Recategorizar un Parque Regional Natural implica soportar dicha decisión sobre estudios y diagnósticos ambientales que den cuanta de la relevancia ecológica del mismo. En el caso Barbas-Bremen, estos estudios brillan por su ausencia, mientras la argumentación legal del proceso se escuda tras la interpretación ambigua de la Carder frente a lo que es “uso sostenible”.

Foto: Celine Billard

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Por: Clorofila

Barbas-Bremen es un ecosistema que alberga desde monos aulladores, pasando por pequeños y medianos mamíferos, exuberante riqueza en avifauna y hasta llegar a especies forestales de interés para la conservación; es punto de tránsito para aves migratorias que hacen su parada a fin de alimentarse y reposar de un largo viaje. Pero, además, es uno de los pulmones que renueva el aire que día a día respiramos, como si fuera poco, es también un reservorio hídrico que compromete las quebradas Cestillales, Boquí, El Manzano y los mismos ríos Quindío y Consotá que nutren de agua a muchas veredas locales. Todo esto, a escasos 40 minutos del centro de Pereira.

Es por eso que no sin preocupación, habitantes del Eje Cafetero recibimos la noticia del proyecto Eléctrico UPME 02-2009 adjudicado a la Empresa de Energía de Bogotá, el cual pretende instalar 83 torres de alta tensión e infraestructuras asociadas pasando por encima de 165 predios muchos de ellos ubicados sobre el bosque andino húmedo del otrora Parque Regional Natural Barbas-Bremen, y digo otrora porque en el acuerdo 017 del 2011 de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda Carder, dicha categoría se rebaja a la Distrito de Conservación de Suelos Barbas-Bremen. Una figura que no restringe desarrollos de gran infraestructura ni otros usos de gran impacto entre ellos la minería (ver decreto 2372 de 2010. Art. 16.) Palabras, palabras menos, trampa a la naturaleza y a la región.

Recategorizar un Parque Regional Natural implica soportar dicha decisión sobre estudios y diagnósticos ambientales que den cuanta de la relevancia ecológica del mismo. En el caso Barbas-Bremen, estos estudios brillan por su ausencia, mientras la argumentación legal del proceso se escuda tras la interpretación ambigua de la Carder frente a lo que es “uso sostenible”.

Barbas-Bremen (3)

Foto: Celine Billard

Lo que sí parece evidente es la viabilidad técnica y financiera de la expansión eléctrica sobre los departamentos de Risaralda y Quindío que no deja de preocupar por lo siguiente: Armenia, Pereira y sus poblados orbitantes, ya se encuentran en el Sistema Interconectado Nacional -SIN-, mientras regiones como Caquetá, Casanare, Meta y Putumayo no lo están. A la luz de lo anterior, se puede deducir que Risaralda-Quindío no presentan un déficit de energía eléctrica importante que justifique un proyecto de ésta envergadura.

¿Tendrá acaso que ver con la expansión de la locomotora minera? No es gratuito que el complejo Campo Rubiales, con una demanda mensual de cerca de 92 GWh /mes hacia la oriente, sea uno de los más interesados en el proyecto.

Dijo en su momento el ministro de Minas y Energía: “con este proyecto se puede garantizar la demanda de energía eléctrica (…) para sectores estratégicos en el desarrollo futuro de la región, entre otros la industria y el ecoturismo”.

Cada vez es más evidente como el extractivismo multinacional es el verdadero planificador del territorio. Tampoco es gratuito que las siglas UPME, ente financiador del proyecto, quieran decir Unidad para la Planeación Minero Energética.

Foto: Celine Billard

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No se trata pues exponer argumentos acaso suspicaces en contra del desarrollo nacional, pero sí se trata de alzar una voz en nombre de la biodiversidad, el agua, el paisaje, pero ante todo por la naturaleza. En tiempos de crisis ambiental y cambio climático, el desarrollo no puede seguir pasando sobre los ecosistemas, ni las autoridades ambientales deben seguir siendo instrumentos dóciles del mismo.

Pregunta: ¿Si el día de mañana se descubre algún mineral importante en el Parque Regional La Nona o se desea hacer una intervención de gran escala para el turismo en Las Marcadas, nuestra autoridad ambiental concluirá con otra recategorización de nuestras áreas protegidas como ya lo viene solicitando ante el Instituto Alexander Von Humboldt?