Win Sports, la manzana de la discordia

JUAN MANUEL TORO (COLUMNA)Bajo la mesa existe inconformidad en algunos clubes que no entienden como la Dimayor no acepta el rubro propuesto por dichas empresas prestadoras del servicio de televisión. Es demasiado dinero, comparado a lo pactado en 2006.

Por: Juan Manuel Toro Monsalve

Todo pintaba bien para cerca de 3 millones de suscriptores que tienen UNE, Telmex (ahora Claro) y Telefónica en los años que poseían los derechos y exclusividad del fútbol colombiano. Culminado, como el 2011, su contrato con la Dimayor finalizaba y el asunto se tornaba de castaño a oscuro.

El ente rector del fútbol nacional decidió abrir el espectro para que cualquier empresa se hiciera al servicio del rentado colombiano. Sin embargo, los problemas comenzaron cuando las cifras que debían pagar se ventilaron, las disputas comenzaron y como suele ocurrir, el hincha televidente salió perdedor.

Se pasó un año de largo y tanto operadores de cable como Dimayor aún discuten un acuerdo para transmitir el fútbol, pero sin resultados satisfactorios. No hay duda que la nueva fórmula para un contexto y, sobre todo, para un fútbol tan discreto como el colombiano, es de considerar debido las altas sumas de dinero para acceder a él.

Bajo la mesa existe inconformidad en algunos clubes que no entienden como la Dimayor no acepta el rubro propuesto por dichas empresas prestadoras del servicio de televisión. Es demasiado dinero, comparado a lo pactado en 2006. Pese a eso, en días recientes con el pronunciamiento del presidente de UNE se abre la esperanza para tener el fútbol en los hogares. Pagar por ver o el incremento de $2500 en la tarifa de suscripción suenan como indicadores para un cerrar un posible acuerdo.

En el mundo el fútbol mueve millones. Por eso, algunos críticos cuestionan que Claro, propiedad del magnate mexicano Carlos Slim, que se llevó el año anterior ganancias en Colombia de 2 billones de pesos, no dé su brazo a torcer. Se percibe un juego de orgullos y, por ende, el televidente queda en medio de una disputa que lo transforma finalmente en protagonista perjudicado.

Hace poco fue lanzado oficialmente el canal, pese a tener tres meses de señal al aire. Miles de televidentes vieron en él la esperanza de tener el fútbol profesional en sus casas. Incluso, se pensó que la Dimayor flexibilizaría sus pretensiones. La verdad es un hermetismo la fórmula para adquirir el nuevo canal de deportes. ¿Se ajusta bajo las mismas proporciones la adquisición de un canal con la compra de exclusividad de una competencia? El interrogante aún sigue en el aire.

Así, pues, han pasado casi 4 meses y los operadores que poseen cerca del 80 por ciento de la clientela no han podido hacerse con sus servicios. Por eso, el canal aún no tiene el nivel de penetración que esperaban sus dueños, aunque es posible observar toda una campaña de presión mediática para que usuarios de UNE y Claro exijan su colocación en las parrillas televisivas.

Es entendible para dichas entidades que se trata de un canal nacido de la competencia (Direct TV y RCN) y que dejará ganancias tanto para el operador satelital como para la misma Dimayor, pero que a la luz de la satisfacción de los amantes del balompié, el pacto sobre el fútbol como un derecho de todos es por ahora un hecho inalcanzable.

En últimas, el fútbol es un negocio privado y no faltó el oportunista senador que en una muestra de populismo propuso declarar el fútbol como bien de uso público y como se sabía, no iba a prosperar y por ende, solo quedó en un alboroto producto de la calentura del momento.

Existe entonces una pugna de egos, soberbias y poderes. Paradójico que un fútbol tan pobre en espectáculo cueste una millonada. Tarde que temprano alguien cederá ya sea por mantener usuarios o debido a que -Win Sports no se sostiene solo- sumar otro canal a la lista de riesgo por desaparición no le convendría a Ardilla Lulle y su organización.

El hincha simplemente quiere que su fútbol salga en su televisor. Paradójico que pueda observar balompié de todo el mundo pero no el jugado en su casa. Suena a retroceso si el fútbol se monopoliza más. Solo basta recordar a Sky a comienzos de la década pasada. Lo curioso es que el mismo productor de esa época donde el fútbol pasaba desapercibido, hoy es amo y dueño de las producciones del rentado nacional. ¿Interés particular por encima del general? En fin, al hincha poco le interesan las disputas empresariales, solo espera con ansias que este 2013 no se vaya en blanco de sus pantallas sin su querido y amado FPC.

Tomado de Cápsulas Carreño; www.capsulas.com.co :

Valor a pagar por usuario: Claro $1.800; UNE $2.160 pesos; Telefónica $2.700;

En resumidas cuentas:

Claro 1.900.000 usuarios x $1.800 = $3.420.000.000 mensuales; $41.040.000.000 anuales

Une 1.100.000 usuarios x $2.160 = $ 2.376.000.000 mensuales; $28.512.000.000 anuales

Telefónica 250.000 usuarios x $2.700 = $ 675.000.000 mensuales $8.100.000.000 anuales