados de los estudiantes beneficiarios del programa municipal “Becas para Pepas”, un video en conjunto con su mujer donde promueve el alumbrado de Pereira e inaugurando el inconcluso aeropuerto Matecaña, es decir, dándole cumplimiento a sus promesas de campaña aunque no es alcalde.

Estos desafueros en un Estado de Derecho sin duda constituyen una afrenta a la legalidad del Estado, la que debe ser obligatoriamente respetada por quienes tienen representación del poder popular, llámese alcalde, gobernador, presidente, concejal o congresista.

Un gobernante que obvia las sanciones preventivas y no conoce las fronteras de poder, es peligroso y no puede ser confiable para entregarle la administración o representación de lo público. Pues demuestra un actitud abiertamente antidemocrática y autoritaria en su visión de autoridad.

A Gallo la orfandad del poder le produjo desatinos. Si se está negando a reconocer la realidad que le rodea, tiene una actitud enfermiza. Pero si sus actuaciones recurren a una argucia construida para mantener su imagen pública y continuar su carrera política en el imaginario social, es aún mas enfermizo, yo diría pervertido.

*Concejal de Pereira @adrigonco