PARA QUE LA DIGNIDAD SEA PARA TODOS

Ante las repetidas demandas de la ciudadanía, ayer estuvo en Pereira la Comisión de Paz del Senado de la República escuchando a diferentes voces ciudadanas que compartieron sus impresiones y vivencias durante estas jornadas de paro nacional. Hoy inicia sesiones el Puesto Unificado Permanente de Protección de DDHH en Pereira.

 

Escribe / Jorman S. Lugo

En una jornada fría en la ciudad de Pereira, llovieron palabras de fuego al interior de la Asamblea Departamental de Risaralda por parte de los familiares de víctimas del paro iniciado el 28 de abril. En las intervenciones se siente la rabia de los manifestantes, el desamparo que han tenido de las instituciones encargadas de la protección de sus derechos como ciudadanos, y el clamor que los une como himno de resistencia: No seguir lavando las calles de Pereira con la sangre de los jóvenes.

La audiencia empezó con una hora de retraso. En ese tiempo, Víctor Manuel Tamayo, gobernador de Risaralda y la Comisión de Paz del Senado de la República –en cabeza de Roy Barreras, Antonio Sanguino y Aída Avella– priorizó a puerta cerrada los pedidos de los representantes de llamada Primera línea.

Mientras ellos escuchaban las exigencias de los jóvenes, al recinto ingresaban las personas autorizadas de dar cuenta de los abusos policiales, de las medidas que la administración municipal ha tomado en el marco del Paro Nacional, y de las vulneraciones de los derechos humanos que ha vivido la población marchante en 19 días de protestas.

Incluso con el retraso, al momento de iniciar no hubo presencia de ninguno de los entes de control, ni de la Alcaldía. Después de los actos protocolarios, un representante de La Primera línea alzó su voz. El equipo lo fueron formando de manera espontánea. Se encontraron de casualidad en la calle y tendieron lazos de solidaridad con el otro. Luego vieron la necesidad de seguir unidos y de crear un frente común de apoyo. Tienen como principio tres conceptos: protestar, proteger y proponer. Protestan contra la injusticia social, protegen las vidas, sus derechos y el futuro y proponen soluciones, esperanza, equidad y justicia social.

El senador Barreras no disimuló el contagio que le ocasionó la intervención y repitió, a voz más baja, los tres conceptos.

Roy Barrera presidió la sesión de la Comisión de Paz en Pereira.

Relatos desde la zozobra

Después de los aplausos generalizados, hubo varias intervenciones de familiares de las víctimas de violencia policial y de asesinato que han estado inmersos en la coyuntura del paro. Tanto el representante de la ONU, como los comisionados, estuvieron atentos recopilando las denuncias. Y no solo escucharon atentos, también brindaron sus palabras de aliento para aquellos que han perdido a familiares durante las más de dos semanas de marchas.

Yolanda Henao, la madre de Héctor Fabio Morales, un joven asesinado el 7 de mayo en horas de la noche, describió la vida de su hijo, un vigilante que destacaba por la alegría: desde sus días prestando servicio militar, los superiores se dejaban encandilar por su luz, nombrándolo estafeta. Además, cuenta los motivos por los cuales andaba caminando ese día a esa hora: no tenía gasolina para llegar a su casa en moto. A pesar de tener el alma rota, Yolanda levanta su voz, no solo por ella ni por su hijo, sino por todas las madres que no han podido hacerlo, porque “ya no podemos seguir lavando las calles de Pereira con la sangre de nuestros jóvenes”.

El recinto estalla en aplausos. Y toda la compostura de Henao mientras hablaba, todo ese fuego interior con el que dejó salir cada palabra, le produce algunas lágrimas que la cámara no alcanza a grabar. Una de los asistentes, que sintió cada palabra dicha por Yolanda se le acerca de inmediato, y hace lo que varios desearon hacer, abrazarla.

En una seguidilla de intervenciones, culpan al alcalde Maya por su invocación a crear un frente común para contener la delincuencia y el vandalismo en la ciudad, porque a partir de ese llamado público, aparecieron audios anunciando el regreso de “la mano negra”, una organización encargada de ajusticiar a jóvenes después de determinadas horas de la noche en barrios populares de la ciudad. A los audios se sumó la aparición de una camioneta blanca manejada por civiles recorriendo la ciudad, en las zonas de enfrentamientos entre manifestantes y ESMAD. También, después de esas declaraciones, ocurrió el atentado sicarial que terminaría acabando don la vida de Lucas Villa. Su hermana aprovechó la ocasión para denunciar, entre suspiros, irregularidades en el proceso: la no presencia del CTI y anomalías en el centro hospitalario donde estuvo Lucas.

El minuto de silencio que propuso Griselda Lobo por los asesinados, estuvo acompañado de una arenga que corearon los asistentes, donde todos de manera espontánea y en una sola voz, prometieron a los muertos nunca silencio, por el contrario, toda una vida de lucha.

Muchos de los que intervinieron rehusaron el apelativo de líderes, por el temor de ser señalados y amenazados. Cuando hablaban se presentaron en su mayoría como ciudadanos o campesinos. Ese fue el caso de Diego Hoyos, quien en su reflexión habló de lo absurdo de la lucha entre iguales. “¡Nos están poniendo a pelear entre nosotros!” La mayoría de policías provienen de familias humildes, el mismo origen de los marchantes. Mientras que quienes ordenan no pertenecen al pueblo, dijo.

Sergio Ramírez denuncia en Santa Rosa de Cabal un caso similar al que ocurrió en Pereira. El candidato a la alcaldía Germán Gaviria, en una emisora radial, propuso un frente común entre hacendados y empresarios para controlar la protesta. Llamado que no ha tenido frutos como el de Pereira por la postura del alcalde de ese municipio, que tiene como principio no responderle a la protesta solo con policía.

A pesar de la prolongación de la audiencia, las palabras seguían lloviendo sobre el recinto con pasión. Cada intervención encendía fuego en quien escuchara. Era imposible sentirse indiferente ante tanta chispa. Incluso, después de dos horas, cuando el alcalde de la ciudad de Pereira se hizo presente en el recinto, la llama se avivó mucho más. A tal punto, que Roy Barreras hizo un llamado para que cada asistente escuchara al otro, para que el dialogo fuera el principio básico de la audiencia, para que escuchar al otro fuera sinónimo de principio de paz.

Las intervenciones demostraron lo diverso e inédito de las movilizaciones del paro actual. Poco se habló desde los sindicatos u organizaciones gremiales. En su mayoría, eran jóvenes provenientes de lugares distintos que claman por oportunidades para su vida. Cada uno representándose a sí mismo y al colectivo al que pertenece. Así fueron pasando desmovilizados, estudiantes universitarios, estudiantes secundarios, barristas, habitantes de calle. Cada uno con el deseo de poder encontrar trabajo, cada uno pidiendo oportunidades para estudiar.

Ha sido tan enorme el descontento, que los miembros de barras de equipos de fútbol, decidieron parar con una lucha entre ellos de más de 20 años, para unirse en contra del Gobierno Nacional y oponerse a que se celebren partidos de fútbol en el país.

Ante la ausencia de cifras oficiales por parte de los organismos de control, el informe que presentó el Comité de Derechos Humanos fue preocupante. 189 casos de violaciones a los derechos humanos, donde se registran varios homicidios, desaparecidos, torturas, detenciones arbitrarias y ataques xenófobos.

 

Puesto Unificado Permanente de Protección de DDHH

Después de escuchar el compendio de abusos y violaciones de los derechos en Risaralda, la Comisión insistió en conformar un Puesto Unificado Permanente de Protección de DDHH compuesto por la Personería, Defensoría del Pueblo, Procuraduría, veeduría internacional como la ONU y organizaciones de la sociedad civil para crear un frente encargado de velar por los derechos de los marchantes.

Los reclamos ante el pronunciamiento de Maya siguieron cayendo en el recinto. Le exigieron que se retractara públicamente, que fuera asertivo en sus declaraciones porque las palabras configuran realidades y su deber era cuidar la vida, no atentar contra ella pidiendo que particulares atenten contra quienes ellos consideren necesario. Algunos lo hacían con el rostro cubierto para proteger su vida, otros mostraban su rostro a pesar de las amenazas que caían sobre sus hombros. No todos se centraban en el alcalde. También exigían desmontar el ESMAD, reformar la policía, más acompañamiento por parte del Defensor, de la Personera.

En la última hicieron presencia funcionarios de las instituciones llamadas a la audiencia y aceptaron desde el martes 18 de mayo, conformar El puesto unificado de protección de Derechos Humanos. El representante de Naciones Unidas, Giovanni Ferma, estará presente en la creación y el acompañamiento para que este mando unificado tenga el apoyo internacional, pero se mostró preocupado por los casos de violaciones en el departamento, y al temor de las personas de evitar ser llamados líderes. Enfatizando que crear espacios donde las personas puedan expresar su punto y ser escuchados, ayuda a disminuir las tensiones.

La intervención de Carlos Maya tuvo el balance de las manifestaciones, de los hechos vandálicos, de los daños al bien público y privado. Mientras daba las cifras, los asistentes lo interrumpieron. Tuvo que intervenir Roy Barreras para decir que “los que no quieren el diálogo, quieren la guerra”, que escuchar es un derecho fundamental para llegar a acuerdos. El alcalde se defendió diciendo que no se merece que lo tilden de asesino ni paramilitar y ofreció excusas sobre sus declaraciones al llamar a un frente común.

Finalizando la sesión, la senadora Griselda Lobo recalcó que todo lo que dijeron los jóvenes y los representantes, nació de la llama interna que pide cambiar, que exige una sociedad distinta. Hizo hincapié en cómo el fuego de la palabra, del diálogo y de la escucha es el que garantiza procesos de reconciliación. Por eso escuchar y pedir perdón son actos de coraje que empiezan a configurar realidades distintas de país.

Al salir del recinto la ciudad seguía fría y mojada, pero cada asistente salió con una llama en su interior.