Más allá de un problema de rentabilidad económica

Por: Juan Francisco Molina Moncada


 La Estación de Servicio de Diagnosticentro se encuentra ubicada en la Avenida de las Américas,  vía hacia el barrio Cuba; más allá de proporcionar un servicio importante para los vehículos  automotores- el combustible-, se puede constatar cómo en este establecimiento las islas de gas  se encuentran ubicadas sobre el espacio público, tal cual lo denuncia un Ingeniero Civil, Carlos  Alfredo Crosthwaite. De acuerdo a los registros comerciales de la Cámara de Comercio de  Pereira, el Gerente de este negocio es Fabián Noreña Arboleda, hermano de la gerente de Aguas  & Aguas, Irma Noreña.

Es esta una de las 50 Estaciones de Servicio (EDS) que hay en la capital del departamento de  Risaralda, cantidad que fue creciendo de manera paulatina en los últimos 5 años,  y un ejemplo  de aquella situación que permite entender la proliferación de Estaciones no solo como un  problema económico, sino también como algo que concierne al control territorial, y a la  rigurosidad que puede existir a la hora de hacer cumplir con  determinadas leyes.

Caen las ventas

El artículo 2 del decreto 1521 de 1998 define a la Estación de Servicio (EDS) como un establecimiento destinado al almacenamiento y distribución de combustibles líquidos derivados del petróleo y/o gaseosos, excepto gas licuado del petróleo (GLP). Fue este decreto el que trasladó la potestad para abrir una Estación del Ministerio de Minas y Energía a las Curadurías Urbanas; a partir de lo anterior el número de EDS creció en la ciudad: de 17 que habían en 1999 se pasaron a tener ahora 50- aunque en la Cámara de Comercio de Pereira aparecen registradas 32- siendo esta una cifra que aumentaba cada año.

Lo anterior empezó a ser contraproducente para la solidez económica del negocio. Según Alberto Arias Tabares, Director Ejecutivo de Fendipetróleo Risaralda, los volúmenes de combustible que vendían los establecimientos bajaron de 90 mil galones mensuales a 40 mil, asimismo, las ventas en el 2010 tuvieron una baja del 4%; ante ello, necesaria era una solución: se empezó a tratar la posibilidad de congelar la construcción de Estaciones…y se consiguió.

Decreto 1426 del 15 de Diciembre del 2010

“Los volúmenes de ventas de las EDS estaban dando al traste con las inversiones” afirma Arias Tabares quien desde la prensa local, en especial a lo largo del año anterior, insistió con ahínco para la sentencia de una decisión que se hizo realidad con el Decreto 1426 del 15/12/2010; debido a lo anterior, a partir del primer día del 2011, no es posible construir más de estos establecimientos en Pereira.

Juan Carlos Mejía es el administrador de la estación “El Rosal” la cual expende productos Petrobras, marca con la que se supone, se ha involucrado de manera significativa el dirigente deportivo Álvaro López Bedoya-distribuidor oficial de lubricantes Petrobras en la zona- aunque solo aparece con una EDS registrada en Cámara de Comercio.

El decreto 1426 es celebrado por Mejía como “lo mejor que le pudo haber pasado a las distribución minorista”, a pesar de la demora que tuvo esta decisión para ser aprobada hecho que se debió, según el administrador, a que “eso tiene un costo político que el alcalde actual-Israel Londoño-tuvo mucho miedo de asumir”; con respecto a lo anterior, Alberto Arias afirma que el Alcalde nada tiene que ver con esta clase de medidas.

Aún así, ¿Perjudica la congelación al empleo? “La medida perjudica la parte laboral, pero es una forma de controlar que las Estaciones de ahora no tengan que verse en quiebra”, afirma Mauricio López, expendedor de una de las Estaciones de la ciudad; un colega suyo, que prefirió no ser identificado,  señala que “nada se gana con tener 50 EDS que no generen rentabilidad, hay que quitarlas”. Ambos hacen hincapié en un elemento importante: si los negocios están en bancarrota, igual, habrá recorte de personal.

Por lo pronto, se sabe que no se abrirán más Estaciones, el provecho económico puede darse un respiro… y el espacio público también.

Un problema de espacio público y control territorial

 Arias resalta que “cada vez que se construye una EDS se afecta el equipamiento urbano,  dependiendo del sector, el tema de movilidad sufre traumatismos”; un docente de Arquitectura  de la Universidad Católica de Pereira dice que “hay una sobredemanda de estaciones que llega a  ser incompatible con muchos usos, en cruces de tráfico en horas pico”.

Carlos Alfredo Crosthwaite, ex concejal y conocedor de la política pereirana , critica algunas  EDS de la ciudad argumentando que “el problema no es que haya estaciones, el problema es de  movilidad, de control territorial”. Denuncia, por ejemplo, que la Estación de “Corales” se  tramitó de manera irregular y  reprocha aquella que se ubica en la Avenida 30 de Agosto 26-72  en la que los carros que se estacionan para tanquear quedan prácticamente ubicados sobre los  carriles de la avenida.

Observando los registros comerciales de la Cámara de Comercio, se puede constatar que la gerencia y sub gerencia de las mencionadas estaciones están ocupadas por dos personas: María Isabel Calle Henao, y su hermana Beatriz Elena; de acuerdo con  la base de datos de la Cámara, la primera es representante legal de otras dos EDS.

Algunos establecimientos de combustibles de la Avenida de las Américas son definidos por Crosthwaite como “adefesios”; en dos de ellos, 4 personas se repiten en los cargos de miembro principal de Junta Directiva y suplentes de esta; ellos son, Bernardo Gómez Gómez, Luis Fernando Gaviria Trujillo, Carlos Humberto Isaza Rodríguez y Rodrigo Cárdenas García.

Este fenómeno se puede decir que tiene en común “la apropiación del espacio público para el lucro de uno” tal cual espeta Crosthwaite cuando denuncia a la EDS de “Ecogas”, que según él se construyó en un terreno destinado a una plazoleta; los dueños de esta estación son dos ex alcaldes de la ciudad, que la fuente pidió reservar; al final, él mismo sentencia: “lo que yo sí alego es que si se hace algo, que se cumplan condiciones. ¿Se cumplen? Al parecer no.

Leyes líquidas

En  salón sin estudiantes el docente de arquitectura resalta que “la cuestión no es que no se permitan las EDS, pero que sean reguladas, revisar cuál es la normativa específica para este tipo de servicios”. Sin embargo, las reglas no son conocidas por el profesor.

Durante la segunda alcaldía de Juan Manuel Arango, indica Crosthwaite, hubo alrededor del 2005 o del 2006 unos cambios en las especificaciones del Plan de Ordenamiento Territorial en cuanto a licitación de apertura de estaciones se refiere; en el 2005 había 26 EDS, hoy, 50.

Eso sí, en el Decreto 1521 se ilustran los requisitos para abrir un establecimiento que expenda combustibles; entre ellos se destacan: Memoria Técnica con descripción del proyecto, Fotocopia de la matrícula del profesional que elabora los planos, copia autenticada del título de propiedad del lote y 2 copias de unos planos en los que se especifican, entre otras cosas, cruce de calles, instalación de tanques y surtidores.

En Pereira, de acuerdo a Juan Carlos Mejía, la resolución que autoriza la apertura de una estación la expide la alcaldía, después de tener unos papeles y algunos certificados como el de la Carder, la Empresa de Energía y Aguas & Aguas.

¿Se puede decir que existe rigor en cuanto a la exigencia del cumplimento de las normas? Arias Tabares asegura que “la gente está muy clara en el cumplimiento de la normatividad; el arquitecto cuestiona cuáles serán los criterios que se usan para permitir la apertura de una gasolinera, toda vez que varias se encuentran localizadas en sitios en donde la ubicación de una EDS no tiene mucha lógica.

Afirma Crosthwaite que existe temor para intervenir y Mejía sentencia que “lamentablemente hay muchas estaciones que se construyen antes de tener todos los permisos al día y como son inversiones tan grandes se termina de otorgar permiso…no hay rigurosidad para que eso (la normativa) se cumpla como debe ser”

¿Y los beneficiados?      

 Con base en todo lo anterior se podría decir que el boom de las estaciones de servicio en Pereira  es un reflejo-más allá de lo que concierne a la economía- de una tendencia algo arraigada dentro  de la idiosincrasia del colombiano en general, esta es, buscar siempre la forma de no cumplir  ciertos requisitos a la hora de conseguir algo, teniendo como fin el lucro, casi siempre tangible o  material, afectando en este caso, no solo a la solidez de un negocio sino también la movilidad de  una ciudad en la que cada día se ve más cemento.

En los corrillos callejeros se habla de favorecidos, lo único que falta son pruebas. Carlos  Crosthwaite dice con contundencia  de que hubo un elemento en común en ambos extremos- aperturismo y restricción en cuanto a apertura de EDS-que fue la corrupción. Juan Carlos Mejía  espeta que “algunas personas con poder político se beneficiaron en la época en que no había  congelación de estaciones”… ¿Y Quiénes son? El silencio y la incertidumbre reinan; quizá, algún  día, se conozca esto con nombres y apellidos, a lo mejor, en algún momento, se conoce del todo la otra cara de esta moneda.