“Tu bandera condensa en colores, heroísmo, carbón  y café y el oro que está en tus rincones, permitiendo en tu suelo crecer”

 III ESTROFA HIMNO QUINCHIA

Localizado al nororiente de Risaralda, exactamente a 105km de la ciudad de Pereira hay un pequeño rincón; uno de aquellos  de esperanza y olvido. Un rincón de largas faldas y casas viejas, de gente amable y trabajadora. Un rincón de casas abandonadas por el paso de la violencia, que aun  en sus muros guarda  el recuerdo de las Farc, paramilitares y todas aquellos que sin reparo alguno hicieron parte de múltiples masacres y desplazamientos, dejando huellas imborrables en las vidas de aquellos  habitantes, que más de una noche con temor y en silencio salieron de sus tierras dejándolo todo, huyéndole a la violencia y rindiéndose a ser olvidados por un gobierno sin memoria.

Este pequeño, pero dorado rincón de Risaralda se llama Quinchia, un municipio de 31.991 habitantes, custodiado por Rio sucio, Belén de Umbría, Anserma, Filadelfia y Guatica. Municipios que desde sus montañas vigilan lo que ocurre en este  rincón dorado de Risaralda.

Para llegar hasta este lugar privilegiado por la naturaleza solo se necesita dejar el miedo, tres horas de viaje desde Pereira, muchas curvas, pocos pesos y rendirse al placer que se siente conocer las montañas de Colombia. No se necesita un permiso ni nada parecido para pisar territorio dorado, no se necesita nada más para sumergirse en la aventura y en la cruda realidad de las minas de oro; las cuales se encuentran a las afueras de Quincha, exactamente a 80 minutos de viaje en moto, por carreteras que parecen pistas de moto cross; esto se vuelve parte de la aventura, será por esta misma razón que aun nadie las recuerda, ningún gobierno de turno se ha tomado la molestia de mejorar las vías por las que viaja el oro, carbón, arcilla y demás riquezas. Riquezas en medio de la pobreza y el olvido.

El mineral en las manos obtenido por la destruccion de la naturaleza

“Palabras sobran, promesas sobra, y mire usted, cumplimiento nada, la alcaldía no se ha preocupado nunca por esto, las carreteras entre mas malas como que mejor, va uno y se accidenta y quien le responde”  Con indignación y sosteniendo fuerte su moto para no caerse, dice Juan Carlos López, un mototaxista de piel morena y ojos un poco achinados, uno de los tantos  que ha visto  la muerte en las empinadas y rocosas carreteras que comunican a Quinchia con las minas de oro.

Cada roca se vuelve un reto, desde arriba se ve un paisaje maravilloso, cada kilometro   avanzado es uno más cerca del oro. Varias veredas se ven de paso, en ellas niños corriendo, juagando con gallinas y marranos, y quien lo creyera, su ropa no es la mejor y las casas no son la mansiones que se creería cuando están construidas sobre suelo de oro.

“El interés particular del gobierno siempre va a estar por encima de lo social y su comunidad, es un interés económico, nosotras para abajo y ellos para arriba, las multinacionales tiene todo el privilegio, ellos entran los dólares a Quinchia” afirma Roberto Lema Castro presidente asociación minera la soledad y defensor de la asamblea departamental minera, quien conoce la minería desde hace mas de 15 años y ha vivido los problemas e injusticias que tienen los pequeños mineros.

La moto sigue saltando, y Juan Carlos sigue hablando sobre su experiencia como minero, los riesgos y beneficios que este trabajo conlleva.

La minería de Quinchia es artesanal. La mayoría son pequeños mineros aproximadamente entre 800 y 1000 personas, llámese aluvión filón y barequeo. La minería filón es la que se hace sobre una roca, el aluvión se hace en terreno destapado y el barequeo en los ríos y quebradas. Estas personas, en su gran mayoría son trabajadores independientes y muy pocos cuentan con un seguro de vida o de salud, trabajan a la suerte, hoy no tal vez mañana si se les venga la montaña encima “Hoy tal vez no mañana si saco mas oro” expresión con la que finaliza más de uno su jornada de trabajo como Jorge Espinoza, quien se encarga de moler en la mina la Soledad y de excavar en su propia tierra esperando amanecer algún día con suerte y encontrar en su terreno una mina de oro y salir de la pobreza de un suelo dorado.

Ya han pasado un poco más de 80 minutos, los pies casi ni se sienten, la moto se detiene, pero no se ve nada. “Ahora hay que caminar, esta es la mina de Miraflores, hágale ahí pa´ bajo”. Dice Juan Carlos.

Con palo en mano y al estilo desafío se empieza a descender, de fondo el sonido de un rio y las hojas de los arboles que se balancean con el viento, desde el camino ya empiezan a resurgir historias.

Olver Guapacha Clavijo vive en la vereda Juan Tapao con su esposa y sus 5 hijos. Inicialmente trabajaba agricultura pero ahora a sus 34 años es minero, tomó la decisión de ser  minero ya que pasaba por un problema económico muy duro, “me pagaban 60 mil pesos semanalmente y no me alcanzaba para mantener a mi familia es imposible vivir, lo hice por mis hijos”.

La vida de un minero en las entrañas de la tierra aparte del barro es la ilusión de sacar oro, su única compañía es un martillo, un cincel  y la ilusión siempre presente de encontrar buenas cantidades de oro.

Al llegar al socavón, se esperaría encontrar la gran empresa, una locación gigante y maquinaria de punta; pero la realidad es otra “Vivimos en pobreza gracias al estado, no hay ayudas para nosotros, los pequeños mineros,  cuando solicitamos un permiso y un titulo minero para explotar, nos toca  esperan 5 años o más, mientras que  las multinacionales llegan con sus permisos y títulos de un día para otro ¿esto cómo se llama?” dice Roberto Lema.

¿Cómo se llama esto?, aun no está claro, ni la Alcaldía de Quinchia tiene conocimiento de los trámites de las multinacionales, no hay papeles, no hay registros;  “Me vas a preguntar  cosas de las minas de las cuales yo tengo desconocimiento, sobre las multinacionales como la Anglogold Ashanti, solo sé que ellos venían a pasar algunos informes, pero no tienen permisos ni nada con la Alcaldía”  dice algo confundida y sin saber mucho de lo que habla Viviana Uribe directora de UMATA, oficina encargada sobre la agricultura y minas en el municipio.

MULTINACIONALES EN BUSCA DEL TESORO PERDIDO

Hace cuatro años la multinacional Anglogold Ashanti llego desde Sudáfrica y piso el suelo de Quinchia, con las mejores intenciones, progreso, ingresos, empleo, negocios; Con esta llegada se genera buen empleo, mas personas que excaven y hagan sus exploraciones, todo es un alboroto económico, pero cuando parte a su tierra natal, solo quedan los escombros, las huellas de retroexcavadoras y el terreno maltratado. Respecto a esto el presidente de la asociación minera La Soledad dice “El dinero que llega por parte de las multinacionales es para el estado y otra para los oportunistas que negociaron con ellos”

 “Revuelcan nuestra tierra y la dejan sin poderla trabajar” con tristeza expresa el minero Olver Guapacha.

Las minas en su interior. Se siente la presión de la tierras encima de los mineros

Cuando hay presencia de multinacionales, los habitantes se preocupan y empieza la batalla campal con el gobierno, se oponen a que extranjeros exploten lo que es de ellos a cambio de pocos beneficios, por esta razón cuando se sintieron los pasos agigantados de extranjeros hace cuatro años los mineros solicitaron al estado  hacer una reserva de sus tierras, el 21 de febrero del 2006, de 5027 hectáreas pedidas les declararon 585 hectáreas como zona de reserva, este proceso se llevo a cabo con pronunciamientos de campesinos, mineros e indígenas.

“Así nos cueste la vida nos hacemos respetar” dice Martin Siagama Presidente Consejo regional indígena de Pereira.  Las minas en Quinchia han sido ancestrales es aquí, en estas tierras, donde han vivido las comunidades indígenas hace muchos años, explotándolas artesanalmente por sus propios medios y protegiendo cada rincón de su madre tierra. La posición firme de los indígenas es no ceder.  “Es  riqueza nuestra, la multinacional Anglogold Ashanti negocio nuestras tierras sin avisarnos, para ser exploradas, no queremos que las multinacionales nos dejen en ruinas sin recursos, sin medio ambiente y desolados.” Concluye Siagama.

Al ver cómo iban a ser violados sus derechos las comunidades indígenas hicieron la denuncia para que salieran de exploración de su territorio, todavía se sigue la pelea ya que la tierra es sagrada para sus comunidades y no están dispuestos a permitir que otras personas toquen sus mina “nosotros vivimos de la madre naturaleza la tierra nos da todo, no autorizaremos que exploten nuestras minas que nos irrespeten como comunidad indígena nosotros hemos hecho mucha resistencia pero el estado viola nuestros derechos igual nos tratan de doblegar”. Concluye Martin Siagama

Implementos con los que trabajan los mineros en el municipio de Quinchia, sacandole el jugo por las presion de sus jefes

A esto, La Carder: “Si bien hay una población que tiene ascendencia indígena y tienen carnet indígena no están establecidos como resguardos no tiene porque existir conflicto con ellos al no tener tierras indígenas en Quinchia, al menos en el sector minero” dice el geólogo Gabriel Gonzales.

Según esto los indígenas de Quinchia ante el ministerio del interior no están establecidos como resguardo, por esta razón  las multinacionales no tienen porque preguntarles ni pedir permiso para explorar en sus tierras, las tierras indígenas que por muchos años han protegido y creen propia.

Al preguntar al geólogo de la Carder por la multinacional Anglogold Ashanti  afirma que todo fue muy legal y transparente, que no hubo conflicto de ningún tipo, ayudaron mucho a la comunidad y hace 6 meses salieron del país. Un funcionario más del estado sin memoria, sin ganas de recordar ni traer a colación los conflictos mencionados antes.

 “En este momento no hay personas de la multinacional, ellos se fueron, que no encontraron nada, es que ellos buscan oro en cantidades y supuestamente aquí no hay” afirma Gregorio Bueno, representante legal de la mina de Miraflores.

La multinacional se marcho, con algunas muestras y proyectos. También las carreteras quedaron igual y los mineros siguen en las mismas condiciones.

El tesoro perdido que buscaban, no se encontraba en Quinchia

DATO CURIOSO

En este momento hay 100 jóvenes estudiando joyería en el Sena, el gobierno está apoyando a los jóvenes para que sigan haciendo el trabajo de la minería en su municipio. Se envió un proyecto a Bogotá para empezar a hacer joyas y crear microempresa con los pequeños mineros. Quinchia está a la espera de que algún funcionario del gobierno en Bogotá quiera descubrir de que se trata el proyecto.

Por: Andrea Ruiz Manrique – Andreitamanrique_@hotmail.com