En el 2015, la Secretaría de Planeación del Distrito de Santa Marta comprobó que Thierry Desgans había modificado de manera irregular 300 metros cuadrados de una edificación considerada Patrimonio Arquitectónico de la Nación; hoy, dos años después, nada ha pasado.

Detrás de esta construcción hay una serie de irregularidades que no dejan muy bien parado a Thierry Desgans, Cónsul Honorario de Francia en Santa Marta, quien durante años ha gozado de la simpatía de los medios de comunicación y de ciertos círculos sociales gracias a sus acciones benéficas, encaminadas a la recuperación de los espacios en donde tiene intereses…

Por: Camila Linero Illidge y José Pacheco Martínez

Las obras de adecuación y modificación del inmueble donde hoy funciona el Hotel Boutique Casa Salamandra, en pleno Centro Histórico de la ciudad de Santa Marta (calle 11 con carrera 1), fueron ejecutadas sin tener el acto administrativo que las autorizara, desatendiendo la orden de sellamiento y paralización de trabajos proferida por la Secretaría de Planeación Distrital, como consta en acta levantada por la oficina de Prospectiva Urbana el día 20 de noviembre de 2015.

Según el documento oficial, la obra fue suspendida de forma inmediata y temporal teniendo en cuenta el incumplimiento de las normas en materia de licenciamiento contempladas en la Ley 810 de 2003, en el Decreto 1469 de 2010 y en el Plan de Ordenamiento Territorial de 2005.

Detrás de esta construcción hay una serie de irregularidades que no dejan muy bien parado a Thierry Desgans, Cónsul Honorario de Francia en Santa Marta, quien durante años ha gozado de la simpatía de los medios de comunicación y de ciertos círculos sociales gracias a sus acciones benéficas, encaminadas a la recuperación de los espacios en donde tiene intereses: negocios que generan enormes ingresos como es el caso de los hoteles boutique, muy en boga en la ciudad, y los restaurantes gourmet.

“En la primera visita que realizamos al sector, pudimos comprobar que el señor Thierry estaba violando las normas de construcción, porque no tenía visible ni la valla de Solicitud de Licencia, ni la de Licencia expedida, razón por la cual le dejamos una boleta de citación para que presentara los documentos que dijo tener en ese momento”, explicó Jorge Bautista, funcionario de la Secretaría de Planeación.

Thierry Desgans desobedeció la orden de sellamiento interpuesta por el ente de control urbano y dio, cual Curador Urbano en ejercicio de sus funciones, vía libre a su proyecto. Hoy en día, se aprecia cómo las obras que de tajo rechazó el Ministerio de Cultura fueron adelantadas sin ningún reparo y a espaldas de Planeación. “Creímos en la buena fe de esta persona. Fuimos asaltados en nuestra inocencia y engañados por el señor Desgans”, advirtió Marta Góngora, jefe de la oficina de Prospectiva Urbana.

 

 Cronología de una infracción

La edificación en mención, Patrimonio Arquitectónico, fue adquirida por el diplomático en un remate protocolizado en la Notaría Tercera en el año 2009 por un valor cercano a los 70 millones de pesos. Interesado en el desarrollo del sector del que se ha ido adueñando poco a poco y, adentrándose en el negocio de la venta y recuperación de mansiones patrimonios históricos como lo reseña la revista Jet Set, Desgans radicó una solicitud en la Curaduría Número Uno el día 24 de abril del 2015, en la cual pide permiso para modificar y ampliar el primero y el segundo piso de la longeva casa. 

En el mes de junio del mismo año, pese a no habérsele otorgado el acto administrativo que le daría vía libre a sus solicitudes, en el lugar ya se habían iniciado los trabajos de construcción, que se hicieron visibles tras la caída de un muro sobre una tienda vecina, la cual funciona hoy como parqueadero y bodega, según lo manifestado por moradores del sector.

La Curaduría Número Uno es enfática en afirmar que hasta el momento del inicio y terminación de las obras en el Hotel Boutique Casa Salamandra, no se ha expedido la licencia porque los diseños estructurales presentados por el ciudadano francés, que inicialmente fueron aprobados por la oficina de Patrimonio Distrital, no cumplían con las normativas ni los criterios de intervención aplicables a construcciones  con características arquitectónicas representativas conservadas, tal y como se especifica en la respuesta que dio la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura a la excuradora Dennis Valverde Sánchez, en su momento titular de la oficina.

En oficio fechado el 29 de diciembre de 2015, el Ministerio de Cultura expresa respecto a la intervención que solicitase Desgans que: “el índice de ocupación planteado supera lo permitido. Se plantea un índice del 100%. La norma permite una ocupación del 70%”, del mismo modo, advierte que la altura de seis pisos que visiona el proyecto, es una propuesta que altera de manera directa la morfología y tipología del inmueble y la zona en general, teniendo en cuenta que las edificaciones que allí se encuentran conservadas, son de una altura máxima de dos pisos.

En el documento de tres páginas firmado por Alberto Escovar Wilson-White, Director de Patrimonio, se hace un recuento del proceso, desde la primera solicitud de revisión a la ficha normativa de la casa en mención, la cual llegó al Ministerio a finales de octubre del 2015, fecha para la cual Thierry Desgans ya había adelantado más del 70% de la construcción sin autorización ni de la Curaduría Urbana Número Uno ni del Ministerio de Cultura.

También se lee en el documento que, luego de que la Dirección de Patrimonio, hiciera la primera inspección a los planos y solicitudes presentadas por la Curaduría Urbana Número Uno a nombre del Cónsul, se consideró necesario y pertinente, en aras de hacer efectivas las leyes establecidas para la conservación de edificaciones tipo dos con características arquitectónicas conservadas, efectuar algunas observaciones a la norma planteada en la misma, con el propósito de que las solicitudes se ajustaran a la normatividad vigente.

Así, las recomendaciones para la ejecución de las modificaciones fueron remitidas mediante oficio adjunto con número de consecutivo MC-023497-EE-2015, del 29 de diciembre, a la Curaduría Urbana Número Uno de Santa Marta. Para ese entonces, la Secretaría de Planeación había suspendido las obras en la edificación, como consta en el Auto Preventivo fechado el día 20 de noviembre y en cual se cita a descargos a Desgans, quien no se hizo presente en las oficinas de Control Urbano ni atendió la orden de suspensión, violando las leyes urbanísticas y de protección patrimonial.   

Advierte también, que el 4 de febrero de 2016: “la Curaduría Urbana Primera de Santa Marta remitió nuevamente la ficha para su evaluación por parte de esta Dirección, la cual fue radicada en este Ministerio mediante el consecutivo MC01556E2016. A la fecha, nos encontramos verificando que las observaciones efectuadas hayan sido atendidas y la ficha normativa se haya modificado conforme con lo solicitado”.

¿Inmunidad diplomática para violar leyes?

La construcción del Hotel Boutique Casa Salamandra, parte definitivamente de un hecho irregular que, a pesar de haber sido documentado por la Oficina de Planeación, misteriosamente pasó desapercibida y sin el control de visitas frecuentes que ordena la legislación, lo que permitió a Thierry Desgans terminar no solo esa obra en particular, sino también, al parecer, adelantar trabajos en otros lotes en la zona que regenta con evidente poder.

“Así las cosas, es de alarmarse la omisión para con Thierry Desgans, que de concretarse como ordena la norma, puede ser la sanción ejemplar a quienes por tener dinero abusan y pasan por encima de las instituciones y los funcionarios. Esta actitud repetitiva en el Cónsul Honorario es incomprensible desde todo punto de vista, puesto que quien la comete es una persona conocedora de las leyes y que representa al país francés, donde se ufanan de que nació la libertad y se desarrolló la democracia moderna”, explica el abogado Guillermo Linero Montes.

La situación del Hotel Casa Salamandra descrita hasta aquí referencia la construcción y modificación ilegal de la edificación sin Licencia y con el agravante de que en la solicitud de esta, que reposa en el expediente de la Curaduría Urbana Número Uno, refiere el uso del suelo en la modalidad de vivienda y no comercio y/o servicios como correspondería a un hotel, son situaciones que ponen de manifiesto la intención de evadir las normas y el pago de impuestos, y que se ratifican con el repentino desmonte de  la placa que en la entrada anunciaba su nombre.

La no correspondencia en el uso del suelo del inmueble, implica además de la sanción económica, un engaño a las oficinas de impuestos y tributos nacionales y distritales, así como también a las empresas de servicios públicos, quienes tasan los costos de sus servicios a partir de elementos como el uso que se le da a las edificaciones.

“Estas actuaciones suponen la incidencia en un delito punible, en este caso, fraude, porque se hacen solicitudes fraudulentas para evadir los impuestos tanto en materia de catastro y valorización, como de industria y comercio. Es alarmante la situación puesto que quien está infringiendo las normas, engañando al Estado y a los privados, es una persona con investidura diplomática”, aseguró Guillermo Linero

No obstante a que las Leyes de Urbanismo ordenan, además de una multa que puede llegar a los 500 salarios mínimos mensuales legales por metro construido, la suspensión de los servicios públicos y la demolición de la estructura modificada sin autorización, después de 600 días aún no se conoce sanción pero sí continúa el servicio en el Hotel Boutique Casa Salamandra

Thierry Desgans, quien posee seis edificaciones en el Centro Histórico según documento de la Superintendencia de Notariado y Registro, ha realizado modificaciones sin permiso destruyendo Patrimonio Arquitectónico y Cultural con la anuencia no solo de los miembros de la Academia de Historia que autorizan las modificaciones, aun cuando están contra los Planes de Protección, y también  de arquitectos conocedores, estudiosos del tema que no cuestionan ni impiden tales intervenciones, además de la sociedad civil y los funcionarios que, está visto, poco o nada les interesa conservar el valor histórico de la ciudad.