Cuando salí de Cuba (I): no es una lista cualquiera

Con esta crónica empieza una serie compuesta por cuatro piezas que tratan la situación de los presos por rebelión en la cárcel de Bellavista, en Bello, Antioquia. La autora trabajó durante meses en repetidas visitas a los internos del patio destinado a los acusados o condenados por rebelión (delito político). La información se recolectó a lo largo de varios meses, pero se corresponden con la profundidad del tema y el largo periodo transcurrido entre las diferentes entrevistas y el posterior proceso escritural. Optamos por dejarlo intacto para respetar el estilo impuesto por la autora y la visión que desnuda el texto. Esa es su sustancia.

 

Cortesía diario ADN
Cortesía diario ADN

Por: Laura Sánchez Largo

Lista de compras

Papeleta de café: adentro 10.000- Afuera 4.000
Kilo de azúcar: adentro 25.000-Afuera 3.000
Libra de levadura: adentro 100.000- Afuera 5.000
Paquete de pan: adentro 3.000- Afuera 1.700

No es una lista de compras común. Ni siquiera es una de esas extravagantes listas donde para pagar se necesita un préstamo o una rebaja desesperada que ayuda a obtener los productos para sobrellevar los días. La anterior es una lista de compras que solo afortunados logran pagar; con afortunados me refiero a influyentes, poderosos y temidos personajes con muchísimo dinero. Esta lista es uno de los resultados de las dinámicas económicas propias de centros de reclusión caracterizados por violencia concentrada, limitaciones y una gran creatividad a flote, expresados frente a la complicidad y ceguera institucional.

Aquí usted vive con 200.000 pesos semanales, y eso que es poquito, dice Nilson,  quejándose mucho de algunas cosas, aunque no de la totalidad de la vida en Bellavista: todo muy costoso, todos muy invisibles.

Estamos en uno de los lugares más costosos del país, con sobrepoblación extrema, un espacio poderosamente signado por el control y orden, no precisamente impuestos por la ley ni la autoridad institucional.

Hablamos del Centro Penitenciario Bellavista, en el municipio de Bello (Antioquia), en el sector Machado, entre los barrios Las Vegas y La Camila. Bellavista, considerada una de las cárceles más grandes del país – sino es la más grande– con 55.358 metros cuadrados de extensión, con 6.637 presos y con capacidad para unos 2.424, lo que representa un hacinamiento del 174 por ciento. Un espacio compartido por todas las formas ilegales de vida: asesinos, delincuentes de las bacrim, extorsionistas, violadores, ladrones, narcotraficantes, paramilitares y muchos más. Entre todos estos tipos humanos se mueven representantes de la insurgencia armada, responsable de una de las muchas manifestaciones de violencia padecidas por el país a lo largo de la historia. Se trata de líderes o militantes guerrilleros recluidos allí, a la espera de que se resuelva su situación legal.

El rostro que hoy muestra Bellavista es el resultado del paso de las múltiples manifestaciones de poder irregular presentes en la sociedad colombiana. Sin embargo, no sería difícil comprobar, como dice Nilson, que como viven adentro, viven afuera, porque la estructura de Medellín es la estructura de Bellavista, y los que están afuera son los mismos que están adentro:

Nosotros somos zumo de la sociedad, dice Nilson. Bellavista fue construida para albergar 1.700 internos, los cuales serían personas que no tuvieran que cumplir penas mayores a cinco años, pero el índice de delincuencia y descomposición social forzó a albergar tanto a sindicados como a condenados, llegando a superar su límite de capacidad.

Nilson. 28 años. Moreno, cabello corto y cachetón, estudiante de Ciencias Políticas y Derecho de la Universidad de Antioquia, noveno semestre y con adelantos de tesis de grado sobre la violencia en las Comunas de Medellín. Lleva en Bellavista un año y deberá pagar un año más, según la astucia de su abogado. Es comandante en el pasillo Cuba por su formación política y académica, y está adentro por hacer una vuelta mal hecha –según afirma– y luego ser capturado por extorsión. Acompañaba a un amigo a cobrar dinero prestado “gota a gota”. La señora debía dos millones de pesos con mucho interés acumulado. Recibido el dinero los capturaron en un operativo antiextorsión.

Ella había informado a la policía el día y hora exactos de la entrega del dinero, aludiendo extorsión a la que fue sometida por parte de los dos hombres. Después el amigo de Nilson se declara culpable y está recluido en otro patio de Bellavista pagando la pena, mientras Nilson continúa su proceso como sindicado de extorsión.

Ahora integra la Mesa de Derechos Humanos junto con dos comandantes más del ELN en el pasillo Cuba. Vivir en el patio 2 es bueno, pero es muy caro con respecto a los 12 patios restantes que componen Bellavista. Tienen tanta tecnología como pueden, tanta tranquilidad como pueden y se agrupan en fuerzas, cada uno maneja sus normas; los combos por allí, los narcos por allá, guerrilleros aquí, los donnadies en el patio y los guardianes pendientes de todos sus movimientos. Tal como acontece con el mundo exterior, tanta comodidad y demostración de fuerza tienen su precio:

Televisor pantalla convencional 14’’: $1’000.000
Alquiler del televisor por semana: $25.000
Camarote: $12’000.000
Gaseosa 300 ml: $ 5.000
Aguardiente artesanal: $10.000
Hora en internet Black Berry: $3.000

 

Cortesía diario ADN
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Lugar denso

Cuando entras a Bellavista la actitud cambia, el aire es denso, todo es gris, puede llover pero se siente un bochorno, te sientes vigilado, tenso, te sientes un preso más sin número y olvidado. Una incontable fila de mujeres espera afuera la entrada al penal, mientras los guardianes pasan por sus lados recordando las horas de entrada de visita acompañados con perros que olfatean drogas. Las mujeres no se intimidan; en cambio charlan, bromean, recuerdan a sus parejas y su situación legal, hablan de la última pelea en el patio, de lo mal que estuvo el patio 1 y su reciente desaparición.

El 2 de noviembre de 2012, antes de mediodía, se inicia una riña entre algunos internos del patio 1, en el que hay cerca de 470 personas hacinadas. En los periódicos locales se registró el hecho con algunos heridos por arma blanca, pero luego se reportó también una balacera entre los presuntos integrantes de los combos Pachelly y El Mesa, donde hubo 23 reclusos heridos, cinco de ellos de gravedad fueron trasladados a centros médicos. Después, las requisas y tareas de control del Inpec se intensificaron y los presos del desaparecido patio 1 fueron llevados a otros patios si tenían suerte, o a otro penal.

Afuera de Bellavista es otra lista de mercado, muchos kioscos, vendedores de bolsas para llevar la comida, mujeres que rentan chanclas trasparentes a 2.000 pesos, guardan pertenencias a 1.000, almuerzos a 10.000 y aguacates a 2.000, recipientes para la comida a 2.000, condones a 2.000 y unidad de pañito húmedo en 200 (es importante gastar todas las monedas antes de ingresar al penal, porque su circulación está prohibida en el interior de los patios. De hecho, acarrea sanción de mínimo un mes).

Los condones que llevan escondidos se utilizarían en una relación sexual, pero son usados también para transportar droga y levadura que luego introducen por sus vaginas y desechan en los baños al interior del penal después de librar las requisas de ingreso.

Los baños públicos están repletos de condones en el suelo y en el ambiente alientan los gérmenes de enfermedades producto de humedades y de la falta de adecuadas baterías sanitarias para los presos, funcionarios y visitantes.

No solo son baterías sanitarias lo que le hace falta a Bellavista. Uno de los casos más problemáticos es de hacinamiento, pues el número de personas supera la capacidad de la infraestructura del penal.

En Bellavista hay 6.637 presos. Según el Comité de solidaridad por los presos políticos (ONG de derechos humanos que defiende legalmente a las personas retenidas por motivos políticos), a diario ingresan al centro penitenciario entre 15 a 20 nuevos sindicados, mientras que podrían salir cerca de 10 personas libres convirtiéndose en un incontenible hacinamiento.

En estas condiciones la convivencia es difícil y las formas de sobrellevar las horas cada vez más escasas, puesto que debido al alto número de presos acceder a un trabajo para la redención de la pena es muy complicado; se envía la solicitud para redimir, se tardan en responder -como es natural por la cantidad de presos ociosos- y cuando responden es negativo porque hay demasiada gente para tan pocas tareas.

Sin embargo, la vida tiene que continuar. Nilson me comparte un libro sobre Medellín y su desplazamiento forzado dentro de las comunas, dice que es de los mejores textos para comprender el conflicto interno de Bellavista; que la vida adentro es de acuerdos, como en la calle, que son costosos y llenos de muertes como en las comunas, que ellos intentan mantenerse tranquilos así implique acomodarse al suelo y a las circunstancias.

Ahora domina el patio alias “Sebastián” quien fue el máximo jefe de la Oficina de Envigado hasta el 2012. Fungió como uno de los sicarios más experimentados y de confianza de alias “Don Berna”, peleó entre 2009 y 2011 por el trono de la Oficina con alias “Valenciano” ocasionando cientos de muertos en las Comunas centro-oriental y nororiental de Medellín, fue capturado mediante la “Operación Esparta” por los delitos de concierto para delinquir agravado con fines de homicidio, desplazamiento forzado, extorsión y tráfico de estupefacientes. Actualmente se encuentra en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá), mientras continúa su proceso de extradición a Estados Unidos. Alias “Sebastián” maneja el microtráfico de droga en Bellavista, así como la venta de muchos productos en las chazas, hasta la venta de entradas de las visitas los domingos desde 20.000 pesos hasta 60.000 pesos por persona. Si afuera no eras nadie y adentro tampoco, tus entradas son vendidas por quienes sí necesitan y pueden pagar para entrar a toda tu familia de visita un domingo. Todos tienen un guión corregido e interpretado por quienes manejan el poder y mucho más si el dinero escasea y las oportunidades se reducen. Pero hay más: algunos privilegiados con capacidad de pago llegan a cancelar hasta 300.000 pesos mensuales por ingresar a sus familiares sin ningún tipo de control.

 

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Razones de lucha

Aquí somos como “La metamorfosis”, no podemos hacer la transformación completa, agrega Luciano después de hablar un rato sobre las limitaciones que tienen al estar en Bellavista siendo guerrilleros del ELN y no poder, porque poder significa sentirse muy expuestos. “¿Sabe qué?, nosotros somos una piedra en el zapato para todos. Nosotros denunciamos”, pero también dice Luciano entre dientes que todo depende de quién esté a cargo de la droga, porque ellos también danzan al son que les toquen. El pasillo Cuba de Bellavista está ocupado por alrededor de 80 personas, entre guerrilleros del ELN, docentes y campesinos. 80 personas que son personajes incómodos para el resto de grupos por mantenerse al margen del consumo y venta de drogas. Es ahí, patio 2, segundo piso, pasillo #4, donde comienza Cuba y donde termina el control de los combos de los otros pasillos. Sin embargo, los guerrilleros han perdido espacios dentro de la cárcel pero su participación en las Mesas de Derechos Humanos sigue tan vigente como su convicción en las razones de lucha.

¿Pero cómo entrar al patio adecuado con las condiciones mínimas? Según insistentes informes de la Defensoría del Pueblo, cuando ingresas a Bellavista tienen en cuenta las condiciones de salud del preso, las medidas de seguridad y la propuesta que pueda presentar el nuevo interno respecto a su lugar de reclusión. Es importante la opinión y decisión del preso pero también es utilizada para fortalecer los grupos que ejercen formas de gobierno alterno en cada uno de los pabellones. Y aun así, existen presos encargados en cada patio de revisar la condición jurídica y de definir los criterios para enviarlos a ciertos patios que se acomoden a sus delitos, y si tienen suerte los duros de cada pasillo darán aprobación, y se habrá librado un día más en Bellavista.

En Cuba todos son recomendados por algún Bloque de afuera. Si entras fue porque alguien te aseguró las condiciones mínimas dentro de Bellavista cuando decidió hablar con los guerrilleros de Cuba.

Pero recomendar no es suficiente. Allí no se reciben violadores puesto que a ellos se les castiga con pena de muerte en el campo, sería un absurdo tenerlos con nosotros, dice Luciano, moviendo su cabeza en señal de negación. Tampoco se reciben estafadores ni extorsionistas ni paracos. “Es un espacio para amigos de la guerrilla”. Pero eso sí, se reciben presos sociales, que son personas sin vinculación con una organización guerrillera y sus delitos son menores, muchos de ellos cometen por primera vez, como los 20 campesinos de Dabeiba y Anorí (Antioquia) sindicados de ser auxiliadores de la guerrilla.

IMAGEN 1 LAUPara los detenidos por el delito de rebelión en el patio Cuba la educación política e ideológica no solo es parte de la reafirmación de su identidad, sino una manera de mantener vivo el contacto con el exterior.

Una de las personas destacadas en ese campo es Alirio. Él parece un abuelo, de esos que dan ganas de abrazarlo, de esos que no dicen mucho y solo sonríen, de esos de los que no se sabe nada. Oriundo de Cúcuta y con seis años en la guerrilla del ELN, fue capturado hace tres años en Medellín durante el cumplimiento de una tarea asignada por el ELN. También integra la mesa de Derechos Humanos del Patio 2.

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¿Presos políticos?

Si bien, tanto los detenidos como sus abogados y los voceros de organismos no gubernamentales los asumen y conciben como presos políticos, para el Estado colombiano ese concepto no es válido, puesto que está regido por un orden democrático y en este modelo todo ciudadano tiene derecho a la participación política pacífica y organizada. En esa medida tampoco existe el delito de opinión.

Por eso, para comprender el sentido y los alcances del delito de rebelión es necesario ceñirse a la letra. En el artículo 125 del código penal, modificado por el Decreto 2266 de 1991, artículo 80, se lee que incurren en el delito de rebelión: “Los que mediante empleo de las armas  pretendan derrocar al Gobierno Nacional, o suprimir o modificar el régimen constitucional o legal vigente, incurrirán en prisión de cinco (5) a nueve (9) años y en multa de cien (100) a doscientos salarios mínimos mensuales”. Ese fue el caso inicial de Damián, aunque a lo largo del proceso terminó siendo condenado por delitos como desaparición forzada y terrorismo.

Los martes y miércoles son días destinados al estudio de temas de coyuntura nacional e internacional, apoyados en artículos y noticias de importantes medios, además de los textos del ELN que soportan, reafirman y continúan con su lucha desde adentro. Todas las jornadas de estudio son lideradas por Alirio, de vocación docente, pero que paradójicamente habla poco en las entrevistas.

Pertenecer al pasillo de los guerrilleros implica saber leer, por lo cual todos los días es obligación la asistencia de presos analfabetas a las clases dictadas por Alirio sobre lectura. Leer es una buena forma de liberarse de todos los demonios, en especial si la instancia es la cárcel. Pero esto no es suficiente.

El guerrillero no puede andar con una camándula y una cruz, debe estar bien armado, asegura Alirio en su respuesta sobre que estudiar y arreglar el país dentro de la cárcel no basta, que es necesario estar listos por si algo sucede.

Debe ser por eso que el negocio de fabricación y comercialización de armas forma parte de las dinámicas habituales de una cárcel como Bellavista. De hecho, la fabricación de armas artesanales es muy popular; desde los barrotes muy afilados hasta la mortal punta de un cepillo de dientes en el bolsillo trasero de uno de los reclusos. También el ingreso de armas de fuego se torna igual de corriente para defender cada uno de los gobiernos alternos que coexisten dentro de Bellavista. Dicen que se puede comprar afuera en algún mercado negro, luego pedir que se deje en uno de los kioscos de comida afuera del penal mientras se espera que un guardián del Inpec asegure su costosísimo ingreso hasta alguno de los pasillos, o también pagarle a alguna mujer con capacidad de forzar su cuerpo al máximo, que logre entrar armas, celulares, dinero, droga y demás.