…las transformaciones que se han visibilizado en los últimos dos versiones de Imagen Regional reflejan momentos de transición y cambio en los procesos que viven las regiones

Por: Margarita Calle

En el sótano que todavía alberga las antiguas bóvedas del Banco de la República de Pereira, ha sido instalado el VII Salón de Imagen Regional, organizado por esta misma institución, que como anunciamos en nuestra última columna, merece una mirada detenida en este espacio. El encuentro con este escenario anima, de entrada, la apertura a una concepción diferente de lo que son los espacios expositivos y las mismas obras artísticas, en la época que estamos viviendo.

Si bien la selección de los trabajos no estuvo regulada por un eje temático particular, es claro que aquí se privilegia una mirada: aquella que entiende el arte como un proceso en el que los artistas se ponen de cara a un campo de problemas de orden cultural, expresivo y simbólico, que se resuelven tanto técnica como conceptualmente. Es decir, articula unas prácticas que asumen el saber-hacer del arte más allá de la mera destreza estilística con la que se resolvía la experiencia del arte tradicional. En este sentido, el salón que nos ocupa tiene unidad y le apuesta a un cierto equilibrio formal, en el que tienen lugar la pintura, la cerámica, la fotografía, la instalación y los medios audiovisuales. Los artistas seleccionados por Pereira fueron Juan Carlos Salcedo Ante, Andrés López Flórez, Colectivo Arte A Parte, María Carolina Salcedo, Ana Cristina Zuleta, Cuartas Suárez, Ricardo Muñoz, Rivera Henao, Álvaro Arango Giraldo, el grupo Colectivoz integrado por Mario Alejandro Tobar, Camilo Barreneche, Fredy Clavijo, Gustavo Toro, Diego Alejandro Garzón, Luz Eugenia Forero, Jhoanna Andrea Gutiérrez y Edwin Morales Perdomo.

En su conjunto podemos hablar de un espacio que celebra el fin de la obra de arte singular (José Luis Brea), del paradigma ejemplar y del arte como mercancía, dando lugar a prácticas cuya existencia, transitoria en la mayoría de los casos, se vale de sistemas de reproducción medial como la fotografía digital, el sonido y la imagen en movimiento, para proponer experiencias de interacción, en las que se potencian escrituras transculturales, poéticas y metáforas ligadas al inestable mundo contemporáneo. Es el caso de la obra “Mírate” y “Unificación” de Mauricio Rivera; la propuesta del “Laboratorio sinestésico de experimentación ejes sonoros” de Andrés Cuartas Suárez; el video-montaje “Soñantes” del grupo Colectivoz, integrado por Fredy Clavijo, Camilo Barreneche y Mario Alejandro Tobar; el video “Gotera” de Johana Andrea Gutiérrez; el registro en video del performance “Letra muerta” del colectivo Arte Aparte y las propuestas fotográficas “Delirio” de Juan Carlos Salcedo, “Marylin Chamí” de Álvaro Arango, así como “Los paisajes metafísicos I, 2 y 3”de Gustavo Toro. Estos trabajos permiten, a los escépticos del arte contemporáneo, acercar su mirada a una experiencia sutil de recuperación del sentido, de la alteridad y la transitoriedad de los relatos, desde imágenes y sonidos que comprometen la memoria, el cuerpo, los imaginarios sociales, los mitos urbanos y los dramas personales.

En este escenario sobresale también el intento de los artistas Juan Alejandro Garzón, Ana Cristina Zuleta y Ricardo Muñoz por ampliar posibilidades expresivas de prácticas tradicionales como la cerámica para el caso de Zuleta, el dibujo y la pintura, para el caso de Ricardo y Juan Alejandro. Sus propuestas nos muestran que es posible desprenderse de la fórmula segura de quien domina la técnica, para arriesgar soportes, conceptos y soluciones espaciales, menos estables y unificadas

Finalmente, cuatro instalaciones complementan esta muestra: “En sí, para sí, lejos de sí” de Johana Andrea Gutiérrez; “En la olla” de Edwin Morales; “Registro documental de una acción” de Julián Andrés Flórez; y el “Proyecto casa sola” de Luz Eugenia Forero. Estas instalaciones proponen ideas sugestivas y vinculantes en términos estéticos y conceptuales, sin embargo, no dimensionan su lugar en el espacio expositivo, les falta cuerpo y capacidad para narrar, repiten un libreto que no sugiere ni anticipa ninguna experiencia para la mirada.

Para la curadora de la exposición Viviana Ángel, las transformaciones que se han visibilizado en los últimos dos versiones de Imagen Regional reflejan momentos de transición y cambio en los procesos que viven las regiones, al tiempo que se constituyen en derroteros para entender la manera como pueden asumirse los lenguajes expresivos en un contexto globalizado, que ha sabido reconocer en los programas de formación académica, un ámbito necesario para el debate y actualización de los procesos creativos contemporáneos.