De hecho, la universidad expidió un nuevo comunicado en el que sostiene los términos expedidos en el anterior. Y el MEN, por su parte, ratifica en su respuesta que está abierta la investigación sobre las presuntas irregularidades en la materia.

 

Por: Duberney Galvis

Para quienes hemos estado atentos a las investigaciones que cursan en el Ministerio de Educación Nacional (MEN), sobre la Unisarc, que se denomina universidad “rural y agropecuaria de Colombia”, y que es de alta importancia para la región; no pasó de agache el comunicado institucional en el que el director Ejecutivo del Comité de Cafeteros de Risaralda, Jorge Humberto Echeverry, quien a su vez ejerce como presidente del consejo superior de la Unisarc, anunció que se ordenó el archivo de las citadas investigaciones. Y lo firman, entre otros, la rectora Elizabeth Villamil.

Ya es sabido que al Comité de Cafeteros le ha pesado la tela de la araña para pronunciarse de cara a los intereses de los cafeteros que han posado allí sus esperanzas educativas, y en consecuencia han manifestado preocupación sobre los hechos que son investigados en la corporación. Hasta el punto que la correspondencia sobre el tema discutido en una sesión de este comité, nunca llegó a manos de las directivas de la institución educativa.

Retomemos, entre las “citadas” del comunicado de Echeverry, la rectora Villamil y demás compañías, expresadas a la opinión pública como una verdad, informan del archivo de las “investigaciones”, en plural, incluyendo las concernientes a los “registros calificados”.  Hasta aquí todo acorde a la línea de la verdad institucional proporcionada en comunicado oficial.

Luego, en respuesta del MEN a derecho de petición, con fecha de marzo de 2019, un mes después del comunicado en mención, el Ministerio certifica lo contrario, que la investigación administrativa número 21348 de noviembre 15 del 2016, correspondiente a los registros calificados, ordenada a la corporación, al rector y representante legal  y directivos, “no se ha cerrado”.  Entonces, mienten el director Echeverry, la rectora y demás directivas firmantes, o miente el Ministerio. En ambos casos, con la respectiva causal de agravamiento que pueda implicar.

Entre tanto, no se vislumbra lógica para que el Ministerio dé información falsa en este proceso. Pues la extensión de los registros calificados correspondientes son requisito a las instituciones de educación superior para el desarrollo de programas, como es el caso, extendidos a lugares distintos a la sede, más de 15 programas, en 15 municipios diferentes. Para traer un solo ejemplo, Ingeniería de Sistemas en Unión Panamericana, Chocó. Es decir, este lío toca la médula regulatoria de los programas académicos de educación superior, reglamentado en el decreto 1295 de 2010.

Tampoco resultaría honroso para la universidad alegar pifia alguna en la redacción del comunicado, leído y firmado al pie, por las máximas directivas de la institución. De hecho, la universidad expidió un nuevo comunicado en el que sostiene los términos expedidos en el anterior. Y el MEN, por su parte, ratifica en su respuesta que está abierta la investigación sobre las presuntas irregularidades en la materia.

Lo que sí es probable, mientras oficialmente continúen las investigaciones, es el refuerzo de un ejercicio de las directivas institucionales, seguir ‘subiendo escaleras’, hecho recurrente en la UNISARC bajo la rectoría de la ingeniera Elizabeth Villamil. Lema agropecuario, pero con hábito en juzgados.