El cartel del cobre ya es considerado como una de las redes delictivas del país más organizadas. En Colombia es considerado como el oro rojo.

 Por: Laura Moreno

lauram.b10@hotmail.es

“Llevo como 20 días sin teléfono. Estuve 12 días exacticos, lo colocaron y a los dos días ya no había teléfono porque se me robaron el cable. Es un problema porque no hay comunicaciones, no hay policía, no hay nada”, afirma Claudia Marcela Jaramillo, habitante del kilómetro 4 vía Armenia, uno de los sitios más azotados por el Cartel del Cobre.

La comercialización ilegal del cobre de los cables de energía, el teléfono, la televisión, los contadores, los transmisores de energía, soportes para postes de electricidad y las conexiones de gas. Son el alimento para estos grupos criminales y se ha constituido un negocio multimillonario, lucrándose del eslabón más rentable: la exportación del cobre.

El cobre robado es llevado a las principales chatarrerías de la ciudad, ubicadas entre las carreras 9 y 10 y la Avenida del Ferrocarril. En este momento el kilo  de cobre puede está costando entre 13.000 y 13.500 pesos en el mercado negro. Al ser fundido se valoriza, alcanzando el precio de 20000 pesos. Las chatarrerías son solo un eslabón de esta cadena, pues el cobre es vendido a compañías importantes exportadoras de chatarra, alcanzando el precio de 47.000 pesos por kilo.

Sandra es dueña hace 8 años de una de las chatarrerías de la ciudad, está ubicada en la calle 13 y abre de lunes a lunes, ella está consciente de semejante problemática. “No compramos chipa, porque es el cableado, prensa, pues es del Estado. Compramos cable delgadito, porque si llegan y me encuentran chipa acá me cierran el negocio. Lo sellan. El robo del cobre yo se que se lo echan mucho al indigente, pero el indigente no es, es la gente normal. El ‘loco’ se le roba a usted una silla, una banca, pero nunca se va arrancar un pedazo de cobre”

Comentó que hace unos días le cortaron el agua por falta de pago. Pero en verdad se le habían llevado era la llave de paso del contador, fueron los mismo  funcionarios de las empresas públicas, aseguró.  “Me tocó comprar la llave que vale veinti-pico. Y me la robó, supuestamente el legal”.

Coincide con ella Claudia Marcela, quien también aseguró que un conocido de ella, trabajador de la empresa de telecomunicaciones Une, tomaba el cableado que sobraba de las conexiones, lo quemaba y lo vendía. ¿Y de esto qué se puede pensar?

 En medio de la calle 16 con 10, el reino de los indigentes escondidos tras las inmensas estructuras del edificio Une, un funcionario de Redes de la misma empresa, al tocar el tema del Cartel del Cobre su reacción fue inmediata: “nos tienen cabreados, jodidos, jodidos. Ya hemos retirado redes definitivas en algunos sectores porque el mismo día de la re-conexión del soporte físico se los roban”. Al preguntarle sobre los rumores de que el cable era robado por los mismo funcionarios, dijo que sí, y que debido a esto, muchos ex compañeros suyos de trabajo, estaban vetados de todas las telefónicas del país.

El cobre es uno de los pocos materiales que no se degradan, tampoco pierden sus propiedades físicas y/o químicas durante el proceso del reciclaje, según International Copper Study Group. Por esta razón es reciclado un número de veces ilimitado, sin riesgo de perder alguna de sus propiedad, esto hace que desde la antigüedad hasta ahora sea uno de los materiales más reciclados.

Y no sólo el robo de cable aéreo se ha vuelto un problema. Con el fin de tratar de manejar y disminuir está problemática, las empresas públicas se idearon la manera de realizar un cableado subterráneo. Sin embargo, los ladrones han encontrado las rutas y la estrategia se ha vuelto vana. Y en febrero, por medio de un comunicado, se dio a saber que Telefónica reporta $200 millones de pérdida al mes.

Aguas y Aguas de Pereira tampoco se queda atrás. Orlando Osorio, contratista de Aguas y Aguas comentó que en enero fueron robados 254 contadores, y en febrero 150. Para dar una solución a esta problemática, la empresa da la facilidad al usuario para que adquiera un medidor de plástico, que cumple la misma función, es de igual calidad y más económico, pues tiene un costo de aproximadamente $75.000, mientras que el contador metálico cuesta $94.000, y la ventaja de estos nuevos contadores es que no se los roban.

También se han hecho campañas para que el usuario asegure su medidor con mezcla. Sin embargo, la empresa siente que su trabajo es en vano pues las autoridades poco ayudan afirmando con seguridad  y las pérdidas de agua ya se han vuelto incalculables: “yo puedo decir que nos dejaron solos, y la empresa no puede ir a denunciar porque el medidor no es de nosotros, el medidor es del usuario”.

 

Lo preocupante

El aumento del robo del cobre en las principales calles de la ciudad, también se ve reflejado en las exportaciones del mismo. Según un artículo publicado por Alejandra Rodríguez, Chile el principal país productor, exportador con más de un tercio del total, tiene vendida toda su producción desde el 2008 hasta el 2014, lo que significa que hay una gran demanda por parte de otros países debido, a la escasez del cobre en el mercado mundial.

Aunque Colombia no produce cobre, pues son pocas las minas presentes en el país, se ha constituido como uno de los principales exportadores, exportando en el 2007, según el DANE, 66.494 toneladas, de las cuales 367 provenían de Risaralda, hacia China y Japón. Lo paradójico es que el mismo Dane informa que el país solo produce 4.196 toneladas.

Las mismas empresas de agua y energía aseguran que semejantes cifras son causa del cartel del cobre y que con el pasar del tiempo, la problemática aumenta sin ver resultados positivos del supuesto control que la Policía le ha dado a la situación. “Y mientras existan ventas y compras no controladas, no se va poder hacer nada” dijo Edgar Naranjo, consultor experto en seguridad en la investigación realizada por Noticias Caracol.

Por su parte, funcionarios de la Alcaldía de Pereira han realizado varias reuniones con representantes de las empresas públicas y la policía para dar un fin a este asunto. Pero se han visto muchas complicaciones, pues, los infractores han sido capturados infraganti, pero después de estar en la Fiscalía vuelven a la libertad, conociéndose casos de personas que han sido capturadas más de dos veces.

El patrullero Gallego Vásquez, trabaja en una de las zonas de riesgo para el cartel del cobre de la ciudad: La Gramínea, por su parte hacen operativos desde las 11:00 pm hasta las 7:00 am diariamente, pues tienen pistas de dos o tres jóvenes que puedan ser, pues siempre roban en el mismo sector. La estación también ha sido afectada por el cartel del cobre, pues actualmente no tienen una línea fija de teléfono, pues la Telefónica se cansó de poner redes, la comunidad está alertada y tienen un móvil adonde pueden comunicarse pero en caso de no contar con minutos pueden llamar a las líneas de emergencia.

Los sitios de riesgo para el robo de contadores son desde la carrera 3 hasta la 12, el sector del centro ha sido muy  vulnerable, Barrio Cachipay, Barrio San Nicolás, Lago Uribe, Plaza de Bolívar, Alfonso López. Y con respecto al del robo del cable los sitios más afectados son la carrera 9, sobre todo la zona residencial, el viaducto, las calles 21, 22 y 23 y la zona rural en su mayoría.

Anteriormente el delito se consideraba perdonable, no era considerado algo grave, afirma el patrullero Suárez Medina, quien se encarga de hacer rondas en las horas de la madrugada en el centro, pero desde hace un tiempo se convirtió en algo ya de carácter judicial debido a los daños causados a la ciudad. “Se han hecho reuniones con la comunidad, para que ellos mismos si observan alguna anomalía denuncien”.

Además, ya han tomado medidas enérgicas, pues se decidió hace poco que se retiraran las chatarreras de la carrera 9 pues no manejan horarios comunes, pues se encontraban abiertas desde las 3:00 am o recibían reciclaje desde esa hora. Se realizó el respectivo seguimiento  y posteriormente se decidió hacer el cierre.

La Policía hace operativos diarios en aquellos establecimientos, decomisan el cobre que no tiene explicación de procedencia. Y todas las madrugadas, entre las 2:00 am y las 4:00 am, deambulan por la ciudad, controlando cualquier anomalía.

 

La solución

Orlando Osorio puede asegurar que el aumento del robo de cable de cobre se debe a que los recicladores regresaron al centro, pues en la época en la que los reubicaron por la 40 el delito se calmó mucho. Para él la solución está en ubicarlos nuevamente.

Edgar Naranjo, consultor experto en seguridad, propone prohibir las exportaciones de cobre por los puertos colombianos, pues si Colombia no tiene minas de cobre, no puede producir cobre y no lo afectaría en grandes cantidades, como se han visto afectadas las empresas públicas con las pérdidas millonarias.