Hay tres diferentes tipos de senadores consuetudinarios: los aristócratas, los profesionales del voto y los bandidos. Un retrato original y una lectura obligatoria para quien quiera entender la política Por: en Colombia.

Por: Juan David Velasco* – Hernán Pedraza** / Razón Pública

¿Una democracia oligárquica?

  • Diez de los senadores elegidos el domingo pasado tienen vínculos familiares con antiguos presidentes, ministros, contralores o procuradores (ver cuadro 2).
  • Cinco familias han ocupado de manera consecutiva una curul en el Senado desde 1986: los Name y Gerlein en Atlántico, los García en Sucre y Bolívar, los Guerra en Sucre y los López en Córdoba.
  • Veintisiete senadores heredaron los votos o hicieron su carrera política como “ahijados” de antiguos caciques regionales (ver cuadro 3).

Sí se suman los senadores que se han reelegido en cuatro períodos consecutivos con los senadores que heredan los votos de un cacique electoral o un notable, tenemos que 4 de cada 10 curules al Senado han circulado en los mismos grupos políticos durante las dos últimas décadas de vida republicana.


El senador conservador Roberto Gerlein.
Foto: Congreso de la República

¿Notables, caciques o emergentes?

En las ciencias sociales colombianas se han utilizado conceptos como “el notablato”, “los gamonales” y “los caciques” para señalar las diferencias de clase que tienen las personas más poderosas de la provincia.

De manera inconveniente, estos conceptos se han utilizado vagamente para identificar a todo aquel que “controle la política lugareña mediante la repartición de favores personales, contratos y beneficios de todo orden” (Melo, 1995).

Así, uno podría preguntarse: ¿es Enilce López comparable en su origen social con Paloma Valencia, quien es nieta del ex presidente conservador Guillermo León Valencia?;  ¿Es Roberto Gerlein -cuyo abuelo Eduardo Gerlein fue gobernador de Bolívar en 1886- comparable en su origen social con el coronel Richard Aguilar quien participó en la muerte del capo Pablo Escobar?

Claramente no. Por ello, se hace necesario construir indicadores que permitan diferenciar a todas las élites que presentan candidatos a elecciones y que además, invierten una serie de recursos –monetarios, logísticos y simbólicos- para hacer que sus candidatos cercanos logren alcanzar una curul.

Cuadro 1. Criterios para diferenciar las élites políticas

Variable Pregunta orientadora Notables Caciques Emergentes
Linaje ¿El senador tiene vínculos familiares con expresidentes, exministros, excontralores o exprocuradores? Sí/no No
Independencia económica al Estado y al sector agropecuario ¿El senador tiene ingresos económicos que no dependen exclusivamente de su acceso a la burocracia estatal o de las rentas derivadas de la tierra (por ejemplo, que tenga negocios en el sector industrial o de servicios?*) No Sí/no
Trayectoria electoral ¿El senador tiene vínculos matrimoniales o familiares con excongresistas que ocuparon una curul entre 1982 y 1998? ** No
Membrecía social ¿El senador –y su familia- han tenido membresías para asistir a clubes sociales? No (con excepciones) No
* Se incluyen las rentas agropecuarias porque una de las características de los caciques o gamonales es su “condición de ser gran propietario de la tierra” (Melo, 1998)
** Se tiene en cuenta este período para diferenciar los senadores que ya ocupaban una curul antes de la parapolítica
Fuente: Velasco, Juan (próximo a publicar), “La parapolítica revisada: armas, votos y negocios en la provincia colombiana, 1994 – 2014”

 

Transformaciones de las élites políticas en el Senado, 2002 – 2014

1. Los notables

Dieciséis familias de notables han tenido representación en el Senado durante los últimos 20 años. Siete senadores elegidos para este período legislativo pertenecen a familias de notables. El notablato que persiste reside en las ciudades más desarrolladas de Colombia (Bogotá, Medellín y Barranquilla) y sus figuras electorales tiene un alto nivel educativo (tienen como mínimo un posgrado).

Por su parte, el notablato que “ha entrado en desgracia” reside en departamentos con mayor vocación agropecuaria y minera (Magdalena y Cesar) y sus miembros se vincularon de manera sistemática con los paramilitares.

2. Los caciques electorales

En los últimos 20 años, han tenido representación en el Senado cuarenta y siete cacicazgos regionales (los caciques pueden ser líderes de facciones partidistas o integrantes de clanes familiares).

De manera consecutiva, han tenido representación parlamentaria el ramismo (Antioquia), la casa Jattin (Córdoba), el becerrismo (Valle), el lloredismo (Valle), la casa Vanguardia Liberal (Santander), la familia Cristo (Norte de Santander), los Merheg (Risaralda) y el clan García (Sucre y Bolívar).

Senadores como Hernán Andrade, Juan Manuel Corzo y Juan Carlos Restrepo han repetido curul en las últimas 4 elecciones, proyectándose como los “nuevos caciques electorales” de sus departamentos.

3. Los emergentes

En la política nacional han aparecido “nuevos operadores electorales”. Por lo general, se trata de una élite emergente que tiene tres características esenciales:

1. Estuvo fuertemente vinculada con el paramilitarismo o el narcotráfico,

2. Sus líderes tienen niveles educativos bajos (no registran estudios de posgrado y en algunos casos, universitarios),

3. Sus líderes son reconocidos popularmente por sus apodos (‘el tuerto’, ‘el negro’, ‘la gata’)

En Santander, Valle del Cauca y Bolívar, incursionaron con éxito electoral en el Senado dos familias provenientes de sectores populares, un ex sindicalista y un afrodescendiente que nunca habían participado en política: los López (conocimos como ‘los gaticos’), los Aguilar, Luis Alberto Gil y Juan Carlos Martínez Sinisterra.

familias

por regiones
regiones
regiones

* Politólogo de la Universidad Javeriana con cursos de Maestría en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional de Colombia. En Twitter: @Velasco_Juan

** Investigador de la Corporación Nuevo Arco Iris