Los médicos trabajan con un estetoscopio en el pecho y unas esposas en las manos. Estas esposas son llamadas auditor médico, el cual es un médico especializado en finanzas que pretende ahorrarle a la EPS la mayor cantidad de dinero posible.
Por: Miguel Angel López
En la gran cena del orgullo colombiano estaban todos brindando por los logros del País. Que estamos en procesos de paz con las Farc, ¡salud! Que la inflación ya solo está en 3.1%, ¡salud! Que hace un año los estudiantes tumbaron una reforma y este año nosotros otra, ¡salud! Que Santos tiene bien sus bolitas, ¡salud! De tanto gritar salud, se les olvidó exactamente eso: la salud.
Acorde con la World Health Organization (WHO) Colombia no tiene un mal sistema de salud, si bien no se encuentra entre los primeros diez, es sin duda un buen país en cuanto a salud. Tenemos una expectativa de vida de 76 años, cuando el promedio mundial es de 68. De mil niños que nacen, normalmente solo mueren 19, mientras a nivel mundial el promedio es de 57 (ver perfil de Colombia en WHO).
No obstante, de la palabra a la práctica hay trecho, y conociendo al país es un camino sin pavimentar, lleno de huecos y con dos o tres ratas listas para atacar. Un sistema de salud que nos lleva a todos los colombianos a hacer hasta lo imposible para pagar una EPS o una IPS, para pagar una mensualidad, cada cita con médico general, cada cita con médico especializado, cada medicamente, cada excusa médica…
Así, María Helena Jaramillo recibió los resultados de los exámenes que confirmaron que los dolores que vivía era un tumor maligno invasivo en el útero (sí, señores, cáncer). Un médico ginecólogo particular le informó que si ella se hubiera realizado una histerectomía hace dos años cuando los tumores eran benignos, la enfermedad no hubiese evolucionado. El problema es que su EPS, Fundación Médica Preventiva, se negó a realizarla afirmando que no eran necesarios y se limitó a realizar varias veces una conización y un legrado.
Ahora, que la enfermedad se encuentra tan avanzada, y su EPS solo fue preventiva de nombre; María Helena espera que todos los trámites (pedir examen, hacerse el examen, esperar los resultados, pedir una cita para que le lean los exámenes, pedir otro examen) se acaben para poder recibir el tratamiento que desde hace dos años la EPS le pudo brindar.
Catalina Echeverri se encontraba a cuatro días de viajar a París a estudiar Diseño de Modas, pero sufrió una apendicitis. Si bien su madre trabajaba en Pinares Médica, no tenían dinero para pagar una operación con médico particular, entonces llamaron a la EPS. La idea inicial fue, por medio de esta entidad, operar a Catalina en el mismo lugar donde trabajaba su madre, mas no fue posible. Ellos se tuvieron que trasladar a la Clínica los Rosales.
Gracias a que su mamá es médica y lograron mover contactos en la clínica, en el momento de llegar allá todo estaba listo para la intervención. Catalina estaba en bata y lista para que la enfermera le pusiera el catéter, y en este instante entró un señor mandando a frenar todo porque ella se encontraba desafiliada a la EPS.
Según la EPS, Catalina se encontraba desafiliada desde enero de 2012, siendo el momento de la enfermedad el mes de septiembre, pero a ella no se lo había informado. Cuando una persona se vuelve mayor de edad deja de ser beneficiario de la EPS de sus padres, a menos que haya un certificado de estudio. Por eso, cuando Catalina cumplió 18 años, en octubre de 2011, su madre llevó el certificado que comprobaba que ella estaría en el colegio hasta julio del próximo año.
Sanitas, su EPS prepagada, la desafilió seis meses antes sin informarle y en el momento de necesitar una intervención quirúrgica urgente, tuvo que esperar 24 horas antes de la operación, así se conociera el riesgo de que esta se volviera peritonitis.
Y así, muchos colombianos han experimentado situaciones similares y disimiles, pero todas alrededor de la negligencia de las EPS, esto está claro. Queda la duda de a quién hay que señalar, ¿los médicos?
Natalia Uribe Giraldo, médica en urgencias de una EPS, piensa que la gente se queda en maldecir al médico, quien en realidad se enfrenta a unas limitaciones muy radicales, donde lo que más importante es el dinero. “Yo en las EPS que trabajé se hace una junta y lo lamentable es que en ellas se hablan de unas metas y estas no son en cuánto avanzamos en prevención, satisfacción del paciente, disminución de enfermedades catastróficas, como lo son el cáncer y la diabetes; sino que las metas al final de mes son no pasarse de un límite de exámenes paraclínicos, o sea, no pasarse de mandar radiografías, y ciertos medicamentos”.
Los médicos trabajan con un estetoscopio en el pecho y unas esposas en las manos. Estas esposas son llamadas auditor médico, el cual es un médico especializado en finanzas que pretende ahorrarle a la EPS la mayor cantidad de dinero posible. Inclusive se llega al punto de comprar yeso en una sala de urgencias y mejor limitarse a remitir al paciente a clínicas especializadas. Si lo barato sale caro, ¿con qué jugamos aquí?
Ahora que estrenamos Superintendente Nacional de Salud, el señor Gustavo Morales, veremos si los cambios en el sistema de salud del país son posibles o si de lo contrario el cáncer, la corrupción y demás enfermedades seguirán siendo tratados con acetaminofén.

