Vistazo al “Frente antiterrorista” de Álvaro Uribe Vélez

En definitiva dejó claro que lo necesitamos de nuevo a él (o a un ungido suyo) porque sino el país se va al despeñadero del que, en realidad, no ha salido

Por: HFCristancho

El homenaje al sobreviviente del cruel atentado que dejó a dos personas muertas y a más de 40 heridas –sobreviviente también al lío con los 145 millones de acciones de Invercolsa–, se convirtió en la presentación de una plataforma política con unas ambiciones más que peligrosas.

Antes de cualquier cosa nombraré a algunos ilustres asistentes a la gala uribista: José Obdulio Gaviria, Óscar Iván Zuluaga, José Félix Lafaurie, Carlos Holguín Sardi, Juan Carlos Vélez, Martha Lucia Ramírez, Harold Bedoya, Plinio Apuleyo Mendoza, Luis Guillermo Giraldo, María Consuelo Araújo, Rafael Nieto, José Darío Salazar, no tan obviamente Fernando Londoño y Uribe Vélez. La derecha en pleno. No por los asistentes, respetables todos, sino por el lenguaje beligerante, de odio, que se manejó en el acto político de principio a fin (ver galería).

Uribe fue recibido como el Mesías en el Gran Salón del Club El Nogal. Lleno total, besos, abrazos, vivas, manos levantadas, calor. Tan agitado estuvo el evento que algunas personas, que pagaron el bono de $100.000, no pudieron entrar. Pobres.

El expresidente –que no deja de ser astuto– dio un discurso de 45 minutos que filtró unas horas antes del acto para que El Colombiano y la W Radio lo publicaran oportunamente y así la atención de los que no fueron a El Nogal estuviera dirigida a la presentación del “Puro Centro”. Uribe habló de todo, su discurso fue en resumen los dos años que lleva sin el poder pero con Twitter. Fue un trino largo, uno de más de 30.000 caracteres y una sed de poder sin vergüenza.

Cada una de las políticas del gobierno Santos, sus locomotoras y decisiones fueron duramente criticadas por el expresidente frente a un público excitado. Extensamente analizó el tema de seguridad y en definitiva dejó claro que lo necesitamos de nuevo a él (o a un ungido suyo) porque sino el país se va al despeñadero del que, en realidad, no ha salido. Criticó las posiciones liberales que ha tenido el gobierno frente a las drogas y utilizó los mismos argumentos empolvados de los godos caducados. A Chávez lo llamó de nuevo dictador (como para que el tema trascendiera de El Nogal) y fuera noticia. No fue, desgraciadamente para él.

El tema más preocupante que tocó fue el de una posible Asamblea Nacional Constituyente, dijo que a sus promotores “había que escucharlos”. ¿La Constitución en manos de Uribe? Que todos los dioses y superhéroes libren al país de eso y de las “acciones políticas” que anunció y del “centro democrático” que más a la derecha no puede estar o sino va un detalle: 

Mientras Uribe se acercaba a la tarima se escucharon vivas al coronel Plazas Vega y al general Arias Cabrales, condenados y célebres por los hechos en la operación de la retoma al Palacio de Justicia en 1985. Si eso es el centro es mejor ubicarse políticamente de abajo hacia arriba. 
 

Las máximas del Frente Antiterrorista en El Nogal: 

“Respuestas histéricas y absurdas”, dijo José Obdulio Gaviria sobre la demanda de Vargas Lleras a Santiago Uribe en su entrada a El Nogal. “Nunca ha debido ser ministro”, agregó. 

“Uribe, amigo, Colombia está contigo”, “Londoño presidente”: las arengas en el acto político.

“La Seguridad Democrática permitió que las víctimas reclamaran”, dijo Uribe Vélez. 

“Este es un homenaje a la honradez intelectual, al carácter, a la persistencia de Fernando Londoño”, termina su discurso Álvaro Uribe. Mentira, quedó claro que Londoño solo fue el motivo para la embestida contra el gobierno y la alerta al país de un frente –desarmado hasta donde se conoce– que quiere llegar de nuevo al poder así sea metiéndole la mano, una vez más, a la Constitución de 1991. 

Uribe, el jefe de la oposición, salió de Twitter. Cuidado.