El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), sede Risaralda, recibió 1915 denuncias durante 2016, en ellas se informaba sobre diferentes situaciones anómalas que involucraban menores. Los abusos sexuales y el maltrato por negligencia, los delitos más numerosos.

 

Por: María de los Ángeles Agudelo Vallejo

El maltrato se relaciona con los abusos y la falta de atención que afecta a los menores de 18 años. Ya sea de carácter físico o psicológico, abuso sexual, desnutrición, negligencia, abandono y explotación comercial, o de otro tipo que puedan causar daño a la salud, al desarrollo o dignidad del niño, su integridad y que pone en peligro su supervivencia.

Según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en su sede Risaralda, durante 2016 se recibieron 1.915 denuncias, equivalente al número de niñas nacidas en un año. ¿El principal motivo? El abuso sexual o violencia sexual contra los niños, registrando 424 peticiones referente a este delito, en segundo lugar aparecen 348 peticiones por negligencia. Entre muchos de los casos que se presentan con frecuencia también se encuentra el consumo de sustancias psicoactivas, problemas de comportamiento, niños en situaciones de vida en calle. La lista de las denuncias que se presentan a diario es larga, como lo muestra el siguiente cuadro.

Cuando un niño es víctima de abuso sexual, se debe abordar de manera adecuada su situación para no generar más daño en ellos. Según Carolina Jaramillo Toro, médica psiquiatra de la sede de Medicina Legal en Pereira, el protocolo que se debe seguir es: “primero se debe hacer cargo un personal entrenado desde la parte de psicología y se debe realizar una sola entrevista, para no someter a los niños a varias entrevistas, porque ocurre un fenómeno que se llama la re victimización, que si un niño va y lo cuenta una vez y luego se lo cuenta a la autoridad, al médico de salud, al psicólogo de bienestar, al psicólogo de medicina legal, primero es un relato que se desvirtúa, y segundo hay muchas factores externos alrededor del niño que pueden afectar”.

 

Violencia cotidiana

Las denuncias que se presentan en el ICBF, en especial son de niños con un rango de edad de 7 a 12 años, seguidas por los de 0 a 6 años. Por ello es difícil saber si un pequeño de esta edad logra identificar o asimilar que ha sido abusado, o que la madre lo golpea constantemente con un palo, con un cable o con lo primero que logre agarrar. Es difícil que un menor a esta edad se dé cuenta de que es una víctima más de maltrato físico.

De cada seis delitos sexuales, cuatro han sido cometidos por familiares o conocidos, y es cada vez más dificultoso que un niño en proceso de formación logre dimensionar por ejemplo que el padrastro lo tocó, sin estigmatizar que todos los padrastros abusen de los niños; pero es difícil, porque el menor ve que esa persona que llegó está  ayudando a la mamá después de que ha sufrido y luego nuevamente lo toque, pero esa persona es la que da comida pero también le da amor y le da colegio, pero lo sigue tocando, aunque él quiera decir algo, es probable que la madre no le crea y lo ignore, o que el niño no logre comunicar la gravedad de este hecho porque no entiende.

Todo lo que tienen que sufrir estos pequeños es real. Puede ser un vecino, amigo, conocido el que maltrata a sus hijos, incluso por actos como dejarlos aguantar hambre, solos, golpeados, amenazados.

José Nelson Valencia es un muchacho que vive en la verada Travesías, del municipio de Guática, lleva marcado su cuerpo y su alma por grandes heridas que ha ido acumulando durante su vida, a causa del maltrato de su padre, Ulises Valencia.

José tiene 24 años, trabaja desde los 5 años. Recuerda cuando se iba con su papá a recoger café y este le pegaba con ramales cuando no soportaba la sed y a escondidas se tomaba la aguapanela de su papá. Le pegaba también cuando recibía una queja por su comportamiento en el colegio, sobre todo recuerda cuando tenía 11 años y éste lo golpeó hasta dejarlo inconsciente por haber llegado del colegio con la camisa ensangrentada, señas de que había tenido una pelea, pero su padre no preguntó ni le importó qué había pasado, apenas lo vio empezó a pegarle levantándolo del cuello para ponerlo a su altura.

Debido a las peleas su papá no lo dejó volver al colegio, creció siendo un niño sin educación, un pequeño al borde de la muerte. En una ocasión su progenitor le lanzó un machete, pero este logró esquivarlo salvando su vida, aunque con lesiones causadas por este objeto, que le dejó grandes heridas en su espalda y unas cicatrices para el resto de su vida.

José Nelson cuenta que el mismo maltrato que él ha tenido que sufrir, lo han tenido que vivir también sus 9 hermanos menores, pero sus 4 hermanas son las que más han tenido que sufrir con Ulises, su padre. Las cuatro niñas son hijas y “esposas” de su propio padre. Es decir, éste mantiene relaciones sexuales con ellas. Una de las hermanas logró escaparse de su casa y denunciarlo; las autoridades la acogieron y la trasladaron hasta Pereira para dejarla en manos del ICBF.

El proceso de captura no ha podido avanzar debido a que la niña, que ahora tiene 17 años, sufre de problemas mentales, tal vez ocasionados por los traumas que ha tenido que atravesar a tan corta edad. Cada vez que las autoridades pertinentes hablan con ella para obtener el testimonio, esta narra algo distinto.

 

Denunciar es un deber

Las denuncias se pueden hacer a través de cualquier canal de comunicación, por medio de la línea 018000 que maneja el ICBF o hay una línea 141 reciente del ICBF habilitada las 24 horas del día, también a través de la página web, de manera presencial o llamada telefónica directamente al PBX que maneja esta institución. De manera que no hay ninguna excusa para no presentarlas, pues todas son atendidas.

“Como autoridad competente cuando se conoce el caso damos aplicación al artículo 52 de la Ley de infancia y adolescencia, se verifican los derechos; que el niño esté estudiando, que tenga acceso a salud, que esté bajo el cuidado de personas responsables, que tenga un buen estado psicológico, carné de vacunas, y de acuerdo a eso se forma un convencimiento del caso, no solo el defensor actúa sino que la defensoría de familia tiene un equipo técnico, conformado por trabajo social, psicólogo, nutricionista, y ellos emiten un concepto y teniendo en cuenta esto se abre un proceso y se toman las medidas necesarias”, explica Juan David Parra, defensor de familia del ICBF.

Hay situaciones aberrantes de maltrato físico severo, con secuelas, porque el maltrato físico va desde una palmada, hasta algo extremo como el abuso sexual. En estas situaciones el ICBF interviene y los padres pueden perder la patria potestad. Primero se debe identificar si hay red familiar y brindarle la custodia a otra familia o en caso tal de que no tenga, se inicia el proceso de adopción, dice Parra.

Según la psiquiatra Carolina Jaramillo, aproximadamente el 70 por ciento de los casos que llegan a Medicina legal son por delito sexual, teniendo en cuenta que se atienden dos pacientes al día, por la complejidad que requiere.Delito sexual implica todo, no solamente el acceso carnal, sino todo lo que tenga que ver con acto sexual que el niño no quiera.

Pero, ¿dónde está el trabajo para prevenir o hacer un acompañamiento a la comunidad? La tasa de violencia contra los niños continúa igual año tras año, incluso aumenta. ¿Qué hacen las autoridades competentes que deben intervenir con estos casos?

El defensor de familia afirma que “la problemática social va asociada a varios fenómenos, desde el contexto demográfico de la ciudad de Pereira, hay mucha población flotante, constantemente se reciben casos de varias partes, como por ejemplo del Chocó, del Valle del Cauca o se reciben desplazados de varias partes del país, entonces ese fenómeno hace que la problemática social, entre las situaciones de la violencia hacia los niños y la vulneración de sus derechos, se incremente”.

Otra lectura es que la gente ha aprendido a denunciar más, ya no se queda callada, se han hecho grandes campañas para que las personas denuncien. Constantemente hay campañas, dando a entender y sensibilizando a las personas para que se atrevan a denunciar, para que se den cuenta cómo afecta esas situaciones en el desarrollo de los niños; un maltrato físico, un abuso sexual son marcas que quedan para siempre”.

La mayor prioridad son los niños y niñas, por ello se creó el proyecto “Recrea y crea ciudad”, con el propósito de mejorar el desarrollo de la primera infancia, desde lo motriz, lo cognitivo y lo afectivo; todo inmerso en los estímulos para la adaptación social y el conocimiento de sí mismo. El programa Recrea y crea ciudad realiza juegos intercolegiados Supérate y cuenta con comunidades activas y saludables, centros de actividad física para la población vulnerable.

La sociedad no tiene que ver más casos para darse cuenta de que su obligación es velar por los derechos de los niños y niñas, que no les sean vulnerados, para que tengan un buen desarrollo y se les respete la dignidad, pues ningún niño tiene por qué llevar marcas en su cuerpo y en su alma, a causa del maltrato. Hay marcas que jamás se borran.